jueves, 26 de septiembre de 2019

Estas son las 176 sucursales que el Banco Santander cierra hoy. Actualidad-Economía-IAEE

EL MUNDO ECONOMÍA
Víctor Martínez

Sucursal del Banco Santander en Madrid. P. DAVILA


Banco Santander ejecutará hoy el cierre de 176 sucursales dentro del plan de ajuste e integración de la red del absorbido Banco Popular.
La mayor parte de las oficinas afectadas se encuentran en las regiones de Castilla y León, Cataluña y Galicia, con 32 clausuras en la primera y 26 en las otras dos.
El ajuste es sólo una parte de las 1.150 oficinas que el banco pactó con los sindicatos cerrar el pasado mes de junio. El acuerdo también contemplaba la salida de 3.223 empleados del grupo con distintos grados de incentivos a partir de los 50 años.
Por el momento ya han firmado su salida voluntaria del grupo un total de 2.000 personas, lo que supone un 60% de la cifra acordada.
La fecha de adhesión voluntaria finaliza el 15 de noviembre para la red comercial y en enero de 2020 para el resto de los servicios centrales.
La oleada de cierres ejecutada este viernes es la mayor que se ha llevado a cabo por el momento. En mayo la entidad cerró 37, en junio 79 y el pasado 6 de septiembre 86.
Fuentes sindicales prevén que el proceso se intensificará antes de que finalice noviembre con oleadas de cierres "cada dos o tres semanas".

La reacción de Greta Thunberg a las conclusiones de la ONU sobre cambio climático. Actualidad-1º-2º-3º y 4º ESO

EL HUFFPOST






lunes, 23 de septiembre de 2019

Por qué hay que recordar los años de la República de Weimar. Actualidad-4º ESO

EL PAÍS ideas
Fernando Vallespín

La historia nunca se repite siguiendo el mismo guion. ¿Se parece en algo nuestra situación actual a la de aquellos turbulentos años treinta en Alemania?


Un coche reparte publicidad del Partido Popular Alemán en Berlín en 1924, durante la República de Weimar. 

Weimar es una pequeña ciudad del land de Turingia, muy cercana a otras de obvias resonancias marxianas, como Erfurt o Gotha, o a la hegeliana Jena. A finales del siglo XVIII, cuando apenas contaba con 6.000 habitantes, fue habitada por los dos grandes escritores alemanes, Goethe y Schiller. Allí pasó también gran parte de su vida el músico Franz Liszt. Y, como si tuviera un imán para atraer a los genios, fue en este mismo lugar donde en el verano del año 1900 falleció F. Nietzsche y donde vio la luz el movimiento arquitectónico de la Bauhaus.


Con el tiempo, Weimar dejó de asociarse exclusivamente a una población alemana de afortunado pasado artístico y cultural para acabar convirtiéndose en una gran metáfora, en el epítome del fracaso de la democracia liberal parlamentaria. No en vano, lo que nació como el producto de un optimista impulso de regeneración nacional y democrática acabó en las tinieblas del nazismo. Por eso, cuando hoy en día se habla del “síndrome de Weimar” se alude a las tensiones que amenazan con poner en peligro la estabilidad de la democracia liberal; tensiones provocadas sobre todo por la revitalización del populismo y el giro iliberal cuando no autoritario que se aprecia en algunos lugares de Europa.
La gran pregunta es si hoy estamos, en efecto, ante algo que tiene un indudable parecido de familia con este periodo de entreguerras o si estamos sacando las cosas de quicio. La historia nunca se repite siguiendo el mismo guion, pero tampoco hace falta caer en el fascismo o el nazismo convencional para que se produzca eso que Juan Linz estudiara bajo el epígrafe de la “quiebra de las democracias”. De hecho, hay toda una línea de investigación que parece regodearse en asomarse al abismo. Libros con títulos como Cómo mueren las democracias (Steven Levitsky y Daniel Ziblatt), El camino hacia la no libertad (Timothy Snyder), Cómo fallece la democracia (David Runciman) y muchos otros que nos alertan del peligro del neopopulismo participan de este síndrome. Y que tiene incluso una dimensión popular se comprende al ver el éxito de ventas de Los orígenes del totalitarismo, de Hannah Arendt, tras la victoria de Trump. No en vano, lo principal que aquí se describe es cómo pudo producirse la caída en el nazismo. El temor se comprende, lo que ya no está tan claro es que siempre haya que volver la vista a Weimar como si fuera el punto de referencia inevitable.

