martes, 22 de agosto de 2017

La danesa Maersk separará sus negocios de transporte y petróleo. 4º ESO-Economía

EL PAÍS ECONOMÍA

El bajo crecimiento del comercio mundial y los bajos precios del crudo obligan al gigante logístico a una reestructuración.


El 'Carsten Maersk', en el puerto de Rotterdam. REUTERS

El gigante danés del transporte marítimo de mercancías, el grupo Ap Møller-Maersk, ha anunciado hoy que va a dividirse en dos, agrupando por un lado el negocio del transporte y por otro el de energía. La caída en el comercio internacional y los bajos precios del petróleo están pesando en los resultados de la compañía, que acomete ante esta nueva situación una profunda reestructuración.
Fundada en 1904 por A.P. Møller, la empresa se convirtió, bajo el mandato de su hijo, Maersk Mc-Kinney Møller, fallecido en 2012 a los 98 años, en un enorme conglomerado de transporte y logística que opera en 130 países y cuenta con 89.000 empleados. Es propietaria de Maersk Line, la naviera de transporte de contenedores de mercancías más grande del mundo y tiene intereses en la energía y el petróleo.
Sin embargo, el pasado reciente no trajo buenas noticias para la empresa. Lo bajos precios del petróleo, que han caído más de un 60% desde 2014, y el bajo rendimiento del comercio mundial, que crece a ritmo lento, han pesado sobre el veterano grupo danés. Ahora, se centrará especialmente en su negocio principal, el del transporte y la logística, que incluye Maersk Line, APM Terminals, Damco, Svitzer y Maersk Container Industry. Por otro lado, buscará soluciones, en los próximos 24 meses, para sus negocios relacionados con el petróleo, que serán separados de la matriz individualmente o en grupos “en forma de joint ventures, fusiones o sacados a bolsa”.
El nuevo consejero delegado del grupo, Soren Skou, que accedió al cargo en junio desde la dirección de una de las filiales, Maersk Line, será el encargado de llevar a cabo la reestructuración. Además, la compañía ha nombrado a Jakob Stausholm como director financiero del grupo a partir del próximo 1 de diciembre.
“Separar nuestros negocios de transporte y logística y nuestros negocios relacionados con el petróleo en dos divisiones independientes permitirá a ambas centrarse en sus respectivos mercados”, ha declarado el presidente, Michael Pram Rasmussen, en un comunicado. “Ambas afrontan fundamentos y entornos competitivos muy diferentes”, añade.
Los buques de Maersk Line están sufriendo tasas mínimas de carga, debido al frenazo en el comercio mundial, que no ha seguido el ritmo de expansión de las flotas de las grandes navieras. La surcoreana Hanjin se ha declarado en suspensión de pagos recientemente por el mismo motivo. Por otro lado, los negocios relacionados con el petróleo sufren la caída de más del 60% de los precios del petróleo desde mediados de 2014. Así, en agosto, Maersk presentó unos beneficios de 89,9 millones de euros para el segundo trimestre del ejercicio, poco más de la mitad de los 174 millones que esperaban los analistas. No obstante, desde que en junio se anunciase el cambio en la cúpula con vistas a una reestructuración, las acciones de la empresa han subido un 20%.

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