lunes, 31 de julio de 2017

La tumba del «príncipe» de los gladiadores. 2º ESO

ABC Historia
Ángel Gómez Fuentes.



Hallada la tumba del empresario Nigidio Maio, un magnate que dio a Pompeya 416 luchadores.

La sorpresa ha sido mayúscula, maravillosa. «Es el descubrimiento más importante de los últimos decenios en Pompeya. Y además ha sido casual». No tiene ninguna duda el arqueólogo Massimo Osanna, el superintendente de la antigua ciudad romana, destruida por el Vesubio en el 79 d.C. Se trata de una tumba monumental de mármol, espectacular, una de las más largas inscripciones que se hayan encontrado: 4 metros en 7 líneas (el epitafio en verso dedicado a Alia Potestad tiene más palabras, pero es más pequeño en dimensión).
La tumba ha sido descubierta casualmente en el curso de los trabajos para la reestructuración de los edificios del área de San Paolino, cerca de la llamada Puerta de Estabia, una de las entradas de la ciudad. Impresionan también los surcos dejados por carros sobre las cenizas y escoria que arrojaba el volcán, una señal evidente de pompeyanos que huían en busca de seguridad ante la erupción del Vesubio.
Muerto un año antes de la tragedia de Pompeya, se trata muy probablemente de Gneo Alleo Nigidio Maio, uno de los pompeyanos más notables de la ciudad, al que la gente llamaba «príncipe», en señal de gratitud por los fabulosos espectáculos que organizaba con centenares de gladiadores (hay una referencia en la inscripción a 416 gladiadores), lo que constituye algo extraordinario. En el anfiteatro de Pompeya, datado en el 70 antes de Cristo, el más antiguo entre los que se conservan completamente, podían asistir 20.000 personas a los espectáculos. Los pompeyanos entraban gratuitamente mostrando una especie de tarjeta. Los hombres mas poderosos de la ciudad y los políticos locales, para su promoción y ganar votos, ofrecían de forma periódica espectáculos. Y Gneo Alleo Nigidio Maio fue sin duda uno de los pompeyanos más conocidos, porque sus espectáculos eran especialmente llamativos. «Viva Maio, príncipe de la colonia», se leía en una inscripción. Nigidio Maio era hijo de un liberto, un esclavo al que se le concedió la libertad, con relación de amistad con Nerón, emperador entre octubre del 54 y junio del 68 d. C.

La toga viril

No existe la confirmación matemática de que se trate de Alleo Nigidio, porque se ha perdido el nombre del difunto, que no aparece en la inscripción, pero sí se detallan las etapas fundamentales de su vida, comola boda o la adquisición de la toga viril, que en la antigua Roma tenía una gran significación porque esa indumentaria otorgaba ciertos derechos. El superintendente, Massimo Osanna, da como muy probable que el difunto sea el empresario Gneo Alleo, tras estudiar la inscripción, que contiene también el elogio del llamado «príncipe»: «Se recuerdan acciones y actividades realizadas con ocasión de momentos importantes de la biografía del difunto. Con motivo de su boda o adquisición de la toga se organizaron grandes banquetes con miles de pompeyanos», afirma el arqueólogo Osanna.
El descubrimiento de la tumba arroja nueva luz sobre la vida política y pública de Pompeya. Incluso la historiadora de Roma, Mary Beard, premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, se ha hecho eco de la noticia, destacando que «un espectáculo con 416 gladiadores es mucho más de cuanto sabemos hasta ahora de Pompeya, y mucho más de lo que habíamos imaginado hasta ahora».
En definitiva, el descubrimiento de la tumba del «príncipe» pone de manifiesto que Pompeya sigue dando sorpresas muy importantes. Por ello, el superintendente Osanna ha puesto en marcha un nuevo programa de excavaciones, en el que se han implicado universidades e institutos de investigación de todo el mundo. Cabe esperar aún, por tanto, el descubrimiento de nuevos tesoros.

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