jueves, 31 de agosto de 2017

El euro supera los 1,20 dólares por primera vez desde enero de 2015. 4º ESO Economía.

EL PAÍS ECONOMÍA
Hugo Gutiérrez

Tras la reunión de los banqueros centrales en Jackson Hole (EE UU) la moneda comunitaria se ha revalorizado un 2,5%.


El euro sigue imparable con respecto al dólar. Este martes se ha superado la barrera de los 1,20 dólares por euro, algo que no ocurría desde el 2 de enero de 2015. En lo que va de año la moneda europea se ha revalorizado cerca del 15%. En la reunión de los banqueros centrales la semana pasada en Jackson Hole ni la Reserva Federal ni el BCE despejaron las dudas sobre cuándo retirarán sus estímulos monetarios. Y ese inmovilismo ha llevado a la divisa europea a subir apoyada en las señales positivas de la economía del Viejo Continente y al dólar a bajar, ante la indefinición de los planes de Trump y el posible retraso de la subida de tipos en EE UU.

Mario Draghi, presidente del BCE, en Alemania hace una semana.  REUTERS


El máximo que tocó este martes el euro fue de 1,2065 dólares. Supone una revalorización del 15,4% en lo que va de año. Y la política monetaria a ambos lados del Atlántico, sumada a señales económicas y políticas, es lo que está influyendo sobre los movimientos de los tipos de cambio entre el euro y el dólar.


“La moneda comunitaria lleva subiendo todo 2017, aunque incrementó el ritmo tras el encuentro [de bancos centrales] de Sintra (Portugal). El discurso de Mario Draghi se interpretó como un aviso de la retirada de estímulos del Banco Central Europeo (BCE), lo que desató una subida más acentuada”, explica Natalia Aguirre, directora del departamento de análisis de Renta 4 Banco. Sin embargo, todavía se desconoce cómo se producirá el fin de la compra de activos y, sobre todo, cuál será el ritmo de la retirada a partir de enero. Pero el euro sigue fuerte, apoyado sobre señales económicas de estabilidad.

Retirada de estímulos

Además de las decisiones de los banco centrales, hay otros factores importantes que interfieren en el valor de las divisas. “A los buenos datos de la economía europea se une la incertidumbre política de EE UU”, argumenta Aguirre. Donald Trump no termina de aclarar cuál será su política económica. Y en principio, la Reserva Federal (Fed) debe normalizar su política antes que el BCE, pero la situación actual puede provocar que la Fed sea más cauta y retrase la subida de tipos o la reducción de su balance de activos.
Cuanto más se reduzca la compra de activos por parte del BCE, mayor puede ser el movimiento de apreciación del euro. Para José Ramón Díez, director de Bankia Estudios, el cambio entre ambas monedas a medio plazo depende de las decisiones que tome Draghi. “Las fechas clave son las reuniones del BCE de septiembre y octubre para definir la retirada de los estímulos”, dice Díez, que añade: “Se espera una retirada paulatina de la compra de activos [ahora situada en 60.000 millones al mes]. No se sabe si será 20.000 millones menos al trimestre o 10.000 menos al mes, pero antes de acabar 2018 se debe terminar este programa”.
A corto y medio plazo, pocos se atreven a dar una previsión de la evolución del euro. Desde Bankia Estudios apuntan que el objetivo a final de año era 1,20 dólares por euro, mientras que para 2018 es de 1,25. “Esta es una zona de equilibrio. Ya acabó la tendencia de apreciación del dólar, que comenzó en 2014”, asegura Díez.
Mientras la UE decide su estrategia, la apreciación del euro tiene consecuencias positivas y negativas. Importar productos desde fuera de la Unión Europea será más ventajoso. Por ejemplo, la apreciación supone un ahorro en la compra de petróleo, que se negocia en dólares. Y un euro fuerte le da más credibilidad al proyecto europeo. En cambio, tiene también un efecto negativo para las exportaciones en la eurozona, que en 2016 alcanzaron los 1,36 billones de euros, según Eurostat. Con el euro caro, los países de divisas débiles pueden reducir sus compras, lo que supone una fuerte presión para Mario Draghi en medio de una recuperación todavía por consolidarse.
Por otra parte, la fuerza de la moneda comunitaria también se deja sentir en el cambio con la libra esterlina, que está en 0,9299 libras por euro, máximo desde el 13 de octubre de 2009, si no se tiene en cuenta los máximos intradía: “En octubre de 2016 hubo niveles similares puntuales, en torno a los 0,93. Sin embargo, no se sabe todavía por qué, pero hubo un ajuste del 6% en minutos”, recuerda Díez. Sea como fuere, con respecto al cambio que había antes del Brexit (23 junio de 2016), la revalorización ha sido del 14,2%, espoleado por la incertidumbre de las negociaciones para la salida de la UE.
Las razones de la apreciación del euro respecto a la libra esterlina son diferentes. En este caso, se une la buena marcha económica de la eurozona con la depreciación de la moneda británica. "La incertidumbre que provoca el Brexit cada vez se deja sentir más en el valor de la libra", asegura Aguirre. Lo que corroboran desde Bankia Estudios: "El factor fundamental es la negociación de la salida de la UE".
Sobre las repercusiones, en el caso de la libra tiene un impacto importante en el caso español, que se convierte en un destino turístico más caro para los viajeros británicos. Algo que puede ser un problema para España, ya que Reino Unido es el principal caladero de visitantes. En 2016, dos de cada diez turistas internacionales que llegaron eran residentes en las islas (23,5%).

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