martes, 10 de septiembre de 2019

Cuando la República fusiló al héroe español que defendió Melilla de la barbarie rifeña. 4º ESO

ABC HISTORIA
Manuel P. Villatoro

Tras el Desastre de Annual, sucedido el 22 de julio de 1921, Felipe Navarro se atrincheró en Monte Arruit y combatió hasta la extenuación contra Abd El-Krim.


Monte Arruit, después de ser reconquistada por tropas españolas - ABC


Corría 1859 cuando, tras el ataque de un grupo de rifeños a unos operarios hispanos cerca de Ceuta, Leopoldo O'Donnell inició la llamada Guerra de África. Sobre el papel aquel enfrentamiento apenas se extendió hasta 1860. Sin embargo, la realidad es que con él comenzaron una serie de contiendas en la región que -a la postre, y de forma intermitente- se extendieron hasta la segunda mitad del siglo XX.
Conflictos que vivieron sus momentos más álgidos a partir de 1912, año en que España recibió un protectorado en territorio marroquí que le costó sangre, sudor y vidas humanas mantener. De este periodo es imposible olvidar el Desastre de Annual acaecido en 1921, la batalla en la que los errores del general Manuel Fernández Silvestre provocaron que más de 10.000 soldados que luchaban bajo bandera rojigualda fuesen pasados a gumia.
En aquella época combatieron miles de soldados españoles al mando de unos pocos oficiales que, con mejor o peor criterio, se dejaron el alma y «dieron lo mejor de sí mismos para cumplir la misión que el gobierno les había asignado». Así lo afirma el doctor en Historia Juan José Primo Jurado. Y sabe de lo que habla, pues en 2017 publicó «Los generales de África» (Almuzara, 2017), un repaso por la historia de las guerras que nuestro país mantuvo en el Rif vista a través de la biografía de sus principales mandamases en el campo de batalla. Algunos tan conocidos como José Millán-Astray o José Enrique Varela (compañeros en Marruecos y enemigos en la Guerra Civil), pero otros tan olvidados como Oswaldo Capaz o Felipe Navarro.
La historia del último es, precisamente, una de las más heroicas y tristes del ejército español. Y es que, inmediatamente después del Desastre de Annual (la conquista del principal campamento español por parte del líder local Abd el-Krim el 22 de julio de 1921), este oficial se vio obligado a tomar el mando de unas tropas que estaban aterrorizadas y guiarlas en una retirada caótica en dirección a Melilla.
1-¿Cómo influyó la Guerra de Marruecos en España?
Fue un conflicto que acompañó a España y a los españoles desde 1859 hasta 1956, cuando se le concedió la independencia a Marruecos. Influyó no sólo porque hubo muchos militares que se forjaron allí, sino porque tuvo unas consecuencias reales (algunas positivas y otras negativas) sobre la gente. La población vivió la tragedia de las derrotas, el goteo de muertos, los conflictos sociolaborales que se generaron a partir de la contienda... Pero también los momentos de euforia tras los éxitos militares y los efectos positivos que trajo consigo el Protectorado.
De hecho, y una vez que se pacificó, el Protectorado fue altamente positivo para la población española y para la marroquí.
2-Tenemos la imagen de la guerra de África como una contienda en la que combatieron únicamente generales que posteriormente se alinearon con el bando franquista, pero también hubo muchos republicanos...
Sí. La Guerra Civil supuso una fractura para la sociedad española, pero también para el ejército. Es imposible olvidar a los Franco, Yagüe, Varela, Goded... Todos ellos fueron militares del bando nacional que lucharon en Marruecos. Pero también hubo otros tantos como Miaja, Núñez de Prado o Riquelme que combatieron por el bando republicano.
3-¿Generaron envidias estos militares africanos en la Península por sus ascensos meteóricos?
Los ascensos rápidos por méritos de guerra eran habituales en cualquier país. Es cierto que generaron envidias, pero España tuvo que asumir el coste de la política internacional que se le había asignado, y eso implicaba estos ascensos.
Abd El-Krim
Abd El-Krim
4-¿A qué enemigo se enfrentaban estos generales?
A los rifeños, que eran un enemigo temible. Eran similares a los guerrilleros afganos, o al Vietcong en la guerra de Vietnam. Por si fuera poco, defendían su terreno (el que conocían mucho mejor que los españoles) y eran muchos más que los militares de nuestro ejército.
Todo eso hizo que fuesen un enemigo muy difícil de derrotar. A pesar de todo, se les pudo contener hasta la caída de Annual gracias a que no tenían armamento pesado. Fue a partir del Desastre cuando robaron más de 100 cañones a nuestro ejército.
El rifeño era sin duda alguna un gran soldado, característica que también demostraron las tropas indígenas que combatieron del lado español.
5-¿Y con qué soldados contaban estos militares?
En 1925, después de 15 años combatiendo en Marruecos, el ejército español ya era puntero en Europa. Antes eran soldados de reemplazo, pero eso se terminó con la llegada de la Legión y los Regulares. Esas unidades especiales creadas en Marruecos hicieron un servicio tremendo para los intereses de España.