Cien años de Constitución

El próximo 31 de julio hará un siglo desde que se aprobara la nueva Constitución de la República de Weimar. Lleva este nombre porque fue allí donde se redactó y se aprobó, en su desde entonces inmortal Teatro Nacional, ante cuya entrada hay una bella estatua de Goethe y Schiller entrelazados. Fue la primera Constitución democrática de la todavía joven Alemania, y este hábito, el de poner a las repúblicas el nombre de ciudades —un poco como lo nuestro con la de Cádiz—, ha seguido presente desde entonces en este país. Después de la guerra se comenzó a hablar de la República de Bonn y, tras la unificación, de la República de Berlín. Con la nueva Constitución, el Reich alemán cobraba la forma de república y se organizaba como una democracia parlamentaria moderna. Sirvió de poco. Las contradicciones del periodo la introdujeron en una espiral de crisis económica, social y política que acabó como ya sabemos.
Que una sociedad tan enferma como para acabar en el nazismo produzca tal cantidad de inteligencia es un gran misterio
Aparte del morbo por tan trágico final, lo que dota a este periodo de este atractivo tan especial es el fortísimo contraste entre aquellas crisis y el extraordinario florecimiento de las artes, la literatura y el pensamiento, una verdadera edad de oro germánica que se extendió también a la vecina Austria. A ella pertenecen escritores como Hermann Hesse, Thomas Mann, Alfred Döblin, Bertolt Brecht o Kurt Tucholsky, privilegiados testigos de la época. Pero también pintores (Paul Klee o George Grosz, por ejemplo), arquitectos (no solo los de la Escuela de la Bauhaus) o cineastas (Fritz Lang, el autor de Metrópolis, o J. von Sternberg, cuyo Ángel azul entronizó a Marlene Dietrich). Y ya en el pensamiento, cómo no recordar a Heidegger, Husserl, Jaspers, Benjamin. O al austriaco Wittgenstein.
Que una sociedad tan aparentemente enferma como para acabar en las garras del nazismo produzca tal cantidad de inteligencia, variedad de vanguardias e innovaciones vitales es uno de los grandes misterios del periodo. Por eso mismo, su fracaso como democracia se ha buscado en causas psicosociales —la humillación del sentimiento nacional por el tratado de Versalles y las reparaciones de guerra—, económicas —la hiperinflación y la posterior crisis de finales de los veinte— y sociales, la incapacidad del Estado para proporcionar la adecuada cobertura social a los más menesterosos.
Las causas más propiamente políticas las veremos enseguida. Detengámonos en la economía, porque el caso de Weimar volvió a traerse a colación con motivo de la crisis de 2008. El propio Paul Krugman escribió un interesante artículo en The New York Times en esa misma época donde temía la repetición de Weimar en Grecia. Con ello se sumaba a las muchas voces que habitualmente establecen una relación lineal entre crisis económica y derrumbe democrático. De hecho, una interpretación estándar para buscar el éxito del nazismo parte de estas mismas premisas. La hiperinflación, primero, y la posterior deflación habrían hundido a las clases medias, que fueron retirando su apoyo a la república y se integraron poco a poco en el partido nazi. Observen que la movilidad descendente de este sector social es una de las explicaciones a las que recurrimos para explicar el auge actual del populismo. Pero esto no acaba de convencer porque la intensidad del deterioro económico —espectacular en Weimar— importa. O porque en algunos países donde se ha hecho fuerte el populismo —Polonia, por ejemplo—, pocas veces les ha ido mejor económicamente.

