sábado, 20 de enero de 2018

La obra de Emilio La Parra sobre Fernando VII, Premio Comillas de Historia. 4º ESO

EL MUNDO SECCIONES-HISTORIA
Ángel Vivas

Retrato de Fernando VII, por Francisco de Goya

El historiador Emilio La Parra, que ya había publicado en Tusquets una biografía política de Godoy, ganó ayer el premio Comillas de biografía de la misma editorial con un trabajo sobre Fernando VII, llamado el Deseado y considerado por muchos el peor rey de la historia de España. ¿Cómo se concilian ambas cosas?
"Al empezar la guerra contra Napoleón, Fernando acaba de acceder al trono, y los españoles que se oponen al emperador le toman como referencia de esa lucha, como el símbolo que une a todos los patriotas. En ese momento se necesita ese referente y se construye una imagen muy positiva de él, como un príncipe inocente. Esa imagen, promovida por todos los medios de propaganda, se mantiene durante la guerra y bastante tiempo después. Hay liberales, incluso, que no le atribuyen a él, sino a sus consejeros, las persecuciones que emprende. Esa imagen positiva la acaba deshaciendo él mismo con sus actos en los últimos años, y acaba odiado tanto por los liberales como por los ultras", explica el historiador sobre uno de los aspectos novedosos de su libro.
En cuanto a ser el peor rey de la historia de España, La Parra no se atreve a decir tanto, "pero sí fue el peor de los siglos XIX, XX y XXI". Emilio La Parra conviene en que la personalidad del también llamado rey felón es compleja. "Su educación no fue mala. Tuvo un mal profesor, Juan Escóiquiz, pero otros fueron mejores. El problema fue su propio carácter. Era muy hipócrita, altanero con los débiles y sumiso con los poderosos, fueran estos sus padres Godoy o Napoleón.
Fernando VII hizo célebre una frase sobre el modo en que quería erradicar las medidas de las Cortes de Cádiz: sacarlas "de en medio del tiempo". "Como todo personalista, trata de imponer su voluntad", explica Emilio La Parra, "y si algo la contradice, aunque sea el tiempo, se hace que se borre. Eso es propio de muchos tiranos, en ese sentido es muy moderno".
Fernando VII fue, quizás, el rey más absolutista. Por eso, La Parra se resiste a calificarle así para no asimilarle a otros absolutistas que, a fin de cuentas, se sometieron a algunas normas y límites políticos. "Lo que fue es tiránico", afirma."Gobernó a título personal, imponiendo su voluntad, de un modo que no hicieron sus antecesores ni, por supuesto, sus sucesores, que ya fueron constitucionales. Y llevó a cabo un barrido permanente de toda disidencia política, viniera de donde viniera".

Vivió, como todos los reyes coetáneos, con el miedo a perder la cabeza literalmente -como su pariente Luis XVI, en la guillotina- y él, sobre todo, con el miedo a perder simplemente el trono, incluso a manos de su padre. Con sus padres tuvo una relación tirante, y la madre, María Luisa, se queja en alguna carta de que Fernando no se mostraba afable, ni agradecido, y no era buena persona, como lo era su padre.

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