viernes, 26 de abril de 2019

¿Qué son y a quién benefician el voto en blanco, el nulo y la abstención?

LA RAZÓN ESPAÑA
C. Lorca

Estas tres soluciones serán fundamentales para entender parte de los resultados del próximo 28 de abril.




El próximo 28 de abril hay una doble cita electoral para los valencianos y única para el resto de Comunidades Autónomas: el próximo domingo son las elecciones generales (y autonómicas en Valencia), esas que prevén una mayoría socialista pero que podría traducirse en un gobierno en coalición de hasta tres partidos para alcanzar La Moncloa. Son las elecciones más impredecibles de la democracia con toda la oferta electoral existente. Consecuencia de esto último es, también, la indecisión que invade a un amplio sector de la población: el hastío de la política, las últimas actuaciones gubernamentales y la desidia general hace que mucha gente se quede en casa y no vote. Otros, en esa misma situación, sí votan, aunque meten el sobre del “castigo”, como se conoce al voto en blanco, el que muestra disconformidad con todos los partidos que se presentan. Y otros tantos meten dos papeletas, hacen un garabato o meten una rodaja de chorizo, anulando el sufragio y contabilizando esa papeleta como “voto nulo”. De entre todas estas opciones, ¿cuál beneficia a quién y por qué?
Según el artículo 96 de la Ley Orgánica 5/1985 del Régimen Electoral General, “es nulo el voto emitido en sobre o papeleta diferente del modelo oficial, así como el emitido en papeleta sin sobre o en sobre que contenga más de una papeleta de distinta candidatura”. El artículo recoge una realidad que pasa inadvertida para muchos: dos papeletas del mismo partido se contabilizan como voto válido. Lo que elimina su validez es la inclusión de objetos o símbolos que no deberían estar ahí. El voto, al no contabilizarse, ni beneficia ni perjudica a nadie.
El mismo artículo recoge, un poco más abajo, la acepción del voto en blanco: “se considera voto en blanco, pero válido, el sobre que no contenga papeleta y, además, en las elecciones para el Senado, las papeletas que no contengan indicación a favor de ninguno de los candidatos”. Para entender su alcance hay que acudir a la ley d’Hondt, el sistema electoral español por el que se rige la elección de los diputados. Para que un partido político obtenga representación en una circunscripción debe alcanzar, al menos, el 3% de los votos. Al ser un voto que se contabiliza, se suma al grosso total de sufragios contabilizados. Si en una circunscripción imaginaria se alcanzan los 100 votos a candidaturas, un partido necesitaría únicamente 3 votos para lograr escaño. Sin embargo, si hay 100 votos a candidaturas y otros 60 en blanco, suman un total de 160, por lo que un partido necesitaría 4,8 votos para disponer de representación. El voto en blanco perjudica a los partidos más pequeños por necesitar más sufragios que el resto para alcanzar un escaño.
La abstención es el acto de no ir a votar. Mucha gente no vota por castigar a los partidos políticos; otros porque no confían en los políticos actuales; y otros tantos porque no quieren o no les interesa. La abstención es difícil de prever y de explicar: hay muchos motivos relacionados con ella. Lo que sí es cierto es que la abstención ni beneficia ni perjudica a nadie al ser votos que no se computan, pero al haber menos electores, la representación se concentra más en los partidos con más sufragios. No es lo mismo que un partido obtenga (en una situación hipotética) un millón de votos de diez millones totales de votantes que de cinco; en el primer caso lograría el 10% de los votos, mientras que en el segundo, el 20%, traduciéndose en un número de diputados radicalmente diferente. En estas elecciones, por ejemplo, el PSOE piensa que una participación de más del 70% les beneficiaría por dejar un techo más alto de votos a los partidos de la derecha, que son tres.


Pinchando en el enlace se accede al vídeo.






Bruselas corrige a la baja el déficit de España y lo sitúa en el 2,5%

EL PAÍS ECONOMÍA
Lluís Pellicer

España deja de ser el país de la UE con más déficit y enfila el camino para salir de la tutela de la Comisión Europea.