No hay democracia sin liberalismo; ni sin protección social

No, ni Weimar ni el populismo se acaban de explicar sin recurrir a factores políticos. Más aún en el caso de la malhadada república, porque enseguida se convertiría en un extraordinario laboratorio en el que operan tres visiones distintas de lo que habría de ser el acceso a la modernización. La marxista, más o menos inspirada en el modelo soviético; la liberal parlamentaria predicada por el “momento wilsoniano” de 1918 y el ejemplo de los órdenes políticos de los países más avanzados, y la nacional-autoritaria, favorecida en principio por el establishment guillermino, que mutaría enseguida en la visión fascista/nazi de un pueblo como masa homogénea que se diluye en la voluntad del Führer. Las instituciones de Weimar se correspondían al segundo modelo, pero amplios sectores de su clase política así como de la ciudadanía no creían realmente en sus presupuestos. Recordemos que, nada más nacer, el Gobierno de Weimar hubo de hacer frente a auténticos procesos revolucionarios marxistas, como la revuelta de los espartaquistas en Berlín o la eliminación de la República de los Consejos de Baviera, de inspiración soviética. Y estaba también la dificultad de integrar a la vieja clase dirigente guillermina, que nunca creyó realmente en la democracia e ingenuamente confiaría después en el nazismo como un instrumento controlable para realizar sus objetivos.
No puede decirse lo mismo de nuestras democracias. En ellas su legitimidad es incuestionada, incluso por el populismo, aunque para este habría que favorecer la dimensión plebiscitario-participativa sobre los mecanismos “liberales” de control del poder o diluir el pluralismo detrás de un concepto de pueblo omniabarcador. Su objetivo es practicar una política identitaria que presione hacia la homogeneización nacional y convertir la polarización política en su principal seña de identidad. Pero, hoy por hoy, no recurren a la violencia ni se apoyan en movimientos de masas ideologizados similares a los de la Europa de entreguerras.
El problema de Weimar, y esto sí que recuerda a nuestros días, es que poco a poco comenzó a diluirse la confianza en la capacidad de alcanzarse un mínimo de gobernabilidad capaz de enderezar la situación económico-social por parte de los diferentes Gobiernos. Aparte del tamaño de los problemas de fondo que se iban acumulando, las torpes interferencias presidenciales de Hindenburg, el fraccionamiento extremo del sistema de partidos y las continuas movilizaciones de masa de distinto signo provocaron una desestabilización permanente que afectó a la misma legitimidad de la democracia. Y, como fue advertido por algunos de los principales teóricos de la época, eso obligaba a contrarrestar al multiforme iliberalismo con la reivindicación de los valores republicanos como sustento normativo imprescindible. Sin una democracia con aspiraciones a la justicia social, como señaló Hermann Heller, esta acabaría quebrando, y esta evidencia sirvió después de inspiración para el “pacto social-democrático” de posguerra. Por cierto, el término “democracia iliberal”, hoy tan al uso, fue utilizado por primera vez en este contexto por parte de Wilhelm Röpke a comienzos de los años treinta.
La Constitución de Bonn tomaría después buena nota de sus muchas deficiencias de construcción institucional y apostó por eso que Löwenstein calificó como “democracia militante”. Pero de la experiencia de Weimar extrajo también su obsesión por los déficits presupuestarios y la satanización de la inflación. Lo que nos diferencia de Weimar, no cabe duda, es que supimos aprender del desastre. Esperemos que su tan invocado ejemplo contribuya a exorcizarlo del todo.

El ‘fenómeno Lidl’: por qué este supermercado ‘low cost’ crece tanto en España. Actualidad-Economía-IAEE

EL PAÍS NEGOCIOS
Fernando Barciela

La cadena se beneficia de la crisis de Dia y Eroski y lidera la implantación de las marcas alemanas en el mercado nacional, muy por delante de Aldi.


Clientes en uno de los establecimientos de Lidl en España. LIDL


Durante años, la gran historia de éxito de la distribución alimentaria española ha sido la escalada de Mercadona hacia el liderazgo del sector. Sin que la cadena valenciana haya aflojado su velocidad de crecimiento, estos últimos años los analistas del retail empiezan a fijarse en otro fenómeno emergente; el paseíllo triunfal de las dos empresas del llamado discount o descuento alemán, Lidl y Aldi. Y es que, entre las más grandes, Mercadona, Lidl y Aldi son las únicas que crecen. Según Kantar Worldpanel, los otros operadores principales del sector (Dia, Eroski, Carrefour y Auchan) se han estancado o han cedido cuota de mercado en los últimos cuatro años.
Entre 2015 y 2018 Lidl elevó su participación en la tarta de la distribución del 3,6% del total al 4,9%, mientras sus ventas se disparaban un 31,5%, de 3.048 a 4.009 millones. La facturación de Aldi habría crecido también con fuerza: un 23% solo en dos años, hasta alcanzar 1.000 millones en ingresos. ¿De dónde viene el crecimiento de las dos marcas alemanas? Básicamente que han sabido pescar en las crisis de dos de sus grandes rivales: Dia y Eroski.



