viernes, 1 de abril de 2016

La «ecografía» de una futura estrella. 1º ESO

                    El filamento de futuras estrellas desvelado por Herschel.ESA

Hoy son estrellas en la Vía Láctea, montones de ellas, pero un tiempo antes fueron nubes de polvo y gas, que tradicionalmente han atraído la atención de los astrónomos. Gracias al observatorio espacial de la ESA, la Agencia Espacial Europea, podemos observar el interior de estas nubes y descubrir qué ocurre realmente en ellas.
Lo más interesante sucede, precisamente, antes de que estas estrellas se enciendan, cuando el gas que las formará está a punto de colapsar. Y para que esto ocurra debe estar frío e inactivo, de forma que no pueda resistir la gravedad.
Tal y como explica la ESA en un comunicado, en estas regiones no sólo se encuentra gas, sino también polvo a temperaturas extremadamente bajas, posiblemente entre 10 y 20 grados sobre el cero absoluto. Pese a que en el telescopio óptico aparece completamente oscuro, el polvo es visible en longitudes de onda infrarrojas.
Las partes más frías de las nubes forman filamentos que se extienden por las partes más cálidas, lo que ofrece una colorida visión de estas composiciones. En la imagen tomada por la ESA que acompaña a esta información puede verse, por ejemplo, un filamento de nube fría, conocido por los astrónomos como G82.65-2.00.
El filamento azul es la parte más fría de la nube y contiene 800 veces más masa que el Sol. El polvo de este filamento se encuentra a una temperatura de –259º C. A esta temperatura, si el filamento contiene suficiente masa es probable que esta sección colapse y dé lugar a la formación de estrellas.
En esta imagen codificada por colores la onda infrarroja más larga, correspondiente a la región más fría, se muestra en azul y la más corta, asociada al polvo ligeramente más cálido, en rojo, explica la ESA.
El campo de visión de esta imagen es ligeramente superior a dos veces la anchura de la Luna llena. Corresponde a una de las 116 regiones del espacio observadas por Herschel como parte del proyecto Galactic Cold Cores. Cada campo fue elegido utilizando el cartógrafo del fondo cósmico de microondas, Planck, que mostró que estas regiones de la galaxia contenían polvo a temperatura extremadamente baja.

LA RAZÓN.ES






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