lunes, 15 de mayo de 2017

Saracho se prepara para una fusión del Popular con BBVA o Santander. 4º ESO-Economía

ABC Economía
MARÍA JESÚS PÉREZ MONCHO VELOSO

Si la acción se sitúa por encima de los 1,2 euros, el presidente del banco sopesaría cerrar una operación antes del verano por hasta 6.000 millones.
Emilio Saracho, presidente del Banco Popular, en la junta de accionistas de 2017 - EFE


Banco Popular no termina de ver la luz. A pesar de sus continuados esfuerzos en el último año y medio por convencer a inversores y accionistas de su viabilidad futura, su valor en Bolsa y su credibilidad no se recuperan. El lastre que supone el negocio inmobiliario sigue siendo su talón de Aquiles. Ni siquiera con un nuevo presidente al frente, Emilio Saracho. Precisamente, este anunció en su primera junta de accionistas, el pasado 10 de abril, que para enderezar la entidad no descartaba ni realizar una nueva ampliación de capital ni una operación corporativa. Palabras e intenciones que tampoco ayudaron a estabilizar la acción. Ese día la cotización volvió a caer hasta los 0,7 euros. Ayer, cerró a 0,77 euros.
Para la segunda opción, ofertas de compra o fusión no le van a faltar. La lógica coloca a Banco Santander y BBVA casi como las dos únicas entidades financieras con opciones de lanzar una oferta por el Popular si este se viera apurado a cerrarla de aquí al verano o, al menos, tenerla apalabrada.
Y en esas están en la sede de Banco Popular. Estudiando opciones. Según ha podido saber ABC de fuentes financieras, tras haber recibido en el pasado propuestas de fusión de Caixabank, Banco Sabadell, BBVA y Santander, hoy parece claro que las recibidas por parte de estos dos últimos bancos son las únicas que están aún «per se» sobre la mesa de estudio de Saracho. Siempre y cuando la acción supere los 1,2 euros.
Las fuentes coinciden que cada vez más tanto en el mercado como en los despachos del banco, se considera la opción del anuncio de una operación de compraventa antes del próximo verano. El tiempo correría a favor de esta posibilidad, ya que tanto la regulación europea como los niveles de solvencia aprietan al Popular, que tendría que empezar a poner en marcha una operación corporativa, como tarde, este mes de julio.
Y es que si bien tanto BBVA como Banco Santander han reiterado su «firme» discurso de que apuestan por el crecimiento orgánico, parece que están dispuestos a ganar cuota de mercado en España con compras. Y, el Popular, «limpio de polvo y paja», es una buena opción. Sobre todo por su reconocido y prestigioso «know how» y liderazgo en el negocio de la atención y productos y servicios a pymes.
«Popular tiene una mejor perspectiva de márgenes que sus competidores, pero está empañada por el proceso de reestructuración que necesita para mejorar su balance», explicaban este lunes los analistas de Barclays al reducir su valoración de los títulos del banco. La entidad, según desveló el viernes, revisa ya 40.000 activos, ejercicio que determinará sus necesidades de provisiones y capital adicional y la estrategia y que confía en tener cerrado de hecho antes de verano.
Todos los analistas consultados coinciden en señalar que el Popular necesitará entre 4.000 y 5.000 millones de euros para completar su saneamiento y mantenerse con un nivel de capital holgado. En parte, hasta la mitad, podría cubrirla, según esos analistas, con la venta de activos no estratégicos, como sus filiales Wizink y Totalbank, de ahí que el nuevo consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asaín, insistiese el pasado viernes en que no van a someterse a la presión del mercado y malvender. Aunque no será suficiente: Standard & Poor’s señala por ejemplo su débil capacidad para generar capital de forma orgánica.
Para cubrir el déficit restante de capital necesitaría una ampliación que en el mercado se ve imprescindible, pero complicada. Y uno de los motivos es la dificultad de convocar una segunda ampliación en un año, la cuarta en un lustro, solo para inversores institucionales, pero que diluiría aún más a los pequeños accionistas, elevando sus ya abultadas pérdidas.
Otra dos incertidumbres, según los analistas, restan atractivo a la ampliación: la escasa visibilidad de un proyecto bancario de futuro -nadie va a poner dinero solo para cubrir las provisiones que el banco necesita-, y que al dirigirse solo a institucionales podría ser insuficiente para cubrir todo el déficit de solvencia regulatoria.
Por eso, y por la valoración a la que cotiza, el mercado ve difícil que el Popular siga siendo independiente, e incluso valora que la mejor forma para recuperar el precio de la acción es su absorción por otro banco. De lo que se trata en este punto es cuánto están dispuestos a pagar los competidores. A grandes rasgos, los analistas ven a Santander y BBVA como favoritos por las posibles sinergias de costes que obtendrían -unos 4.000 millones-, pero no se descarta a extranjeros como BNP Paribas, muy atento al mercado español. «El gran recelo es la contabilidad y lo que esconde la entidad», avisan.
De hecho, las condiciones de sendas ofertas del pasado -que, según fuentes financieras, no fueron vinculantes, no dio tiempo- parece que no serán las mismas dada la situación actual de la entidad financiera presidida por Saracho, que, recientemente, se ha visto obligada a reconocer pérdidas en los resultados trimestrales del presente ejercicio, derivadas de cambios en las cuentas formuladas en 2016 por «insuficiencia» en determinadas provisiones constituidas respecto a riesgos.

BBVA, 4.000 millones

En el caso de BBVA, la última de sus ofertas fue con Ángel Ron aún de presidente del Popular. A finales de noviembre de 2016. Precisamente en uno de los momentos más delicados para el futuro del entonces primer ejecutivo del banco, ya que se produjo momentos antes de la pérdida de la confianza del consejo de administración en su gestión, lo que prácticamente le obligó a presentar su renuncia, el jueves 1 de diciembre.
El banco presidido por Francisco González ofreció a Ron en esos días previos -en reuniones entre intermediarios de la confianza del primer ejecutivo del BBVA y el propio Ron-, 4.000 millones de euros por fusionar ambos bancos. Entonces, el Popular cotizaba en el entorno de los 0,7 y 0,8 euros por acción. González, que había estudiado bien los números de la integración de ambos grupos financieros, estimó unas sinergias de hasta 3.000 millones. Una operación que además «le cuadraba», según afirman las fuentes, por los créditos fiscales que tiene Popular, valorados en 5.000 millones, según reza su último informe anual.
Fuentes conocedoras de las negociaciones aseguran que González llegó a ofrecer a Ron la vicepresidencia del grupo resultante. Pero la operación no cuajó. Por un lado, porque, históricamente, tanto el consejo del Popular como el propio Ron han defendido la idea de un banco independiente; y, porque, sencillamente, al expresidente del Popular no le dio tiempo a sopesar más la idea. La oferta en firme, de hecho, no llegó a tiempo. Su cese fue apenas 48 horas después de las últimas conversaciones con los intermediarios de Francisco González.

Santander, 6.000 millones

El fracaso de la posible operación con BBVA se quedó en «stand by» mientras el otro gran banco español, Banco Santander, decidía también mostrar su interés por el Popular. También con Ron aún en la presidencia del banco, pero durante el periodo de traspasos de «papeles» al nuevo presidente, la presidenta del Santander, Ana Botín, deslizó a primeros de enero pasado, sin intermediarios, su oferta: hasta 6.000 millones de euros, cuando la acción estaba cotizando en una horquilla de entre 0,9 y 1,0 euros.

Una oferta también no vinculante que Ron no pudo siquiera sopesar debido a su situación, ya de clara salida del banco. Al consejo llegó a trasladársela, si bien ya no tenía margen de maniobra para nada más. Las sinergias o ahorro de costes con el Santander se cifraron en unos 4.000 millones de euros, debido al mayor solapamiento entre ambos bancos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario