Francisco Carrión
Cartonaje del asesor de Tutmosis III hallado en Luxor. M.E.A.
"Hallamos el nicho en el exterior del muro perimetral sur
del templo. El
sarcófago antropomorfo estaba comido por las termitas. Apenas
se conservaban los pies y la cara. Dentro, sin embargo, encontramos un
cartonaje muy frágil pero que mantiene una decoración muy colorida. Es una
auténtica preciosidad", relata a EL MUNDO Seco, que codirige desde 2008 la
tarea titánica de recuperar el templo funerario del apodado "Napoleón de
Egipto", el faraón más grande de todos los tiempos.
La cuidada piel del cartonaje ha revelado las coordenadas de su
dueño. "Tiene dibujados todos los elementos simbólicos de la religión
egipcia. Aparecen símbolos solares, como el disco solar o la cobra; las diosas
protectoras Isis y Neftis con sus alas desplegadas; los cuatro hijos de Horus
encargados de custodiar las vísceras del difunto o los halcones protectores también
con las alas desplegadas", detalla la egiptóloga sevillana
desde la orilla occidental de Luxor. "Hemos encontrado -añade- objetos
paralelos en el tercer período intermedio. Los estudios preliminares la sitúan
a comienzos de ese período, en torno a los siglos XI o X a.C.".
Una de las arqueólogas de equipo español trabajando con el cartonaje. THUTMOSIS III TEMPLE PROJECT
"Se
va a realizar un estudio en profundidad del cartonaje para determinar su
cronología", subraya el jefe del departamento de Antigüedades egipcias del
ministerio de Antigüedades, Mahmud Afifi, en el breve comunicado difundido este
domingo para anunciar el descubrimiento. Según las pesquisas halladas en el
"maravilloso" cartonaje, el difunto se llama Amon Renef y portaba el
título de "Sirviente de la Casa Real". "Era un personaje
importante en la corte que se ocupaba de todo. Un asesor de la Casa Real",
precisa Seco. Su sepultura, localizada la semana pasada, estaba resguardada por
un pozo de poca profundidad. "El nicho mide unos 80 centímetros de altura
y 60 de anchura", apostilla la "mudira" (directora, en árabe) de
la expedición.
La angostura de la oquedad ha convertido su rescate en una
odisea. "Imagina las posturas tan incómodas que han tenido que adoptar las
dos restauradoras que han trabajado en el nicho, con la dificultad añadida de
que tenían que entrar y salir sin rozar el cartonaje",
narra Seco. "Era -confiesa- como tener una golosina atrapada en el
interior de la tumba. Hemos trabajado durante una semana para extraerla
intacta". Durante el delicado proceso, las expertas han recubierto la
pieza con gasas antes de ser recuperada y enviada al almacén. "Ahora queda
restaurarla y fortalecerla inyectándole varios productos. Tendremos que hacerlo
antes de que concluya la campaña", apostilla.
Una vez consolidado, un examen de rayos X debería arrojar luz
sobre el interior del cartonaje. "Es la única manera de saber el estado de
la momia y de si lleva joyas", avanza Seco, feliz de sumar un nuevo
período a la colección de hallazgos hallados bajo el templo de Tutmosis III.
"Cuando comenzamos a trabajar aquí no imaginábamos que fuésemos a
encontrar necrópolis de tantas épocas diferentes. Todos estos descubrimientos están
enriqueciendo el yacimiento, que ha demostrado una riqueza
arqueológica extraordinaria, que abarca un arco cronológico superior a los 1500
años y que aporta materiales e informaciones de las dinastías XI, XII, XVIII y
XIX, así como de principios del Tercer Período Intermedio y de Época
Baja", admite.
Las cavidades horadadas hasta ahora están desvelando las
distinguidas autoridades que yacen bajo las ruinas de un templo de proporciones
faraónicas -100 metros de fachada y 150 metros de largo- que el proyecto
financiado por el Banco Santander, la Fundación Botín, la compañía mexicana
Cemex y la fundación Cajasol trata de remontar para recuperar su antiguo
esplendor. Hace dos años la expedición halló la momia de una mujer que
conservaba todavía un ajuar de brazaletes de oro, tobilleras de plata y un
collar de oro y piedras semipreciosas.
"La novena campaña está siendo fantástica. Nos hemos centrado en la terraza alta para
reconstruir las piezas en piedra. Los muros perimetrales de
este, oeste y sur ya han sido completados", apunta Seco, volcada además en
dos tumbas de una necrópolis tardía localizadas en las postrimerías de la
pasada campaña. "El templo está surgiendo de la nada. Es como si volviera
a la vida", concluye mientras apura el último mes en un páramo varado
entre la tierra desértica y los campos de cultivo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario