jueves, 5 de septiembre de 2019

“No hay metano en Marte ni lo ha habido en los últimos 350 años”

EL PAÍS MATERIA
Raúl Limón

El equipo científico europeo y ruso del que forma parte el astrofísico español José Juan López Moreno contradice la existencia en el planeta rojo del gas, principalmente de origen biológico.


Recreación artística de la sonda ExoMars, frenando para colocarse en su órbita sobre Marte. 

Dimas Gimeno: “Europa corre un riesgo muy alto de convertirse en un parque temático”. 4º ESO Economía-IAEE-Actualidad

Retina
Javier Cortés

El expresidente de El Corte Inglés Dimas Gimeno


El expresidente de El Corte Inglés analiza la transformación del comercio minorista y ahonda en los retos a los que se enfrentan las compañías europeas si quieren competir con gigantes como Amazon.



La localización es, cuanto menos, llamativa. A apenas unos metros de El Corte Inglés de la calle de Goya, en Madrid, poco después de doblar la esquina, se encuentra el edificio en el que vivió durante tres años el poeta Federico García Lorca, los últimos que pasó en la capital, que abandonó pocos días antes de que diera comienzo la Guerra Civil. Justo debajo de donde vivió el poeta, en el piso inferior, nos citamos con Dimas Gimeno, quien fuera presidente de los grandes almacenes hasta hace menos de un año.
El empresario abandonó El Corte Inglés en un contexto no exento de polémica y apenas tardó unos meses en fundar Dnext Retail, una empresa de comercio con la que mantenerse vinculado al sector. Hablamos con él para descubrir cómo entiende el presente y futuro del comercio minorista, inmerso de lleno en la transformación digital.

P ¿Existe un riesgo de monopolio en el comercio electrónico por parte de Amazon?
Hay riesgo de que gane un peso excesivo. Y, si pasa, hay muchas dinámicas que se complican. Es difícil competir en precios con un agente que trae una negociación global. Por no hablar de que Amazon está adquiriendo compañías de seguros, de transporte de última milla, cadenas de supermercados… Una sola empresa con toda la cadena de distribución a su disposición e información de tantísima gente. No hay que olvidar que estamos hablando del proveedor número uno de servicios en la nube, muy por delante de Microsoft. Y ofrecen este servicio a sus propios competidores. La cantidad de datos que manejan, cuanto menos, resulta inquietante.
P ¿Hay alguna empresa europea con capacidad para competir con ellos?
R Parece que no. Si hablamos de grandes retailers europeos, nos puede venir a la cabeza Zalando, por ejemplo, y alguno más, pero suelen ser casos muy concretos que trabajan con una sola categoría. Cuesta pensar que podamos ver una gran empresa europea de la talla de Amazon en este sector. No sé si hemos perdido esa batalla.
P ¿Hay algún factor que nos impida remontar y ponernos al nivel de Amazon o Alibaba?
R Europa tiene un inconveniente respecto a China y EE UU: estamos muy desorganizados. Hay un comercio por país. Si quieres entender las dinámicas de comercio europeas, tienes que diferenciar entre la dinámica inglesa, la española, la alemana y la italiana. Todo junto forma parte de un todo que se llama Europa, un continente con un poder de compra fantástico y muy buena posibilidad de hacer negocios. Pero, irremediablemente, la tienes que declinar por país.
Europa tiene un inconveniente respecto a China y EE UU: estamos muy desorganizados
P ¿Ayuda la Unión Europea al crecimiento del comercio en sus fronteras?
R Lo cierto es que se podría hacer más. De todas formas, estamos obsesionados con que Europa ponga puertas al campo para limitar a actores globales como Amazon, que operan aquí sin apenas restricciones, y lo que tendríamos que hacer es ver qué pueden hacer los retailers tradicionales de manera proactiva.

P El reto está en conectar la iniciativa privada con la pública, no en esperar a que venga Europa, como si fuera el primo de Zumosol, a solucionar tus problemas. Esa parte está resuelta: estoy seguro de que la UE ayudará, porque son los primeros interesados en contar con operadores fuertes.

R Europa corre un riesgo muy alto de convertirse en un magnífico parque temático. De convertirnos en un lugar al que viaja gente de todo el mundo, pero que solo viene a consumir y se va. Creo que tenemos que ser algo más como continente, tenemos que ser conjunto de países con un tejido comercial único y diferenciado.
P ¿Cómo han afrontado las empresas de retail españolas la transformación digital de su sector?
R La transformación del comercio español va con retraso; el comercio digital no tiene la misma penetración e importancia aquí que en países como EE UU, Gran Bretaña y Alemania. Es por la propia idiosincrasia del comercio español, porque hay operadores fuertes con una posición importante en el mercado, pero sobre todo es por la propia organización social de los españoles y sus hábitos de consumo. La parte positiva es que tenemos la oportunidad de aprender de mercados más desarrollados, pero la adaptación tiene que ser muy rápida.
P ¿En qué cuestiones debería poner el foco el comercio español para competir en mejores condiciones con otros países?
Cabría esperar que ante el gran reto que se plantea al retail viéramos más colaboración entre players que tienen tiendas abiertas. Toda empresa con una tienda física tiene que ver al competidor tradicional, al que tiene su tienda al lado, como un colaborador. Existen oportunidades de colaboración en temas logísticos, en la recopilación y análisis de datos, en los sistemas de pago… En todo aquello que potencia el comercio offline. En España faltan estas fórmulas.
P ¿Cuáles son las empresas en las que hay que fijarse? ¿Quiénes lo están haciendo mejor?
R Las empresas estadounidenses llevan mucho compitiendo en este terreno y viendo los efectos de la transformación digital. Personalmente, me quedaría con Wallmart. Creo que es un referente por cómo toma iniciativas interesantes en su sector para trabajar la omnicanalidad y por la manera en la que accede a la tecnología. También destacaría lo que está haciendo Nike con su nueva tienda en Nueva York para unificar la experiencia de compra online con la física. Creo que es hacia lo que deberían tender muchas marcas. En Europa, uno de los ejemplos a seguir es Inditex. Lleva a cabo iniciativas muy interesantes para saber dónde está su inventario enfocándose en una tecnología concreta: la radiofrecuencia.
P ¿Cómo lo está haciendo el Corte Inglés?
R La compañía se enfrenta a un reto que representa oportunidad y desafío a partes iguales. Es difícil encontrar un distribuidor que venda todas las categorías en un solo sitio con tanta cuota de mercado, una de las mejores bases de datos del país y una imagen de marca única. Si lo hacen bien, podría estudiarse el caso de El Corte Inglés en Harvard para explicar cómo hacer frente a la transformación digital. Que lo consigan dependerá de su resistencia al cambio y de la rapidez con que se muevan, pero, como accionista, soy el primer interesado en que así sea.

Iglesia vasca y ETA, una relación tóxica. 4º ESO-Actualidad

EL PAÍS IDEAS
Íñigo Domínguez

La vinculación del clero con la banda terrorista se remonta a 1962 y fue reconocida por los obispos en 2018. Una detallada investigación reconstruye aquella ambigua complicidad.


El obispo de San Sebastián Juan María Uriarte, en la cabecera de la marcha al santuario de Aránzazu en marzo de 2003 tras el asesinato de Juan Priede a manos de ETA.  EFE


La lenta reconstrucción de las décadas de pesadilla del País Vasco en marcha desde hace algunos años tiene muchos ángulos, y uno de ellos, poco frecuentado, es el papel de la Iglesia vasca. La propia jerarquía es muy consciente: el día en que ETA hizo público un comunicado pidiendo perdón, en abril de 2018, los obispos vascos reconocieron “complicidades, ambigüedades, omisiones por las que pedimos sinceramente perdón”. Ahora bien, no dijeron cuáles son, y un libro recientemente publicado las enumera exhaustivamente. Tiene un título provocador, que no ha hecho mucha gracia en la Iglesia vasca: Con la Biblia y la Parabellum. Cuando la Iglesia vasca ponía una vela a Dios y otra al diablo (Península). El autor es el periodista vasco Pedro Ontoso, veterano de El Correo, y aporta una mole de datos e historias que sacuden la memoria sobre una relación muy tóxica que aún no ha sido suficientemente explicada.
El libro nace de una pregunta que siempre ha atormentado a Ontoso y que formula tomando un café: “¿Cómo en un país tan católico puede haber surgido una ideología tan totalitaria? Creo que el maridaje de política y religión ha sido muy negativo. A Dios se le sustituyó por la patria, la patria se convirtió en un ídolo, algo que no corrigieron los obispos. Y en un momento dado se exigen sacrificios, se mata y se muere por la patria. Había que cortarlo. La Iglesia ya debió plantarse en 1977, tras la amnistía. Luego siguieron otras ocasiones perdidas. Decidieron no meterse en líos y el monstruo fue creciendo”.
La historia viene de muy lejos, claro. En el País Vasco, la identificación entre religión y pueblo es muy fuerte. Ya en las guerras carlistas hubo mucho cura violento. “La clave es la Guerra Civil, el clero vasco pierde la guerra. Sufre represalias, muchos curas van a prisión, y luego la Iglesia fue un paraguas de la oposición. Además es la Iglesia la que hace pervivir el euskera”, explica. El libro recorre hitos olvidados. La primera asamblea de ETA se celebró en 1962 en el monasterio benedictino francés de Belloc. La cuarta, la primera en España, en una casa de los jesuitas en Getaria. El primer asesinato planeado por la banda, el de Melitón Manzanas, en 1968, se preparó en casa del párroco de Zeberio y en el convento de los sacramentinos de Areatza, en Bizkaia. Un exmonje benedictino, Eustakio Mendizabal, Txikia, fue jefe de ETA y sanguinario pistolero. Murió en un tiroteo. En 1969 varios sacerdotes y religiosos ayudaron a huir a un etarra herido en Orozko que había matado a un taxista en su fuga. Fueron detenidos tres y también el vicario del obispado de Bilbao, José Ángel Ubieta. Ontoso ha buscado a una hija del fallecido y le cuenta que la Iglesia, “más que ayudarnos, se dedicó a proteger a los suyos”. Todo esto como ejemplo de la vela puesta al diablo.
En cuanto a la otra vela, la de Dios, el libro desmenuza el largo camino de silencio de la Iglesia vasca con el terrorismo. “La gran llaga de la Iglesia vasca es que tardaron mucho en llegar a las víctimas”, opina Ontoso. Con todo, rompe una lanza por monseñor Setién, cree que se le ha demonizado en exceso. Los obispos ni siquiera mencionaban la palabra ETA: la primera vez fue en un documento de 1984. Tampoco oficiaban funerales, una praxis que rompió Ricardo Blázquez en 1997, siendo obispo de Bilbao, con Miguel Ángel Blanco. A una parte del clero aquello no le gustó, y tampoco a ETA, que lo hizo saber. “La izquierda abertzale y ETA han tenido siempre el cálculo político de que necesitaban a la Iglesia”. De