Fernando Primo de Rivera
Fernando Primo de Rivera
6-Muchos de los generales que combatieron en África venían de luchar (y ser derrotados) en Cuba...
Sí. Muchos habían nacido y combatido en Cuba. Y todos tenían el sentimiento de que aquella derrota se podía haber evitado. De que fue más un fallo de la política española, que un fallo militar. Creo que eso les condicionó en Marruecos. Intentaron resarcirse de aquel desastre militar y tratar de ensalzar la imagen del ejército español.
Después de Annual pasó lo mismo. Aunque generales como Fernando Primo de Rivera afirmaban que había que abandonar Marruecos, el gobierno decidió tomarse la revancha. Esa motivación de las derrotas estuvo presente siempre en los militares españoles en Marruecos.
7-¿Estaban hechos los generales destinados en Marruecos de una pasta especial?
Es una de las cosas que explico en «Los generales de África». Debían ser valientes, tener una capacidad de adaptación increíble al terreno, saber improvisar y, finalmente, respetar mucho al adversario. Este último punto era clave: no debían infravalorar nunca a los rebeldes rifeños porque eran unos duros rivales.
Es lo mismo que debían hacer los oficiales de la caballería norteamericana en las guerras indias o los Estados Unidos en Vietnam. Tenemos que mirar el conflicto de Marruecos sin ningún complejo, como otros países han mirado las guerras similares.
8-En Estados Unidos, precisamente, se ha logrado mitificar a un ejército que fue cruel con los nativos. ¿Por qué en España vemos a los generales de África de forma tan despectiva?
Por los complejos que arrastramos los españoles sobre nuestra historia reciente. España tiene que reconocer que en Marruecos nació la sanidad militar, la aviación militar y algunas unidades de élite como la Legión y los Regulares. En la portada del libro se ve la imagen de unos españoles posando al lado de una bandera colocada tras la costosa reconquista del Monte Gurugú. Aquello podía haber sido nuestro Iwo Jima. Sin embargo, los complejos que tiene España nos ha impedido ver los episodios de heroísmo que tuvo este conflicto. Lo que no quita que no hubiera episodios de barbaridad, que los hubo por parte de los dos bandos.
Me gustaría que aquí pasase lo mismo que en Estados Unidos. Allí, el Séptimo de Caballería está reconocido como una unidad heroica aunque a Custer, su principal líder, se le ve como un loco. A nosotros nos pasa lo mismo: tenemos a un personaje imprudente como fue el general Manuel Fernández Silvestre, pero también unidades de élite de las que sentirnos orgullosos como los Regulares.
Regulares, en África (detalle del cuadro principal)
Regulares, en África (detalle del cuadro principal) - AUGUSTO FERRER-DALMAU
9-¿Ha influido en esta visión la imprudencia de Silvestre a la hora de acometer el Desastre de Anual?
Fernández Silvestre es uno de los personajes más apasionantes de la Guerra de Marruecos porque tiene ese toque de tragedia. De forma innegable era un hombre valiente y audaz. Así lo demostró en sus etapa en Cuba y Filipinas. Pero también cometió una imprudencia fatal que llevó al Desastre de Annual: extender sus líneas 130 kilómetros sin asegurar la retaguardia. Eso condujo a sus hombres a una emboscada terrible. Además falló la cadena de mando, Berenguer (que era su superior) no supo frenarlo...
Aun así, no le resto ni un ápice de heroísmo porque no huyó y se enfrentó al enemigo y a la muerte. O eso se cree. Según he podido contrastar, históricamente la versión más creíble es que, viendo el campamento de Annual inundado de rifeños, puso a sus subordinados a salvo (entre ellos a su propio hijo) y, posteriormente, entró en su tienda y se suicidó. Con todo, hubo teorías que afirmaban que había sobrevivido y estaba viviendo en una kábila rifeña. Pero todo esto no hace que no debamos respetar su figura.
10-¿Debió parar Dámaso Berenguer, como su superior, la expansión de Silvestre?
Berenguer era el superior de Silvestre. El último era el Comandante Superior de Melilla, y el primero el Alto Comisario de Marruecos. Sin embargo, era más antiguo en el escalafón de caballería Silvestre. Eso, unido al favoritismo que tenía Alfoso XIII hacia Silvestre, pudo influir en que Berenguer no parase esa incursión suicida aunque hubo señales claras de que había que detenerla. Algunas, como el robo en Monte Abarrán de varios cañones españoles por parte de los rifeños. Curiosamente, Berenguer fue luego el favorito del rey, y también fracasó.
11-¿Tras el Desastre de Annual, mantuvieron Navarro y Primo de Rivera la honra de España?
Fueron dos de los muchos que hubo, pero también hubo otros como Julio Benítez, que se negó a retirarse de la posición de Igueriben y la defendió hasta el último hombre. Pero es cierto que unos de los que más destacaron fueron Fernando Primo de Rivera y Felipe Navarro. El primero hizo ocho cargas al frente del Regimiento Alcántara para proteger a los soldados españoles que huían (la última de ellas, al paso por el agotamiento). El segundo logró llevar a las tropas en retirada hasta Monte Arruit para refugiarse allí.