La ministra Nadia Calviño, junto al presidente del Eurogrupo, Mário Centeno.  EFE


Una década le ha costado a España enderezar sus finanzas públicas y rebajar el déficit por debajo del techo del 3% del PIB que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Bruselas no solo lo confirmó definitivamente este martes. La oficina estadística Eurostat corrigió a la baja los números que le remitió Madrid. El Gobierno anunció que cerró el año pasado con un desfase presupuestario equivalente al 2,63% del PIB, pero Bruselas lo recortó al 2,48% al considerar que ciertos gastos deberán imputarse a 2019. Si nada se tuerce, España, que deja de ser el país de la UE con más déficit, saldrá en junio del brazo correctivo.
Bruselas corrige a la baja el déficit de España y lo sitúa en el 2,5%
España será el último país de la UE en abandonar la UCI de Bruselas, por la que en 2011 llegaron a pasar 24 países. La salida se producirá previsiblemente, según fuentes comunitarias, el próximo junio. Si en las previsiones económicas de mayo la Comisión Europea constata que España no rebasará en los próximos dos años el sacrosanto límite del 3%, dará luz verde para que salga de la estricta vigilancia a la que ahora está sometida.
Como ya anunció poco después de tomar cargo de su cartera la ministra de Economía, Nadia Calviño, España no cumplirá con los compromisos adquiridos por el anterior Gobierno de Mariano Rajoy. Estos pasaban por drenar el déficit del 3,1% de 2017 hasta el 2,2% del PIB en 2018. Calviño consideró entonces que eso implicaba un “ajuste de gran magnitud”. Sin embargo, al final no ha quedado lejos de esa meta. Y paradójicamente, Bruselas ha acabado mejorando el saldo final que estimó el Gobierno de Pedro Sánchez.
El Ejecutivo anunció en marzo que rebajó el déficit al 2,63% del PIB gracias a una enorme subida de la recaudación fiscal y pese al aumento del gasto y la desaceleración económica. Sin embargo, en las cuentas se anotaron varios gastos extraordinarios —que no se repetirán— y que, según le advirtió la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, no tenían por qué ser imputados a ese ejercicio.
El Banco de España concretó que, en parte, el saldo se reduce por el registro de 890 millones de euros por contratos de concesiones de autopistas, en relación a la reclamación que ha formulado Abertis al Estado por unas obras en la AP-7 que aún se halla en los tribunales. Hacienda también cargó al déficit de 2018 los 702 millones que debe devolver a Telefónica por el impuesto de sociedades, a pesar de que la sentencia se dictó este año. En una nota, Hacienda afirmó que “los datos comunicados inicialmente por la Intervención General del Estado” contemplaban un mayor gasto” en 2018 “basándose en el principio de prudencia”. Eso se cambió tras un “proceso habitual de consultas e intercambio de información” con Eurostat.
España, pues, acabó 2018 mejor de lo que esperaba. Pero a la vez tendrá menos margen para este año al tener que afrontar más extraordinarios. Los compromisos con Bruselas pasan por ir cerrando ya el boquete de los Presupuestos y dejarlo en el 1,3% del PIB. No obstante, Calviño avisó de que su meta sería el 1,8%, al considerarla más realista para desplegar las políticas sociales a las que se comprometió el Ejecutivo de Sánchez.
Ya liberada del corsé del procedimiento de déficit excesivo, la Comisión examinará cada año el saldo estructural de España. Es decir, la situación de las cuentas públicas descontando los efectos del ciclo económico. Bruselas le exige un ajuste del 0,65% del PIB anual, con un margen de incumplimiento del 0,5% que puede repartir en los dos primeros años.
Bruselas corrige a la baja el déficit de España y lo sitúa en el 2,5%