hecho, ETA nunca tocó a la Iglesia, salvo los capellanes castrenses en atentados a militares. Lo más cerca que estuvo fue con el asesinato en 1985 de un taxista de Bermeo que resultó ser primo del obispo de San Sebastián Juan María Uriarte, pero es que la banda se enteró luego del parentesco. Por ese cálculo, ETA ha avisado cada vez que creía que la Iglesia no era neutral. En 2001, cuando se reunieron 50.000 personas a rezar por la paz en Armentia, Álava, el boletín de la banda advirtió: “Ver que quien debía ser mediador y testigo está trabajando a favor de una de las partes del conflicto no favorece su neutralidad”.
Porque la Iglesia siempre ha tenido un papel importante en casi todas las conversaciones con ETA. “Ha estado mucho más en primera línea de lo que parece. La Iglesia era de fiar, para las reuniones nunca se piensa en un sitio civil, en un hotel; se van a Santa María de Mave, en Palencia; a Loiola…”. En todos los intentos de conversaciones con ETA siempre aparece un hombre de la Iglesia. Ontoso en su libro recorre numerosos casos desde 1976. En 1984, Felipe González lo hizo a través del jesuita José María Martín Patino. Y Aznar, tras la tregua del Pacto de Estella, en 1998, aceptó como mediador a monseñor Uriarte, propuesto por ETA. Fracasó, pero ganó prestigio y volvió a mediar en 2006. Y así hasta el final.
“La gran llaga es que tardaron mucho en llegar a las víctimas
PEDRO ONTOSO, AUTOR DE CON LA BIBLIA Y LA PARABELLUM
Ampliando el campo de visión se llega al Vaticano, otro cruce de relaciones que Ontoso disecciona a lo largo de los años. Desde los primeros e infructuosos intentos del PNV por ser recibidos en Roma —­solo lo consiguió Urkullu en 2017— hasta los contactos vascos en la Santa Sede: Laboa, Arrupe, el cardenal Etchegaray. Pero a Ontoso también le interesa el papel de los simples creyentes y hay una historia muy desconocida, la del industrial Jesús Guibert, secuestrado por ETA en 1983. Al despedirse, propuso a sus captores que quedaran otro día para hablar, que tenían que abandonar las armas. Al final ETA le llamó para ser mediador de otro secuestro y un etarra llegó a contactarle en 1989 porque necesitaba dinero para huir de la banda y rehacer su vida: le dio ocho millones de pesetas. Luego fue mediador del Gobierno socialista en 1985 y 1986.
Este análisis destaca dos funciones positivas de la Iglesia que no se ven tanto. Una es el movimiento pacifista: Gesto por la Paz nació en ambientes cristianos de base. Tanto que en la primera manifestación, en 1983, improvisaron la pancarta con el reverso de una que tenían y en la que se leía: “Sí al celibato opcional”. Fue de estudiantes de la Universidad de Deusto, de los jesuitas. Otros sacerdotes llevaron escolta por participar en colectivos como Basta Ya, el Foro de Ermua y el Foro El Salvador. Y cinco curas se apuntaron en 2003 en las listas de PP y PSOE en Bizkaia como gesto de solidaridad, aunque ignorados por la jerarquía.
El segundo punto oculto son los curas que han trabajado en las cárceles, una labor silenciosa pero profunda. El libro descubre historias muy desconocidas, como la del claretiano Josu Zabaleta, que se hizo miles de kilómetros por cárceles hablando con etarras. La Iglesia también tiene un papel muy importante en la llamada vía Nanclares de reinserción. Ha sido una forma de cerrar un círculo infernal. Históricos de ETA como Txelis o Carmen Guisasola entraron en ETA casi por compromiso cristiano y salieron por lo mismo. Con un cura al lado al entrar y al salir.