También hay que señalar que en Annual hubo fallos de disciplina, de coordinación... Pero también hubo gestos de heroísmo. En España, de hecho, las derrotas suelen ir acompañadas de grandes gestos de heroísmo.
Subida a Monte Arruit
Subida a Monte Arruit
12-¿Qué hizo Navarro para tratar de proteger a los soldados que huían?
Navarro era el segundo en el mando. Una vez caído Silvestre tuvo que hacerse cargo de una tropa paralizada y llena de miedo por las barbaridades que hacían los rifeños con los prisioneros a los que atrapaban.
En primer lugar llegó a Dar Drius con la tropa. Pero esta posición estaba demasiado lejos de Melilla. Por eso se planteó marchar hasta Monte Arruit, que estaba más cerca de la ciudad. Buscaba que, una vez allí, le pudiesen auxiliar. Esa decisión fue correcta. Es cierto que era una posición más difícil de defender y que tenía menos agua, pero ofrecía más ventajas por estar ubicada a menos distancia de la ciudad.
13-¿Por qué cayó Monte Arruit?
El problema fue que no había tropas suficientes para auxiliar Monte Arruit. Las unidades (la Legión, entre ellas) bastante tenían con defender el perímetro de Melilla.
Pero la de Navarro fue una defensa heroica. Hay que tener en cuenta que los rifeños ya tenían artillería pesada y la aviación española no estaba tan bien desarrollada. De hecho, no pudo apoyar bien a los defensores de Monte Arruit. Muchos de los lanzamientos que hacían de bloques de hielo (las famosas aguadas) o armamento caían en zona enemiga. Además, las casas desde las que disparaban los rifeños estaban muy cerca del perímetro de Monte Arruit. Todo eso hizo imposible su defensa.
14-¿Por qué fue tan traumática la caída de esta posición?
Porque, al final, los rifeños desbordaron y mataron a los defensores. Lo que sucedió en Monte Arruit fue una infamia. Los españoles se rindieron como prisioneros de guerra y los rifeños, una vez que los hubieron desarmado, asesinaron a más de 3.000 de ellos. Solo apartaron a los oficiales para pedir rescate por ellos y mataron a los demás. Eso es algo que siempre pesará sobre nuestro enemigo.
General Navarro
General Navarro
15-¿Cómo es posible que se perpetrara aquella tropelía?
Porque el rifeño no era un ejército regular. Abd el-Krim no ordenó el asesinato de los españoles, eran soldados que actuaban por su cuenta.
Posteriormente Abd el-Krim creó la República del Rif y sus hombres ya sí empezaron a considerarse parte de unas tropas regulares. Pero antes eran unos incontrolados con sed de sangre y de venganza contra los españoles.
16-¿Cómo influyó esta matanza en los generales españoles?
Curiosamente en el que más influyó fue en Francisco Franco. Franco estaba en Melilla y quería socorrer Monte Arruit. Luego, cuando se reconquistó la zona, vio la precaria situación en la que habían quedado los cadáveres españoles. Esto le influyó en 1936 cuando estaba avanzando sobre Madrid y decidió que las tropas acudieran al Alcázar de Toledo para poder ayudar a los defensores. Aquella decisión prolongó la guerra porque, si hubiera marchado sobre Madrid, probablemente habría caído. Pero probablemente tenía todavía esa visión de los muertos y seguía recordando que no había podido salvar Monte Arruit.
Es innegable que el Alcázar era un símbolo de resistencia y que liberarlo tenía un impacto propagandístico grande, pero no podemos olvidar esa otra parte de su etapa marroquí.
17-¿Qué fue de Navarro tras la guerra?
Fue capturado y, luego, volvió a España. En el 36 Navarro permanecía al margen del alzamiento, pero fue sacado de su casa junto a su hijo y fusilado en Paracuellos. Fue durante esos meses de sangre y venganza en Madrid, donde no había seguridad ninguna.
Navarro sobrevivió a muchos combates en el Rif, pero al final cayó víctima de balas españolas.
En los dos bandos se cometieron barbaridades de este tipo. Miguel Campins, gobernador militar de Granada, no se opuso al alzamiento, pero Queipo de Llano lo mandó fusilar en Sevilla sin motivo alguno por envidias. A Núñez de Prado, que fue un héroe en Annual, le sucedió algo parecido: desapareció cuando acudió a convencer a Cabanellas de que no se sublevase.
Es algo terrible que grandes héroes españoles que dieron su sangre y su sudor en el Rif cayeran víctimas de uno y otro bando en la Guerra Civil.
Cruz que cubría una tumba en Paracuellos
Cruz que cubría una tumba en Paracuellos
18-¿Qué aporta su libro a la bibliografía existente sobre la Guerra del Rif?
Hay muchas obras sobre Marruecos. Muchos libros que se recrean en el Desastre de Annual Así somos los españoles, que nos flagelamos con nuestras derrotas. Pero hacía falta un libro que recogiese una semblanza rigurosa, y al mismo tiempo divulgativa, de los principales protagonistas del conflicto.
Todos ellos están recogidos en este libro sin ningún prejuicio. La historia no puede tener prejuicios y no puede hablar de buenos y malos. Hay que acercarse objetivamente a ellos. Estos 31 militares (con sus aciertos y sus errores) dieron lo mejor de sí mismos para cumplir la misión que el gobierno les había asignado.