Eso sí, aunque ambas cadenas han exhibido músculo en el mercado español en los últimos años, el despegue de Lidl es mucho más fuerte que el de su compatriota. Pese a que se instalaron en nuestro país solo con ocho años de diferencia, Lidl en 1994 y Aldi en 2002, la primera ya es cuatro veces más grande que la segunda en ventas pese a tener solo el doble de tiendas, 580 frente a 300. Y no solo eso. Mientras Lidl factura siete millones por tienda, Aldi está sobre los tres millones, con supermercados de tamaño similar, es decir, de 1.200 a 1.400 metros cuadrados. Este diferencial explica que las dos cadenas tengan resultados antagónicos en rentabilidad. Mientras Aldi sigue en números rojos, Lidl es líder en rentabilidad; alcanzó los 150 millones de beneficio en 2017, cinco veces más que en 2013. Solo Mercadona ganó más ese año, 322 millones, pero con una facturación seis veces mayor.

CONTROL DE PRECIOS

La creciente sofisticación de Lidl no ha provocado de momento aumento de costes. Ni de precios. “La tienda tiene un modelo de eficiencia y sencillez absolutamente igual que en 1994, lo que nos permite ofrecer siempre el precio más bajo”, dice un portavoz de la empresa. Desde luego, “más bajos que los de Mercadona”, asegura Raimon Mirosa, profesor de Marketing y Retail de ESADE. Un resultado que logran al hacer compras agregadas para los 30 países de Europa en los que están presentes y concentrar el 90% de sus referencias en marcas blancas (frente al 58% de Mercadona). También el limitado número de referencias contribuye a reducir costes. Un súper de Mercadona puede tener 5.000 o 10.000 referencias, frente a las 2.200 de Lidl.
Los expertos en el sector de la distribución no creen que la distinta evolución de Lidl y Aldi se pueda atribuir a que juegan con capacidades desiguales. Se trata de dos gigantes con presencia global y más de 10.000 tiendas cada una en casi todo el mundo. Lidl factura en total 81.000 millones y Aldi 53.000 millones. Y en algunos países Aldi ha logrado más cuota de mercado que Lidl. En el Reino Unido la primera tiene el 8% y su rival el 5,7%. La divergencia entre ambas se explicaría mejor, según los analistas, por las particulares circunstancias de cada una en el mercado español. Lidl se ha adelantado a Aldi en la transición del hard discount más austero hacia su actual estrategia, enfocada en la experiencia de compra de sus clientes. “En Lidl vieron que el modelo hard no iba a tener recorrido en España. Lo intentó Tengelmann, también alemana, que llegó a tener 250 tiendas y no funcionó: al final se retiró y vendió su red a Carrefour, que se las traspasó a Dia”, explica Alfonso Sebastián, vicepresidente de la Asociación Española del Retail (AER).
Una de las principales decisiones estratégicas de Lidl fue aumentar, paulatinamente, su número de referencias para evitar que el cliente tuviera que ir a otro sitio a completar su compra: los 700 productos iniciales se triplicaron hasta los 2.200. Esto ha obligado a ampliar el tamaño de las tiendas, circunstancia que aprovechó para modernizarlas. “Desde 2010 invertimos 2.000 millones de euros en renovar las tiendas y sustituir buena parte de las antiguas, que tenían 700 metros cuadrados, por locales nuevos, con 1.200 metros”, dice Carlos González-Vilardell, director de comunicación de Lidl. La cadena, que empezó en ubicaciones periféricas, se ha venido acercando al centro de las ciudades.
La empresa ha refinado, además, su oferta. Fue la primera en introducir el bazar en los supermercados, una sección que Mercadona, por ejemplo, con tiendas tres o cuatro veces más grandes, no tiene. González-Vilardell explica que el bazar ha sido muy exitoso y “se ha convertido en un elemento diferencial de nuestro modelo. La gente espera a los nuevos productos”. La empresa trae cada semana, de cualquier país de Europa, 30 o 40 referencias a precios muy competitivos que una vez que se acaban no se reponen y que responden a una temática concreta: cocina, jardín, decoración… Lidl ha logrado, además, suscitar verdaderos adeptos a algunos de sus productos, como la crema antiarrugas o su robot de cocina. También fue el primer supermercado en ofrecer ropa, a buen precio (menos de 20 o 10 euros), una sección que suma ya el 10% de la facturación.

