martes, 26 de junio de 2018

Lo que las mujeres saudíes aún no pueden hacer

EL MUNDO INTERNACIONAL
Francisco Carrión



Desde la medianoche de este domingo las saudíes más osadas han tomado las calles del reino ultraconservador para protagonizar su primer trayecto al volante. "Es un gran día que tenía que llegar. Las autoescuelas están abarrotadas. Es histórico aunque el número de conductoras no sea muy elevado porque muchas optarán por el lujo de seguir teniendo un conductor", narra a EL MUNDO la veinteañera Abrar Moshaya desde la liberal Yeda, a orillas del mar Rojo.
Según las autoridades saudíes, más de 120.000 mujeres han iniciado las gestiones para obtener el permiso. "Decenas de mujeres han conducido, pertrechadas con sus recién obtenidas licencias por la ajetreada y concurrida calle Tahliah y otras de la capital, junto a maridos y parientes varones. Desde la acera, los espectadores las animaban", ha relatado el Ministerio de Información saudí a propósito de las primeras horas del fin de una prohibición única en el planeta que durante décadas ha sojuzgado a las féminas.
El hito marca apenas el inicio del camino. Una larga y azarosa ruta espera aún a la población femenina de Arabia Saudí, condenada a vivir una eterna infancia. Un itinerario de reivindicaciones pendientes que se enfrenta, además, a la represión gubernamental de las activistas que litigan por sus derechos. Los que siguen son algunos de los trámites y acciones que permanecen lejos de su alcance.

Obtener un pasaporte y viajar al extranjero

Las saudíes no requieren el permiso del tutor varón (mahram) -ya sea progenitor, cónyuge, hermano o incluso vástago- para obtener la licencia de conducir y pueden usar su vehículo sin necesidad de estar acompañadas por el guardián. Sin embargo, el sistema de tutela masculino -el gran obstáculo para que las mujeres puedan ejercitar sus derechos- sí se aplica para conseguir el pasaporte y cualquiera de los documentos de identidad expedidos por la administración. La población femenina necesita el plácet de su tutor para solicitarlos y viajar al extranjero.

Matricularse en la universidad

La autorización del tutor sigue siendo necesaria para acceder a la universidad y continuar los estudios. En el caso de trasladarse a una institución que no se halla cerca de su domicilio familiar, el guardián debe aceptar la mudanza y el alojamiento. Una situación similar si se trata de estudiar allende Arabia Saudí.

Abrir una cuenta bancaria

Uno de los requisitos que deben cumplir las mujeres que reclaman la apertura de una cuenta bancaria, la expedición de un tarjeta o la solicitud de un préstamo en Arabia Saudí es la luz verde de su tutor. Con una tasa de empleo femenino que ronda el 20%, las mujeres que optan por desarrollar una carrera profesional deben a menudo hacerse con el consentimiento de su guardián y presentarlo a sus empleadores.

Casarse

Contar con el beneplácito del tutor es vital para contraer matrimonio. En caso contrario, los tribunales locales no reconocerán el enlace. En caso de casamiento con un ciudadano extranjero, es el ministerio del Interior el que debe conceder el visto bueno, previa luz verde del tutor. Los trámites son aún más farragosos si el pretendiente no es musulmán. Una vez celebradas las nupcias, el marido se convierte en tutor.

Salir de prisión

Las mujeres que desafían la autoridad del tutor pueden ser acusadas de desobediencia. Ni siquiera tienen la libertad de abandonar la comisaría o la prisión en caso de cumplimiento de la pena o absolución. Su tutor debe acudir a recogerlas. En los tribunales, el testimonio de las mujeres vale la mitad que el del hombre.

Vestirse con libertad

Las saudíes deben vestir el recato de una abaya, la túnica holgada y larga que se colocan encima de su ropa habitual. El pasado marzo el príncipe heredero Mohamed bin Salman abrió la puerta a un cambio que, de momento, no se ha materializado. "Las leyes son muy claras y están estipuladas en la sharia (legislación islámica): que las mujeres vistan ropa decente y respetuosa, al igual que los hombres. Esto, sin embargo, no se refiere concretamente a una abaya o un pañuelo. La decisión está por completo en manos de la mujer, que decide qué tipo de atuendo decente y respetuoso escoge", declaró. Privada de la potestad de arrestar, la Policía Moral saudí sigue vigilando el cumplimiento de la modestia en las zonas públicas.

Compartir espacio público con hombres

Las mujeres han ganado espacio público en los últimos meses. A principios de año asistieron por vez primera a un estadio para presenciar un partido de fútbol. No obstante, el reino sigue manteniendo un riguroso sistema de segregación por sexos en las zonas públicas.

Conquistas recientes

En los últimos meses una reducida lista de tímidas reformas ha mitigado algunas de las prohibiciones. El pasado febrero Riad anunció que a partir de entonces las féminas no precisarían del permiso del tutor para establecer su empresa e iniciar su propio negocio. "La mujeres podrán beneficiarse de los servicios electrónicos del Gobierno sin tener que demostrar el consentimiento de tutor", agregaron las autoridades. Asimismo, pueden alquilar una vivienda aunque muchos propietarios rechazan aún a las mujeres solteras.
Una apertura que también se ha experimentado en la custodia de los hijos. Los tribunales que hasta ahora habían concedido de manera automática la custodia a los padres en caso de divorcio han empezado a proporcionarla también a algunas mujeres tras la promulgación de un decreto real.
"Las mujeres pueden desde ahora conducir, acudir a actos deportivos y al cine pero el mayor impedimento para sus derechos es el sistema de tutela masculino, que, pese a las declaraciones de Bin Salman, permanece intacto", denuncia a EL MUNDO Hiba Zayadin, investigadora de Human Rights Watch. "Hasta que este sistema no sea abolido, las mujeres continuarán sin tener las riendas de sus propias vidas", agrega.

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