El Báltico escondía un pecio de la era de Colón perfectamente preservado. Actualidad-2º-3º ESO

ABC CULTURA
Jesús García Calero

Bautizado como «Barco desconocido», tiene solo 16 metros de largo y es el más antiguo de la zona.




Un equipo internacional dirigido por el arqueólogo mexicano Rodrigo Pacheco-Ruiz acaba de realizar un importante hallazgo en aguas de Suecia. Se trata de un pequeño barco de apenas 16 metros de eslora (largo) y unos 500 años de antigüedad. Una nave que surcó las aguas al mismo tiempo que Colón realizaba sus viajes oceánicos, en el inicio de la era de la exploración y que está intacta. Una vez más las mejores noticias de la arqueología subacuática llegan de Escandinavia y hacen que sea necesario volver a reivindicar más atención y más proyectos científicos de esta disciplina que pongan en valor la historia naval del mundo hispánico.
El «barco desconocido» ha aparecido durante una inspección del fondo a unos 140 metros de profundidad. Y como suele ocurrir en el Báltico, donde las condiciones de salinidad y la menor presencia de oxígeno actúan a favor de la conservación de la madera, toda la estructura sigue en pie, incluso algunos palos.
De momento, son pocos los datos de este primer estudio no intrusivo, pero los arqueólogos se muestran sorprendidos y entusiasmados porque este pecio es ya el naufragio de los inicios de la edad moderna mejor preservado, de este modo tan completo, lo que permitirá estudiar a fondo su arquitectura y su cargamento. Y porque es el más antiguo pecio de todos los hallados hasta ahora en el Báltico. Los equipos de arqueólogos suecos del instituto MARIS de la Universidad de Södertörn están excavando desde hace unos años la coca de Gribshunden (de 1495), que está a tan solo 9 metros de profundidad -no tan bien preservado- y cuyos restos son muy interesantes.
Adosada al casco del nuevo «barco desconocido», ha podido detectarse un ancla típica del siglo XV, parecida a la recientemente hallada en Veracruz por otro mexicano, Roberto Junco, en el proyecto de los barcos de Hernán Cortés, del siglo XVI. Y sobre la cubierta también han podido verse un par de cañones giratorios, tipo falconete pedrero pero más delgados, que asoman por unas aún toscas troneras. Las concreciones halladas muestran que el metal ha sufrido más deterioro que la madera en estas aguas.
Además, se han podido comparar elementos como la bomba de la sentina o el cabestrante -bastante grande para un barco de estas dimensiones- con otros conocidos de la época. El conjunto de análisis formales permiten datarla en el final del siglo XV o los primeros años del XVI. En todo caso -en un contexto Báltico- es anterior a la era de exploración del holandés Willem Barents por el océano Ártico, que comenzó en 1595 y para la que utilizaba pequeños barcos similares al hallado ahora.
El ancla y la decoración del mascarón en primer plano de la proa. Atrás restos del bote
El ancla y la decoración del mascarón en primer plano de la proa. Atrás restos del bote - Rodrigo Pacheco-Ruiz /MMT
Tanto esta nave como la coca de Gribshunden van a aportar numerosos detalles de la vida en el Báltico en los inicios de la Edad Moderna y por tanto de las relaciones entre los Reinos de Suecia y sus vecinos daneses y de la República Hanseática. Quizá otro de los elementos llamativos en este primer contacto con los restos, según relata Rodrigo Pacheco-Ruiz, pueda ser la comprobación de que la forma de la popa de este «barco desconocido» guarda cierta relación con la de los grandes pecios bálticos posteriores, como el Mars, hundido en 1564 durante una batalla y que ha sido objeto de uno de los proyectos más asombrosos de la última década.