Tenochtitlán, 8 de noviembre de 1519: falta la versión de Moctezuma. 3º ESO

EL PAÍS GLOBAL
Jon Martín Cullel

El historiador Matthew Restall acaba de publicar una revisión crítica del encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés en la que cuestiona la supuesta rendición del líder azteca.


Pintura del siglo XVII sobre el encuentro entre Moctezuma y Cortés.


En un rincón del centro de Ciudad de México hay un mosaico que marca el lugar exacto del encuentro entre Moctezuma y Hernán Cortés hace casi 500 años. La pieza, inaugurada en 2015 para sustituir una placa vandalizada, es la réplica de una obra de la época virreinal y muestra al tlatoani con armadura, túnica y corona, al estilo de los monarcas europeos de la época. El atuendo, imposible para un gobernante indígena del siglo XVI, es un reflejo de las múltiples incógnitas e imprecisiones que rodean ese encuentro. La versión de los conquistadores sobre los hechos, incluida la supuesta rendición de Moctezuma ante Cortés, se enfrenta ahora a una nueva generación de historiadores que cuestiona su verosimilitud.
El desafío no es menor tratándose de un período cuyo estudio parecía ya agotado. Cuando la editorial le pidió que escribiera un ensayo con motivo de los 500 años de la llegada de Cortés a Veracruz, Matthew Restall, profesor de la Universidad Estatal de Pensilvania, se preguntó si podía aportar algo nuevo. “Fijándome en los detalles, me di cuenta de que una enorme cantidad de lo que se contó sobre el encuentro no era verdad, de que no tenía sentido que Moctezuma se rindiera”, explica el autor de Cuando Moctezuma conoció a Cortés (Taurus), recientemente publicado. “Me propuse escribir sobre una mentira. Una vez tiras esa pieza de dominó, se caen la mayoría de los detalles de la historia”.
El cara a cara entre Moctezuma y Cortés, la pieza de dominó sobre la que se centra Restall, da inicio el 8 de noviembre de 1519. Los conquistadores habían desembarcado en las costas de Veracruz hacía seis meses y, guerras, alianzas y montañas mediante, habían avanzado hacia el ombligo de un poderoso imperio. Cuando por fin vieron la ciudad de Tenochtitlán, una isla en medio del lago de Texcoco, se quedaron maravillados. De aquellos días abundan las comparaciones de los soldados españoles con lo conocido: la ciudad era tan o más grandiosa que Sevilla y los templos, tan o más altos que las torres de algunas catedrales.
Los asombrados españoles cruzaron por una de las pasarelas que conectaban la tierra firme con la isla y, ya en la ciudad, Moctezuma, sentado en unas andas, y su corte salieron a recibirles para el protocolario intercambio de regalos. Los conquistadores fueron conducidos entonces a uno de los palacios situados junto al Templo Mayor, en la plaza del Zócalo actual. A los pocos días, el emperador azteca se declararía vasallo del Rey de España.
“Creemos y tenemos por cierto, él [Carlos V] sea nuestro señor natural, en especial que nos decís que él ha muchos días que tenía noticia de nosotros; y por tanto, vos sed cierto que os obedeceremos y tendremos por señor en lugar de ese gran señor que vos decís”, dice Cortés que dice Moctezuma, en una de sus Cartas de relación dirigidas al emperador Carlos V.
Grabado del encuentro.
Grabado del encuentro. UNIVERSIDAD DE BROWN
Es un momento clave. Bernal Díaz del Castillo, el principal cronista de la campaña, apoyaría la versión de Cortés en su Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. “A ese vuestro gran rey yo le soy en cargo y le daré de lo que tuviere”, escribiría sobre las palabras de Moctezuma, más de cuarenta años después de presenciar los hechos. La Corona española exigía que los conquistadores leyeran el Requerimiento, un texto jurídico redactado para intentar una rendición pacífica de los gobernantes indígenas antes de recurrir a las armas. El discurso de sumisión del emperador azteca barnizaría de legalidad la conquista.
Restall pone en duda que este episodio ocurriese como fue contado por los conquistadores. Primero, porque es una visión parcial y escrita tiempo después de los hechos. Segundo, porque no casa con la personalidad del tlatoani. “La narrativa tradicional es que tenía miedo”, defiende el autor. “Pero él era un coleccionista de animales, pájaros, plantas. Lo que quería era atraer los españoles a la ciudad para atraparlos y estudiarlos”.
Como el académico estadounidense, los historiadores Alfredo Ávila y Martín Ríos, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuestionan la verosimilitud de la narración. “Hay una intencionalidad. Cortés tiene interés en demostrar a la Corona que le ha entregado un imperio”, opina Ávila. Además, la supuesta rendición le proporciona, según Ríos, la excusa para combatir la posterior rebelión indígena al argumentar que los aztecas habían roto su parte del trato.
Incluso en el supuesto caso de haber dado Moctezuma un discurso, Restall sostiene que también pudo haber habido un problema de interpretación. El tono reverencial utilizado por el azteca no tenía por qué insinuar rendición sino todo lo contrario: una especie de superioridad envuelta de cortesía. “Desprovisto de sutilezas en la traducción y distorsionado por el filtro de numerosos intérpretes”, defiende el académico, “es posible que su significado real fuera invertido”. Ríos coincide en señalar el problema de comprensión: “Dudo que Moctezuma entendiera el término vasallaje con todas sus implicaciones jurídicas y tampoco creo que renunciara en un primer momento a su potestad”.
El esfuerzo por conocer lo que de verdad ocurrió tras el encuentro se enfrenta a un problema de fuentes. “Buena parte de la historiografía mexicana y extranjera se ha pasado repitiendo una versión”, opina Ávila. De un lado, Cortés, Díaz del Castillo y los testimonios de otros miembros de la expedición. Del otro, un vacío. “El número de crónicas españolas supera por mucho el de las indígenas. Y las pocas versiones indígenas que hay no son siempre una ‘visión del vencido’, sino que a veces refuerzan el relato de los conquistadores”, dice Restall. “Moctezuma no tiene una versión”.

Recópolis, 30 hectáreas de un complejo palatino oculto. 2º ESO

EL PAÍS CULTURA
Vicente G. Olaya

Un estudio de las universidades de Harvard, Fráncfort y Alcalá desvela los secretos de la única ciudad medieval construida de nueva planta por iniciativa estatal en Europa.


Vista aérea de la zona excavada del yacimiento de Recópolis, un 8% del total.