Rotación

Lo de variar el surtido no es exclusivo del bazar. Fideliza y genera expectativa. La empresa aprovecha su presencia en toda Europa para agregar todo tipo de productos a los lineales, lo que hace, dice González-Vilardell, “que comprar en Lidl sea más divertido”. Estar en toda Europa le permite a Lidl el acceso a productos que triunfan en otros mercados y que luego a veces se quedan de forma permanente. Es el caso de Skyr, un yogur nórdico, o de una serie de productos veganos procedentes de Centroeuropa. Lidl fue también pionera en crear un área de frescos, que va por las 700 referencias y copa el 30% de sus ventas.
¿Por qué Aldi, muy similar a Lidl, no ha logrado el mismo grado de aceptación? En el sector explican que se ha retrasado en la transición al llamado smart discount o descuento inteligente. “Solo recientemente, en julio, se ha decidido, por ejemplo, a lanzar su sección de frescos: aun así, lo hace con muchas menos referencias que su rival: 300 frente a las 700 de Lidl”, señala Raimon Mirosa, de ESADE. En el sector se atribuye también la baja facturación de sus tiendas a su ubicación. “Está claro que a Aldi le cuesta meter más clientes en sus tiendas, lo que tiene que ver con la ubicación de sus primeros supermercados, alejados de las ciudades”, según Sebastián. Aldi está tratando ahora de resolver esta situación con la apertura acelerada de tiendas. Todo ello ha generado tensiones en la cúpula de la compañía en España, que llevaron al nombramiento, en mayo, de un nuevo consejero delegado, Valentín Lumbreras, un ejecutivo procedente precisamente de Lidl.

CaixaBank gana un 52% menos por los costes del ajuste de la plantilla. Actualidad-Economía-IAEE

EL MUNDO ECONOMÍA
Xavier Borràs


El banco ha precisado a la CNMV que, sin tener en cuenta el impacto del acuerdo laboral, que en términos netos fue de 685 millones, habría ganado 1.307 millones de euros.

El consejero delegado de Caixabank, Gonzalo Gortázar, este viernes en la sede del banco en Valencia. JOSÉ CUÉLLAR


El Grupo CaixaBank ganó 622 millones de euros en el primer semestre de este año, un 52,1% menos que en el mismo período de 2018, al asumir en el segundo trimestre el Expediente de Regulación de Empleo pactado en mayo con los sindicatos, que afecta a 2.023 empleados y ha tenido un coste de 978 millones de euros para la entidad, según ha explicado esta mañana el consejero delegado de la compañía, Gonzalo Gortázar, en su comparecencia de presentación de los resultados en la sede social de Valencia.
En su comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el banco ha precisado que, sin el impacto del acuerdo laboral, que en términos netos fue de 685 millones (978 millones brutos) el banco habría ganado 1.307 millones de euros, un 0,7 % más. De hecho, Gortázar ha subrayado los 611.000 millones de volumen de negocio alcanzado, un 4,9% más, como cifra "histórica" ligada a la actividad.
Es la primera vez que el Grupo Caixabank supera los 600.000 millones de volumen de negocio. Pese a ello, CaixaBank ha empeorado su previsión de ingresos para 2019, con un aumento interanual estimado que se ha reducido del 3% al 1% por los tipos de interés, más bajos de lo previsto. El directivo ha asumido que los tipos bajos van a seguir por un periodo largo de tiempo.
La reestructuración de la plantilla, que se sitúa por encima de los 35.000 empleados "ha terminado y no prevemos un ejercicio parecido entre los años 2019 y 2012", ha señalado Gortázar a preguntas de los periodistas. "Queríamos ajustar las plantillas y la medida principal ha sido ésta porque necesitábamos ahorros, además de buscar nuevos ingresos". Respecto a posibles EREs en el resto del sector bancario, el ejecutivo de Caixabank admite que "es inevitable que siga habiendo ajustes y habrá entidades en España y fuera". "Nosotros nos hemos adelantado", ha apostillado.
Aunque el ERE de Caixabank no ha sido consecuencia de fusiones o compras de otras entidades, Gortázar ha pronosticado que los procesos de concentración y adquisición de bancos seguirá, tanto en España como en el conjunto de la Unión Europea por las "presiones" que el mercado realiza sobre la actividad bancaria. "Somos empresas vivas y tenemos que estar revisando continuamente la base de los costes", ha asumido.