Rodrigo Pacheco-Ruiz es el especialista en fotogrametría (estudio fotográfico georreferenciado) de la empresa MMT, una compañía de inspección y levantamiento topográfico del lecho marino contratada por las mejores petroleras del mundo. En el curso de sus operaciones, los buques de esta empresa han localizado numerosos pecios. En esta ocasión, en el fondo del Báltico han podido detectar al menos dos decenas de naufragios, entre los que destacan vapores del XIX y algún submarino de la II Guerra Mundial.
Lanzamiento del ROV Work Class
Lanzamiento del ROV Work Class
Para este proyecto, la MMT ha empleado el buque Stril Explorer, una plataforma impresionante a la que se han sumado dos vehículos operados desde control remoto (ROV, por sus siglas en inglés) con capacidad para trabajar hasta en profundidades de 4.000 metros: el Surveior Interceptor, que aporta los elementos de detección geofísica y geoacústica de última generacíon (todo tipo de sonar de alta definición), y que puede abarcar grandes extensiones porque opera a 6 nudos. Y el Work Class, un ROV empleado para trabajos subacuáticos, que es el que ha tomado las imágenes de fotogrametría.
Recientmente, con los mismos equipos de la MMT, y en colaboración con la Universidad británica de Southampton, en uno de los más asombrosos proyectos llevados a cabo en todo el mundo, fueron hallados en el Mar Negro una veintena de pecios perfectamente conservadosalgunos bimilenarios, de época griega y romana.
Grabado de la coca de Gribshunden
Grabado de la coca de Gribshunden

El modelo sueco que España debería imitar

Desde el Báltico se están impartiendo lecciones que todo país con una importante historia naval, como es España, debería escuchar. El trabajo realizado durante años desde la Universidad de Södertörn, bajo la dirección de Johan Rönnby, está dando grandes frutos. El arqueólogo, toda una eminencia, ha impuesto una visión humanista de la investigación en los pecios de la edad moderna. Sus trabajos en el Mars, que explicó en Madrid en unas jornadas organizadas por ABC y la Casa del Lector, han permitido conocer mucho mejor a la sociedad sueca en el momento en el que nace el Estado-nación, rompiendo clichés y avanzando en el estudio de la historia. Esos trabajos, herederos de los grandes proyectos del Vasa y el Kronan, grandes buques del siglo XVII, han permitido aunar todas las fuerzas disponibles en Suecia para la ciencia. Y de una manera poco institucionalizada.
La amistad de Rönnby con Carl Douglas, dueño de Deep Sea Productions, y también con Ola Oskarsson, biólogo marino que dirige la empresa MMT, ha terminado por producir un efecto en cadena que favorece a la arqueología. Enamorados de la exploración, los tres han sabido poner en marcha proyectos de interés global, en los que la universidad de Southampton y el arqueólogo británico John Adams han tenido mucho que ver. Del Mars al proyecto Black Sea Map, los hallazgos de sus equipos internacionales están dando la vuelta a la arqueología de profundidad, que precisa de grandes avances tecnológicos pero sobre todo de una dirección científica bien contrastada. Ahora las empresas de ese sector permiten a los arqueólogos tener acceso a yacimientos de los que antes no habrían tenido noticia. Y el eco impresionante de sus proyectos en los medios de todo el mundo ha terminado por cerrar a los cazatesoros el acceso a los contratos con empresas como MMT, que prefiere -y se comprende- la compañía de científicos y la imagen de avance científico que la de los piratas y los tesoros.
Y todo ello sin ministerios ni políticos ni problemas diplomáticos que hagan naufragar los proyectos. Ojala el mundo hispanoamericano extraiga algunas lecciones de lo que ha ocurrido en Suecia en los últimos años y ha puesto a la arqueología escandinava en una posición de liderazgo en el mundo.
Pinchando en el enlace se accede al vídeo.

El duelo que marcó Bretton Woods. 4º ESO-Economía

EL PAÍS ideas
Joaquín Estefanía

El acuerdo que fijó las reglas del juego comerciales, financieras y monetarias tras la Segunda Guerra Mundial se firmó hace 75 años, el 22 de julio de 1944.


Harry Dexter White charla con John Maynard Keynes (derecha) en 1946. 

Julio de 1944. La Segunda Guerra Mundial parece decidida. Los Aliados se disponen a aprobar el orden que regirá el mundo durante al menos unas décadas. Representantes de 44 naciones, entre las que no están las perdedoras de la contienda, se reúnen en el balneario de Bretton Woods, en Nuevo Hampshire (EE UU), para fijar las reglas del juego comerciales, financieras y monetarias de la paz y crear las instituciones que las harán posibles. La España franquista no fue invitada y quedó nuevamente al margen de las reglas internacionales. Para los políticos y economistas presentes en la convención era evidente que existía una incompatibilidad frontal entre el proyecto económico autárquico del general Franco y el sistema económico que debería salir de allí. La peseta quedó desterrada de Bretton Woods. En ese lugar se encerrarán más de tres semanas; no se levantarán de la mesa hasta que hayan logrado su objetivo. Buen método de negociación.
No parten de cero. Algunos de sus más reputados negociadores, por ejemplo los del Reino Unido y EE UU, llevan bastantes meses intercambiándose papeles. Existen muchas susceptibilidades sobre el papel hegemónico del anfitrión, el gran vencedor de la contienda. La mayor parte de los países figuraban como deudores, mientras que los americanos, que jugaban en casa, eran acreedores. No se podían tener puntos de vista más diferentes. El gran Winston Churchill había comentado que “siempre se puede contar con que EE UU acaba haciendo lo correcto, una vez que se han agotado las demás posibilidades”. Para equilibrar en lo posible el enorme poder norteamericano, el Reino Unido puso a disposición de los demás la mejor baza de la que disponía: su negociador sería John Maynard Keynes, el mejor economista del mundo, el más influyente, el más afamado, el que había contribuido con su obra magna, la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, publicada en el año 1936 (cuando comenzaba la Guerra Civil en España), a dotar de un sustento intelectual al New Deal, la política económica con la que el presidente estadounidense del partido demócrata Franklin Delano Roosevelt había derrotado a la Gran Depresión, la convulsión más grande —junto a las dos guerras mundiales— que había sufrido el capitalismo contemporáneo.
Los negociadores de Bretton Woods, cada uno con sus peculiaridades, se propusieron sentar las bases económicas que posibilitasen una paz global tras las dos grandes guerras; unas bases que concediesen a los Gobiernos mayor poder sobre los mercados. Hasta esos acuerdos no existían precedentes históricos de un sistema monetario regulado por normas explícitas a nivel mundial; el nuevo sistema —que duró hasta principios de la década de los años setenta, cuando el presidente republicano Richard Nixon, con grandes problemas para la financiación de la guerra de Vietnam, lo hizo estallar en mil pedazos— pretendía avanzar hacia la reapertura de la economía internacional dejando atrás las áreas monetarias (el área de la libra esterlina, el área del oro y el área del dólar) y el comercio basado en acuerdos bilaterales y políticas nacionalistas que dificultaban el libre flujo de mercancías entre los países.
Keynes pretendió, sin éxito, que el mundo crease un órgano internacional de compensación con moneda propia
Allí se decidió la creación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y se analizó el antecedente de la Organización Mundial del Comercio, que solo se pondría en funcionamiento medio siglo después. También se acordó que el dólar sería la moneda de referencia internacional. Las dos grandes instituciones del nuevo orden económico tendrían su sede social en Washington. Todo ello indicaba que, pese al predicamento de Keynes, sus tesis no salieron ganando, sino que los contenidos de Bretton Woods reflejaron mucho más las ideas de EE UU que del Reino Unido. Ello no tenía nada que ver con la capacidad intelectual de las delegaciones o con la superioridad técnica de unas frente a las otras, sino con aspectos relacionados directamente con el ejercicio del poder: EE UU era la superpotencia vencedora de la Segunda Guerra Mundial y quien poseía la mayor parte de las armas políticas: producía, por ejemplo, la mitad del carbón mundial, dos terceras partes del petróleo, más de la mitad de la electricidad, y acumulaba inmensas cantidades de armas, barcos, aviones, ferrocarriles, maquinaria de equipo, etcétera. Por ello, la famosa capacidad persuasiva de Keynes quedaba limitada objetivamente por la fortaleza política de los americanos y por la debilidad de su país, en una coyuntura en la que el poder y la reputación habían cruzado el Atlántico. Keynes pretendió, sin éxito, que el mundo crease un órgano internacional de compensación que sería capaz de emitir una moneda propia (el bancor) vinculada a las divisas fuertes y que sería canjeable por moneda local; a través de ese organismo, los países excedentarios financiarían a los deficitarios, lo que haría crecer la demanda mundial y evitaría la deflación. La economía no sería un juego de suma cero. Pero la idea no convenía a los intereses de Estados Unidos, que no quería gastar su superávit en compensar a países deudores.
La paradoja es que las grandes discusiones de Keynes tuvieron como interlocutor a un aparentemente oscuro funcionario del Tesoro de EE UU llamado Harry Dexter White, que previamente se había declarado keynesiano y que ni siquiera reportaba directamente a su presidente. Pero White no se achantó en ningún momento ante la facilidad verbal de Keynes, sino que le plantó cara. Aunque el plan White venció al plan Keynes en Bretton Woods, entre ambos se desarrolló una relación de gran complicidad a la hora de convencer de las respectivas posiciones a sus superiores; las continuas batallas dialécticas entre Keynes y White han quedado reflejadas en las actas como una de las grandes polémicas del final de la Segunda Guerra Mundial.
Los jefes de delegación que representaron a cada uno de los 44 países participantes en los acuerdos de Bretton Woods. ampliar foto
Los jefes de delegación que representaron a cada uno de los 44 países participantes en los acuerdos de Bretton Woods.  AP PHOTO
En su apasionante libro La batalla de Bretton Woods (editorial Deusto), el estadounidense Benn Steil refleja las permanentes tensiones intelectuales y personales entre el elocuente y acomodado vástago del mundo académico de Cambridge y el atrevido y testarudo tecnócrata criado en el barrio obrero de Boston por inmigrantes judeo-lituanos. La desigualdad de clase. A partir de Bretton Woods, Keynes aumentó su fama internacional en el ámbito de la economía. Los medios de comunicación de EE UU no se cansaban nunca del agudo e incisivo inglés, admirado y denostado por igual debido a sus audaces e innovadoras ideas sobre las intervenciones de los Gobiernos en la economía. Según Steil, Keynes atacó la ortodoxia intelectual de las ciencias económicas de forma similar a como Einstein había hecho con las ciencias físicas dos décadas antes. El economista que compartió la vanguardia estética con los creadores y filósofos del Grupo de Bloomsbury (Virginia Woolf, Bertrand Russell, Witt­genstein, Gerald Brenan, Lytton Strachey…), que dictaron la moda durante una época oponiéndose desde el pacifismo a la moral victoriana, poseía una innata facilidad de palabra que le habría convertido en un excelente diplomático si hubiera estado más preocupado por convencer a sus oponentes que por arrinconarlos y humillarlos intelectualmente. “Este hombre es una amenaza para las relaciones internacionales”, afirmó un observador que no era precisamente un estadounidense, sino el consejero del gabinete de guerra británico y futuro premio Nobel de Economía James Meade, que consideraba que Keynes era “Dios”.
A este personaje endiosado se enfrentó con éxito Harry White, que se convirtió en el principal obstáculo para que Keynes pasara de la teoría a la práctica. White era un poco conocido tecnócrata del Departamento del Tesoro, que se enfurecía cuando los medios de comunicación presentes en la convención de Nuevo Hampshire sugerían que tal vez él no tenía muchas más ideas económicas que las que le había proporcionado la lectura de la Teoría General de Keynes. Sin embargo, a pesar de no disponer de cargo oficial de relevancia (trasladaba sus ideas al secretario del Tesoro Henry Morgenthau, un confidente de Roosevelt de limitada inteligencia), White logró con su plan una extraordinaria influencia en la política exterior de su país. Respetado a regañadientes por sus colegas por su audacia y por haber puesto en su sitio en más de una ocasión al intratable Keynes, White se esforzaba por agradar. “No tiene la más mínima noción de cómo comportarse o cómo observar las normas de las relaciones civilizadas”, se quejó Keynes.
Nervioso e inseguro, White a veces se estresaba de modo enfermizo en las conversaciones con el pensador inglés
Nervioso e inseguro, White fue en aquellas negociaciones plenamente consciente de su precaria situación en Washington. Cuentan que a veces se estresaba de modo enfermizo en las conversaciones con el aristócrata inglés. “Intentaremos”, le llegó a espetar durante una sesión particularmente tensa, “elaborar algo que su alteza pueda comprender”. Y, sin embargo, ese aparente complejo de inferioridad no se reflejó en el resultado de Bretton Woods, donde firmó como arquitecto jefe de sus contenidos, y extrajo toda la ventaja posible del enorme cambio que se había producido durante la Segunda Guerra Mundial en las circunstancias geopolíticas entre el Reino Unido y EE UU.
Ambos personajes, Keynes y White, terminaron conociéndose bien y, pese a sus discrepancias, confraternizaron. Su punto de partida fue el mismo: evitar los errores cometidos tras la Primera Guerra Mundial (reflejados por Keynes en Las consecuencias económicas de la paz, libro que se convirtió en un best seller) y durante la Gran Depresión, y establecer un orden monetario con tipos de cambio fijos y monedas convertibles. Fuera de ello, lo demás fueron discrepancias que hubieron de solventarse con el tiempo.

EL FANTASMA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

¿Por qué, dado su papel central en Bretton Woods, Harry Dexter White no ha pasado a la historia en un vagón de primera clase? ¿Por qué no llegó a ser el primer director gerente del Fondo ­Monetario Internacional, como le propuso el presidente de Estados Unidos?
Agosto de 1945. Elizabeth Bentley entró en una de las oficinas del FBI en New Haven, Connecticut. ­Bentley era una mujer de 37 años, de 1,75 metros, 65 kilos, de grandes pechos y pies, rubicunda y con mal gusto para la ropa. Les relató una historia de funcionarios que formaban parte del espionaje soviético; según su propia declaración, Bentley se había unido al Partido Comunista de EE UU en 1935, un año después de regresar de sus estudios en Italia, en donde el ascenso del fascismo la había horrorizado. Según Bentley, se estaba creando una red de personas afines al partido en puestos gubernamentales. Entre ellos estaba Harry ­Dexter White.
Un poco antes, en noviembre de 1944, apenas terminada la convención de Bretton Woods, J. Edgar Hoover, director del FBI, escribía a su representante en la Casa Blanca para comunicarle que “una fuente altamente confidencial” sugería que un cierto número de empleados del Gobierno estaban proporcionando información a personas externas, que a su vez estaban transmitiendo esta información a “agentes y espías del Gobierno soviético”. Entre los empleados se menciona a Harry Dexter White.
Fueron las sospechas de su simpatía a la Unión Soviética las que turbaron la carrera pública de White, que murió poco después. Había escrito: “Rusia es el primer ejemplo práctico de economía socialista, ¡y funciona!”. Sostenía que gran parte de la animadversión de EE UU contra la URSS no era más que hipocresía política nacida de la incapacidad ideológica para reconocer el éxito de la economía socialista.
¿Cómo pudo White congeniar con Keynes, que abominaba la URSS y el marxismo? Una de las paradojas más sobresalientes de la vida de este último es la de que sus ideas hayan sido utilizadas como bandera de la izquierda socialdemócrata, siendo él un liberal bastante alejado de esa izquierda, sin simpatía alguna por el comunismo, y que despreciaba la obra de Marx. Keynes acentuó sus fobias después del viaje que hizo a la ­URSS en 1925 en compañía de su esposa, la bailarina rusa Lidia Lopokova. No podía soportar el marxismo como análisis ni el comunismo como método. Sus ataques son continuos a las pretensiones científicas del marxismo como materialismo histórico (hismat) y como materialismo dialéctico (diamat), y a los horrores (entonces todavía no conocidos del todo) del sistema soviético, en sus artículos contenidos en los Ensayos de persuasión.
En cuanto a la obra cumbre de Marx, escribe: “Mis sentimientos hacia El capital son los mismos que hacia el Corán (…). ¿Cómo pudieron cualquiera de estos dos libros llevar el fuego y la espada a medio mundo? Me supera. Claramente hay algún defecto en mi comprensión (…). Pero sea cual sea el valor sociológico de El capital, estoy seguro de que su valor económico contemporáneo (aparte de sus ocasionales pero poco edificantes flashes de conocimiento) es nulo”.