jueves, 24 de noviembre de 2016

El más antiguo antecesor del Pensador de Rodin. 1º ESO

ABC Cultura

Arqueólogos israelíes desentierran una cerámica única de la Edad de Bronce, con una figura en actitud reflexiva.
La figura del pensador en la parte superior de una jarra hallada cerca de Tel Aviv - AUTORIDAD DE ANTIGÜEDADES DE ISRAEL

Arqueólogos israelíes han descubierto recientemente cerca de Tel Aviv una cerámica única en su género de la Edad de Bronce, con una figurilla en su parte superior sentada y sumida en sus pensamientos, según indica la Autoridad de Antigüedades de Israel en una nota.
Este espectacular pensador que data de hace 3.800 años fue desenterrado en Yehud durante los trabajos previos a la construcción de edificios residenciales.
El pensador de hace casi 4.000 años
El pensador de hace casi 4.000 años- IAA
De 18 centímetros de altura, la cara de la figura esculpida descansa en su mano en actitud reflexiva. Es mucho menor y está sentado en una jarra, pero la imagen «se parece mucho a una versión cananea del Pensador de Rodin», destaca el diario Haaretz.
La cerámica es típica de la época y el lugar, pero no así la figura que la corona, probablemente de un hombre según los arqueólogos.
Gilad Itach, director de la excavación en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel, cree que el personaje fue añadido a la jarra después. «Parece que en un primer momento fue preparada la jarra, que es típica de la época y después se añadió la escultura única» dijo Itach.
El cuello de la jarra fue la base para formar la parte superior de la figura, a la que se añadieron los brazos, las piernas y la cara. Llama la atención el grado de precisión y la atención al detalle de la figura, inusual en esculturas en barro de hace 4.000 años. «Es impresionante», según Itach.
La pieza fue hallada junto a dagas, puntas de flecha, una cabeza de hacha y huesos de oveja y probablemente de burro. «Parece que estos objetos son ofrendas funerarias que fueron enterradas en honor de un miembro importante de la comunidad antigua. Era costumbre en la antigüedad creer que los objetos que eran enterrados junto al individuo continuaban con él al otro mundo», explica Itach.


No hay comentarios:

Publicar un comentario