Chipre, el mayor desfase

Tras examinar el borrador de Presupuestos, los técnicos de la Comisión consideraron que las medidas planeadas por el Gobierno apenas aportaban cambios significativos. Aun así, España pasó el examen de Bruselas con la advertencia de que podía incumplir las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento. La Comisión, además, le urgió a aprobar los Presupuestos. Pero la negativa de los partidos independentistas catalanes a su tramitación le impidió hacerlo, lo cual implica otro obstáculo para este año.
La salida de España del brazo correctivo es un alivio para Bruselas. Sin embargo, en plena fase de desaceleración no se descarta que otros enfermos puedan volver a la UCI. El sector público español, que pasará al brazo preventivo, ya no es el paciente más grave. Le supera el chipriota, que pasó de un superávit del 1,8% en 2017 a un déficit del 4,8% en 2018 tras haber adoptado medidas para apoyar a sus bancos. Y Francia, que abandonó el procedimiento de déficit excesivo en 2015, comparte podio con España con un déficit idéntico pero con planes de aumentarlo este año al 3,4% del PIB para dar respuesta al malestar social
Pero el riesgo más inmediato no viene de Madrid. Llega de Roma. Tras entrar en recesión, los planes expansivos del Gobierno de Giuseppe Conte podrían hacer volar el déficit más allá del 3%. Las previsiones de mayo deberán determinar si se confirman las últimas estimaciones de Bruselas de que Italia rebasará ese techo en 2020. O, aún peor, si el deterioro económico le pasa factura antes de lo previsto.
En el otro lado de la balanza, varios socios siguen con superávits abultados, ignorando también las recomendaciones de las instituciones europeas. Si bien estas siguen llamando a los países más rezagados a que reconstruyan sus colchones fiscales, también reclama a los que tienen excedentes en sus cuentas públicas que lancen planes de inversión.
Alemania y Holanda cerraron 2018 con saldos positivos del 1,7% y el 1,5% del PIB, respectivamente, a pesar de poner en marcha tímidos programas de expansión. También acabaron con números verdes Luxemburgo (2,4%), Bulgaria y Malta (2%) o Grecia, que registró un superávit del 1,1%.

LA DEUDA DE GRECIA SUPERA EL 180% DEL PIB

La Administración de Alexis Tsipras sigue siendo la más endeudada del continente. Su pasivo equivale al 181,1% del PIB, casi cinco puntos más que en 2017, según Eurostat. Le sigue Italia (132,2%), que estuvo a un suspiro de entrar en el brazo correctivo por su exceso de deuda y, sobre todo, por la falta de medidas para reducirla. Y a continuación están Portugal (121,5%), Chipre (102,5%), Bélgica (102%), Francia (98,4%) y España (97,1%).
A pesar de no estar en el podio, el volumen de deuda de España sí es percibido como una de las grandes vulnerabilidades de la economía a medio y largo plazo, como ha venido recordando el Ejecutivo comunitario en varios informes estos meses.
De forma agregada, la zona euro cerró 2018 con un déficit de sus administraciones públicas del 0,5% —medio punto menos que el año anterior— y una deuda equivalente al 85,1% del PIB, frente al 87,1% de 2017. Los números no difieren mucho para el conjunto de la Unión Europea. Los Veintiocho acabaron el ejercicio anterior con un déficit del 0,6% y una deuda del 80% del PIB.

ATENTADOS DE SRI LANKA. Algo no tan inesperado

EL PAÍS INTERNACIONAL
Fernando Reinares

Los atentados de Sri Lanka demuestran que el extremismo islamista está hoy más extendido que nunca en el mundo.