"No tenemos previstas adquisiciones, tampoco en Portugal", donde Caixabank está presente con el Banco Portugues de Investimento (BPI), el tercer banco del país. Los despidos, que se han adelantado y se zanjarán al 31 de julio, permitirán al banco reducir el aumento de costes desde el 5% previsto para todo el ejercicio al 3%. La entidad espera percibir el ahorro de costes en el segundo semestre del año.
Preguntado por la evolución negativa del valor de Caixabank en bolsa, que esta mañana caía cerca de un 6% en España, Gortázar considera que el mercado "reacciona a las perspectivas del sector" que, en general, está sometido a "una enorme presión sobre los ingresos y con un escenario de tipos bajos que va a seguir". Los mercados, ha asumido, "son volátiles". En los últimos tres años Caixabank ha tenido un comportamiento en bolsa "mejor que otros" y, por ello, "quizás estamos teniendo cierto efecto ajuste". A juicio de Gortázar, "el éxito comercial no se traduce en resultados en el corto plazo, pero se debe tener una visión a medio y largo plazo".
El consejero delegado de Caixabank se ha mostrado cauto respecto a las consecuencias de la investidura fallida del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Gortázar se ha limitado a decir que desearía que pronto se pudiera llegar a un "acuerdo satisfactorio" y pudiera nombrarse un nuevo gobierno. "La falta de Gobierno no es una buena noticia", ha dicho, "pero confiamos en que los representantes legítimamente elegidos para ello trabajen en las próximas semanas para revertir esta situación. Sería conveniente".
"Ha habido una primera oportunidad -para la investidura de Pedro Sánchez- y ahora hay dos meses todavía para hacerlo. Mi confianza es que lo podrán hacer", se ha limitado a comentar. Tampoco ha profundizado en los daños a la imagen reputacional de la banca que pudieran tener casos como el que afecta al BBVA sobre el "caso Villarejo" o sobre el conflicto del Banco de Santander con el que iba a ser su consejero delegado, Andrea Dorcel, ex banquero de UBS.
"No me gusta comentar cosas que afectan a nuestros competidores como tampoco me gusta que ellos lo hagan cuando algo nos pueda afectar a nosotros", ha señalado. Además, "hay procesos judiciales abiertos que se deben dilucidar". A su juicio, lo mejor para la reputación de la banca es "seguir haciendo nuestro trabajo y explicándo lo que hacemos".

