martes, 2 de mayo de 2017

Manuela Malasaña, la joven heroína con sangre francesa que luchó contra Napoleón el Dos de Mayo. 4º ESO

ABC HISTORIA


Costurera, murió con solo 17 años en plena revuelta contra los invasores. Su vida, entre la historia y el mito, sigue siendo un símbolo para los madrileños.

Manuela Malasaña a los pies de su padre el Dos de Mayo de 1808, obra del escultor Antonio Moltó y Lluch - ABC


Pocos saben que por las venas de Manuela Malasaña, la joven heroína que plantó cara a las tropas de Napoleón el Dos de Mayo de 1808, corría sangre francesa. Su padre, Jean Malesange –bautizado por los madrileños como Juan Malasaña–, había nacido en Vallecas en 1759, aunque sus orígenes eran galos. Tenía una panadería en la calle Divino Pastor, muy cerca de cuartel de Monteleón donde Luis Daoíz y Pedro Velarde, resistieron con sus cañones las embestidas del las tropas francesas. Él, como muchos otros vecinos del barrio de Maravillas –conocido popularmente como Malasaña–, participó activamente en la defensa del cuartel. El protagonismo se lo llevó sin embargo su hija Manuela.
En aquel momento, esta joven costurera tenía 17 años. La historia y la leyenda ubican en dos puntos muy distintos a la adolescente el día que Madrid se levantó en armas contra los invasores franceses. Unos le sitúan escondida en un taller de costura, durante la refriega. Otros junto a su padre, cargando los cañones del cuartel de Monteleón.
En la primera, Manuela fue abordada por la calle por una patrulla que descubrió en sus ropajes las tijeras con las que trabajaba. Según recoge la Real Academia de la Historia, podría no haber muerto el 2 de mayo, sino el 3. «Cuando los soldados encontraron las tijeras que portaba la muchacha, le aplicaron la bárbara orden de Murat, que mandaba fusilar a cuantos llevaran armas sin permiso», explican.
En la segunda, habría muerto el día 2 de mayo mientras preparaba los cartuchos que su padre disparaba desde Monteleón. «Sea como defensora de Monteleón o como víctima inocente de Murat, en el imaginario colectivo Manuela simboliza el valor y el coraje del pueblo madrileño», destaca la Real Academia de la Historia.
«Manolita» está inscrita en los registros de la época como la fallecida número 74. Aquellas dos jornadas fallecieron 409 personas en el levantamiento popular. Sus restos descansan en el hospital de la Buena Dicha, reconvertido en iglesia posteriormente. Se encuentran junto con otra de las heroínas madrileñas, Clara del Rey. Madre de tres hijos, murió por culpa de un trozo metralla que impactó contra su frente mientras arengaba a los defensores al lado de su marido.

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