Un soldado hace guardia cerca de la iglesia de San Antonio en Colombo (Sri Lanka), este lunes.  AFP


Tras la serie concatenada y coordinada de atentados altamente cruentos que han tenido lugar en Sri Lanka podría decirse, sin más, que ilustran cómo el extremismo islamista está hoy más extendido que nunca en el mundo. Igualmente cabría, sin más, aducir que ponen de manifiesto la medida en que los actos de terrorismo relacionados con el yihadismo global acontecen también allí donde menos se esperan, es decir, fuera de las sociedades mayoritariamente musulmanas en las cuales los yihadistas sitúan a su enemigo cercano o de las occidentales que corresponderían a lo que definen como su enemigo lejano. Pero, si bien lo primero es cierto, esto segundo eludiría la consideración de algunos factores clave para comprender lo sucedido en Colombo y en otras localidades del país surasiático.
La amenaza del yihadismo global en Sri Lanka, que acaba de manifestarse en la forma de un brutal terrorismo justificado como obligación religiosa por quienes lo instigan y para quienes lo perpetran, no emana de la nada. Por una parte, es producto de la creciente influencia y articulación que una determinada forma fundamentalista y excluyente de entender el credo islámico —es decir, el salafismo— ha ido adquiriendo en el seno de la minoría musulmana de la isla, explotando las diferencias y tensiones existentes entre esta y la mayoría budista u otras minorías. Por otra parte, deriva de la extraordinaria movilización internacional suscitada por la propaganda y las actividades de organizaciones yihadistas —principalmente, aunque no solo, de Estado Islámico— activas en Siria e Irak desde 2012.
En las últimas décadas, una porción significativa de los musulmanes de Sri Lanka ha estado expuesta, en lugares de culto y en madrazas, a influencias salafistas, procedentes sobre todo del Golfo, que han transformado tanto su concepción previa y mayoritaria del islam como sus prácticas y estilos de vida. Estas influencias, unidas a otras con origen en el subcontinente indio, han hecho posible que, a lo largo del pasado decenio, pese a la resistencia que ha encontrado entre la población musulmana del país y sus principales autoridades religiosas de referencia, haya adquirido relevancia y notoriedad la organización Thawheed Jamaat. Esta entidad salafista ha proporcionado espacios favorables a la radicalización y servido como plataforma para el reclutamiento por parte de organizaciones yihadistas.
Así, en los últimos cinco o seis años, algunos individuos con nacionalidad de Sri Lanka han participado en la planificación y preparación de atentados que Al Qaeda, en colaboración con una o más de sus organizaciones paquistaníes asociadas, ha querido llevar a cabo en, por ejemplo, territorio de India. Varias decenas de otros, radicalizados en el salafismo yihadista dentro o fuera de Sri Lanka, se desplazaron a Siria e Irak como combatientes terroristas extranjeros, por lo que es verosímil que hubiese retornados. Sri Lanka ha sido, además, tránsito hacia zonas de conflicto de yihadistas radicalizados en Maldivas. En suma, hace ya tiempo que, con la presencia en el país de individuos vinculados a Estado Islámico y otras organizaciones yihadistas, el islamismo violento es una amenaza terrorista para Sri Lanka.
Es inverosímil que las autoridades de Sri Lanka desconociesen la creciente importancia de esta amenaza terrorista de naturaleza internacional —cuya reciente plasmación, tanto por la modalidad de ejecución de los atentados como por los blancos seleccionados, sugiere que está dotada de liderazgo, organización y estrategia—, incluso cuando la rivalidad entre Al Qaeda y Estado Islámico se dirime asimismo en el sur de Asia, pero resulta en cualquier caso evidente que no reaccionaron como debían a la información urgente sobre la misma compartida por las de otro país en buena posición para obtenerla. Las estructuras antiterroristas de Sri Lanka, avezadas en combatir un terrorismo de cariz etnonacionalista, no han estado a la altura del desafío yihadista. ¿Inesperado lo ocurrido? No tanto. ¿Sin previo aviso? No.
Fernando Reinares es director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global en el Real Instituto Elcano y catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos.

TIAGO BRANDÃO RODRIGUES | MINISTRO DE EDUCACIÓN PORTUGUÉS “No hay que ser impositivos: cuando confías en las escuelas, responden”

EL PAÍS SOCIEDAD
Elisa Silió

Portugal se ha convertido en un referente mundial en mejora educativa y pedagogías innovadoras. Es la nueva Finlandia.


Tiago Brandão Rodrigues, ministro de Educación de Portugal.


Con 38 años, el bioquímico Tiago Brandão Rodrigues (Paredes de Coura, 1977) abandonó para siempre su puesto en la Universidad de Cambridge para convertirse en el ministro de Educación más joven de la historia de Portugal. No tenía experiencia política, ni carné socialista, pero sí un fuerte compromiso social. La prensa internacional describe hoy a Portugal como la “estrella emergente en educación” por sus avances en el Informe PISA. Al cambio de siglo, se situaban en la cola y en el último logró 501 puntos en Ciencias (493 los escolares españoles), 498 en Lectura (496) y 492 en Matemáticas (486). Y el país destaca también en la autonomía de los centros, la innovación pedagógica, la gratuidad de los libros de texto o la intensa formación del profesorado. Pero, desde el verano, los docentes protestan para que se les reconozca la antigüedad laboral que se les congeló con la crisis. El ministro, en perfecto español [vivió siete años en Madrid], concedió una entrevista a EL PAÍS en el Education & Skills Forum de Dubái, al que este diario acudió invitado por la organización.
Pregunta. A diferencia de España, han logrado el consenso político clave para la mejora.
Respuesta. La espina dorsal del sistema educativo tiene 30 años. Hay un consenso político y social sobre la necesidad de que aumente su calidad para que haya igualdad de oportunidades y sirva de palanca del crecimiento económico y de la democratización cultural. Por eso hay continuidad en la inversión [Portugal gasta un 5,1% de su PIB en educación, frente al 4,7% de media de la UE], con un parón con la crisis entre 2011 y 2016. El presupuesto bajó más de 1.000 millones y lo hemos logrado recuperar.
P. Su avance es fruto de muchas iniciativas, no de un día.
Al país se le conoce como la estrella emergente por sus avances en PISA
R. Sí. El sistema gratuito de preescolar, el plan nacional de lectura, el programa de matemáticas o el de enriquecimiento curricular... Los niños de 1º a 4º de primaria tienen cada día dos horas gratuitas y voluntarias de extraescolares, para aprender un instrumento, otra lengua o ir a un club de ciencia. Además, hay 130 conjuntos de colegios de intervención prioritaria, de zonas deprimidas, que reciben recursos extra.
P. Dice el director de PISA, Andrea Schleicher, que los profesores de España “trabajan como en una cadena de producción”. El modelo portugués es el opuesto.
R. Dentro del currículum nacional dejamos que las escuelas trabajen un 25% del programa con su propia estrategia. Suelen fusionar asignaturas —Historia y Geografía, o Matemáticas y Física—, trabajan experimentalmente o diseñan proyectos anuales. Estuve en una clase donde los profesores de Biología, Química y Filosofía iban rotando por pequeños grupos para abordar de forma integral el asunto de las drogas y el dopaje. No hay que ser impositivo, las escuelas ven que se confía en ellas y han respondido muy bien.
P. Autonomía con control.
R. Expertos de la universidad e inspectores visitan durante una semana la escuela y emiten un informe. No se hace una clasificación, es solo una especie de auditoría para ayudar en el proyecto pedagógico.
“Los colegios habían descuidado el arte y la psicomotricidad. Ahora se evalúa”
P. Portugal presenta una gran brecha entre clases sociales en los resultados académicos.
R. Sí, hay diferencias muy notables y debemos trabajar en ello. Portugal viene de una dictadura en la que la educación no era un tema central. Muchos adultos aún tienen grandes carencias de cualificación y hay que formarles.
P. Sorprende la reducción del índice de abandono temprano.
R. Sí. España en el año 2000 estaba en el 29,1% y ahora en el 17,9%, mientras que Portugal ha pasado del 44% al 12,6% [aún por encima de la media europea del 10,6%]. Cuanto más te aproximas al final es más difícil bajarlo, hay que hacer un trabajo refinado para trabajar con cada estudiante.
P. Las subvenciones para los centros concertados llevan camino de desaparecer en su país.
“Los pequeños tienen dos horas diarias de extraescolares voluntarias gratis”
R. Había 79 colegios concertados que consumían 140 millones al año y la ley dice que deben existir donde la escuela pública no cumple su función. Hemos quitado la subvención para el próximo curso a 49 de ellos y gastaremos 45 millones. En Santa María de Feira, a 30 kilómetros de Oporto, había un centro privado que recibía casi seis millones de euros y al lado cuatro escuelas públicas casi desiertas. No tenemos un afán excluyente, solo cumplimos con la ley.
P. En España protestaría en la calle un tercio de las familias.
R. [Sonríe y no contesta].
P. ¿Por qué gastan tanto en preescolar?
R. Por mi doctorado en Neuroquímica sé que la etapa de los tres a los seis años es crucial para el conocimiento y el acceso a valores colectivos, la ciudadanía o la enseñanza inclusiva. Un niño no discrimina por defecto, los adultos trabajamos para que lo hagan. Y el preescolar es un instrumento de equidad: si el niño está en casa puede que su entorno no estimule el aprendizaje y los valores que aprendería en la escuela.
P. Los maestros de preescolar en su país cursan un máster (cinco años de preparación, uno más que en España). En España, la formación inicial de los profesores está en el debate.
R. Sí, y uno de los tres cursos de Magisterio previos al máster de dos años se dedica casi por entero a dar clases tutorizadas. En 1975 teníamos 120.000 niños que entraban en primero de primaria en Portugal y ahora 87.000. Eso es malo, porque se pierde masa crítica, pero nos ha permitido capacitar mejor durante su carrera a los profesores y convertir 8.000 docentes en funcionarios.
P. En España hay consenso en que los niños estudian demasiadas cosas y con poca profundidad. Ustedes ya han tomado medidas.
R. Hemos adelgazado el currículum casi sin cambiarlo. No es una revolución —hubiese sido un lío con los libros de texto— sino que damos coherencia a las mejores prácticas internacionales. Un antiguo ministro de Educación, Guilherme d’Oliveira Martins, y un grupo de académicos han elaborado un informe sobre los valores, capacidades y habilidades que hay que adquirir al concluir la enseñanza obligatoria. Ahora se evalúan en las pruebas nacionales también las expresiones artísticas y psicomotrices, que se habían descuidado en los colegios para centrarse en Portugués y Matemáticas, las asignaturas examinadas externamente. Muchos niños no sabían hacer la voltereta.
P. También Portugal va avanzada en la inclusión de niños con necesidades especiales en escuelas ordinarias. La ONU ha criticado a España su demora.
R. El 97,5% de este alumnado está ya en colegios ordinarios. Empezamos en 1992, casi antes que nadie en Europa. Ahora hemos creado un diploma para la inclusión, porque los derechos humanos se cumplen, no se aplazan. Cuesta mucho cambiar la forma en que se mira a estos alumnos. Se les ve clínica y no pedagógicamente. Lo importante es que puedan estar cada vez más en el aula para facilitar su transición a la vida laboral. Estamos capacitando a los trabajadores de los centros y hay un guía que les apoya, no es una labor solo de los profesores de educación especial.
P. Muchas de sus ideas las respaldaría la ministra española.
R. Sí, he hablado mucho con Isabel [Celaá] y lo vimos con detenimiento en la cumbre de Valladolid.

El bosque de Costa Rica salvado gracias a las galletas de los niños suecos

EL PAÍS FUTURO
Carma Casulá

El activismo sueco no es cosa de ahora con Greta Thunberg. Los dulces que escolares de un colegio rural cercano a Estocolmo hornearon y vendieron en 1988 sirvieron para crear la reserva privada más grande y protegida del país centroamericano.


Dos excursionistas pasean por el Bosque Eterno de los Niños de Costa Rica.