MEJORA EN LOS MÁRGENES

Pese a la caída del resultado, el grupo mantiene indicadores positivos, como el margen de intereses, que refleja la evolución del negocio típicamente bancario, aumentó en el primer semestre un 1,9% en comparación a los primeros seis meses de 2018, hasta alcanzar los 2.478 millones de euros, gracias al incremento de los ingresos del crédito y los menores costes de financiación retail e institucional.
En cuanto al margen bruto, que mide la relación entre ingresos y costes financieros, sumó 4.445 millones al cierre de junio, un 4,5% menos, aunque aislando el efecto producido por diversos cambios de perímetro habría crecido un 1,3%, aclara el banco.
Los ingresos por comisiones se situaron en 1.248 millones, un 3,5% menos en la comparativa interanual, y en particular las comisiones bancarias, de valores y otros alcanzaron los 719 millones, un 3% menos, impactadas por menores operaciones singulares en banca de inversión.
Asimismo, los resultados de las entidades valoradas por el método de la participación disminuyeron 294 millones de euros (-58,4%) respecto al primer semestre de 2018, principalmente por la no atribución en 2019 del resultado de BFA y Repsol, que supuso 312 millones en 2018, aunque el banco añade que, excluyendo este efecto, la evolución de este epígrafe sería positiva (9,4%)
En esta línea, CaixaBank precisa que culminó la venta de su participación en Repsol en el segundo trimestre de 2019. El resultado de operaciones financieras se situó en 261 millones de euros en el primer semestre (-10,9%), condicionado por la revalorización de la participación de BPI en Viacer que se dio en 2018.
Además, CaixaBank precisa que el segundo trimestre del año incluye la contribución al Fondo Único de Resolución (FUR) por importe de 103 millones de euros.
Por otra parte, el Grupo CaixaBank superó, por primera vez, los 600.000 millones de euros en volumen de negocio, es decir, incluyendo recursos de clientes y crédito bruto, con un incremento interanual del 4,9%. En concreto, totalizó 611.731 millones de euros.
Los recursos de clientes alcanzaron los 380.864 millones de euros (+6,2%) y en particular los recursos en balance sumaron 276.876 millones de euros (+6,7%).
Asimismo, los pasivos por contratos de seguros crecieron un 4%, mientras que los activos bajo gestión se elevaron hasta los 98.199 millones, un 4,5% más, y el patrimonio gestionado en fondos de inversión, carteras y sicavs se situó en 66.513 millones (+3,1%) y los planes de pensiones en 31.686 millones (+7,7 % en el año).
CaixaBank mantiene una cuota de mercado en España en fondos de inversión del 16,8 % y en planes de pensiones del 24,6%.
Por otra parte, el crédito bruto a la clientela se situó en 230.867 millones al cierre de junio, un 2,7% más, y el de particulares creció un 5,8%, mientras que la ratio de morosidad se redujo hasta el 4,2 %.
En cuanto a los ratios de capital, el Common Equity Tier 1 se situó a 30 de junio en el 11,6%, detalla el banco. En cuanto a la red de oficinas, CaixaBank ha avanzado a junio de 2020 el objetivo, incluido en su plan estratégico hasta 2021, de disponer de 600 oficinas "store".

Descubren 75 barcos hundidos y un templo griego en la «Atlántida de Egipto». Actualidad-1º-2º ESO

ABC CULTURA
Abraham Andreu Gómez

Los navíos hallados tenían joyas de oro y monedas de bronce del siglo III a.C., la etapa de Ptolomeo II.


Uno de los hallazgos descubiertos - Hilti Foundation


La «Atlántida de Egipto» ha sorprendido una vez más a los arqueólogos. Un grupo de buzos encontró en Heraclión –nombre real– una gran cantidad de pecios a gran profundidad, en total, 75. Dentro de estos hallaron monedas de bronce de la época de Ptolomeo II (283-246 a.C.) y un pequeño templo griego de los siglos III y IV a.C. Además, hay que sumar la gran cantidad de joyas que aparecieron en la ciudad hundida, de oro y bronce.
Una de las monedas que se han encontrado
Una de las monedas que se han encontrado - Ministerio de Antigüedades de Egipto
Este descubrimiento es una gran oportunidad para conocer los intereses comerciales de aquella etapa, pues la ciudad de Heraclión era el centro de todo el movimiento de barcos, hasta que el aumento del nivel del mar y los sedimentos propios del terreno la enterraron en el fondo. Además, la investigación, que ha sido puntera, puede demorarse mucho, ya que la ciudad se descubrió en el año 2000, tras 1.200 años desde su hundimiento. «Probablemente tendremos que continuar trabajando durante los próximos 200 años», aseguró a Daily Mail Franck Goddio, director del proyecto de investigación.
La ciudad hundida supuso un quebradero de cabeza para algunos investigadores, que llegaron a pensar que había sido una invención popular. Pero la realidad es que en su seno albergó templos importantes, como el de Amún, y fue además un puerto importante, antes de la fundación de la cercana Alejandría.
También fue el territorio en el que Cleopatra se estrenó como mandataria, es decir, que supuso un relevante enclave comercial, político y cultural. La serendipia jugó a favor de los buzos doce años atrás, que dieron con una esfinge enorme del dios Hapi –relacionado con las crecidas del Nilo– cuando buscaban navíos de guerra franceses de la batalla del Nilo que tuvo lugar en el siglo XVIII.
Aun con estos avances tan importantes, los investigadores tienen mucho trabajo por delante, precisamente por la gran cantidad de tiempo que ha pasado sumergida, al igual que Canope, la vecina también hundida en el fondo del mar. Esta última también está siendo estudiada por los buzos europeos y egipcios.

Estas son los empresas detrás de las marcas blancas de los supermercados que identifican a los fabricantes. Actualidad-Economía-IAEE

ABC ECONOMÍA
Teresa Sánchez Vicente

En el libro «Marcas negras en la era de la transparencia» se analizan cuáles son las cadenas de distribución más transparentes.

Lineal del supermercado - J. J. ÚBEDA


La identificación de quién es la empresa que está detrás de la fabricación de un producto no es obligatoria en España. Por ello, se siguen vendiendo marcas -tanto de fabricantes como blancas- que son opacas para el consumidor al no incluir esta información ni en el envase ni en la etiqueta. En base a esta realidad, en el libro «Marcas negras en la era de la transparencia» coordinado y escrito por Fernando Olivares junto a otros profesores de la Cátedra de la Marca Corporativa de la Universidad de Alicante se analizan cuáles son las cadenas de distribución más transparentes que operan actualmente en el mercado.
En esta línea, de la obra mencionada se extrae que Mercadona es el supermercado más transparente de España ya que tanto Hacendado como Deliplus «identifican directamente al fabricante real». «La mayor parte de los productos «transparentes» lo son por identificar al fabricante con su símbolo o logotipo corporativos (60%). En el resto de los productos la identificación del fabricante se hace con mención expresa de razón social o nombre de marca», concluye el autor coordinador de la obra. Entre los fabricantes de productos Hacendado se encuentran Sanchis Mira - Antiu Xixona, Casa Pons, Cidacos, Casa Escuris, Tarradellas, Dafsa, Iparlat, Lactogal, Queserías Entrepinares o La Española, entre otros. Para Deliplus fabrican RNB, Maverick y We Colors.
La segunda posición en cuanto a transparencia la ocupa Dia ya que en todos los productos de su marca de distribución analizados por la Cátedra de Marca Corporativa se identifica al fabricante mediante la razón social y la denominación comercial. Algunos de las empresas que trabajan para supermercados Dia son Legumbres Luengo, Juver, Puleva, Aceites Coosur y Gullón, entre otros.
A continuación, se situaría el grupo Eroski, una cadena donde se menciona al 93% de las empresas que elaboran los productos mediante denominación,. Para esta cadena fabrican Puleva, Galletas Gullón, Legumbres Luengo y Conservas Dani, entre otros.
Los últimos puestos de la lista elaborada por los profesores de la Universidad de Alicante los ocupan Alcampo, Lidl y Carrefour, por este orden ya que en algunas de las etiquetas utilizadas en las marcas blancas de estas cadenas se encripta al fabricante mediantes códigos RGSEAA o CIF.

El caso de las marcas negras

Por otro lado, dentro del libro también se habla de las denominadas marcas negras, que se definen así porque enseñas líderes «subcontratan la fabricación del producto, sin informar de ello al consumidor». De este modo, la compañía dueña de la marca actúa como simple comercializadora al encargar «la fabricación completa» a terceros para vender el producto en los lineales de los establecimientos con la etiqueta de su propia marca y sin informar sobre quién está realmente detrás de su elaboración.
El principal problema de esta práctica -totalmente legal y reconocida por los directivos del sector de gran consumo- reside en la falta de transparencia ya que se oculta información. «La razón principal por la que el consumidor no lo sabe es porque la marca no cuenta, ni por activa ni por pasiva en medio alguno, que los productos (o parte nuclear de los mismos) que comercializa son fabricados por otras empresas, que permanecen ocultas al consumidor», señala Olivares en su obra. «No hay problema siempre que el consumidor lo sepa o pueda saberlo; y que pueda saberlo porque su marca se lo cuente que pueda acceder y conocer libremente esta realidad», añade.
En este sentido, el profesor de la Universidad de Alicante menciona algunos casos de marcas corporativas «que fabrican también en la sombra para terceros», como pueden ser Persan (España), Bonnysa (España) Sada (España), Ice cream factory comarker (España), Gerber Foods (Reino Unido), Essity (Suecia), Allfreez (Bélgica) o Incopack (Bélgica), entre muchos otros.

La poca esperanza (matemática) de ganar en una casa de apuestas deportivas. Actualidad-Economía-IAEE

EL PAÍS verne
José Ángel Murcia

La emoción no entiende de lógica, pero las apuestas sí entienden de cálculo de probabilidades.


Casa de apuestas en Madrid.