miércoles, 12 de diciembre de 2018

"Dios es español": el milagro de la Batalla de Empel que da fecha al día de la Inmaculada. 3º ESO

Historias COPE
Marina Martín Álvarez/Javier González


El milagro de la Batalla de Empel puso fecha a la fiesta de la inmaculada Concepción, una batalla histórica entre los tercios españoles y los holandeses.

Cuadro de Ferrer-Dalamau

Corría el año 1585. El ejército español estaba inmerso en la Guerra de los Ochenta Años en Flandes. Una batalla en la que estaban enfrentados, lo que hoy conocemos como, los Países Bajos y el Imperio español bajo el reinado de Felipe II.
Un tercio de la armada española -concretamente el Tercio del Maestre de Campo Francisco Arias de Bobadilla- formado por unos 5.000 hombres, combatían en la isla de Bommel, en el monte de Empel. Hacía frío, la lucha había sido encarnizada y los españoles prácticamente hundidos, esperaban bajo el frío del norte de Europa.
Para terminar con la batalla definitivamente, los holandeses lograron acorralar al tercio entre los ríos que rodeaban la isla, para poder atacarles con su poderosa flota y acabar con las huestes españolas. Los nuestros, quedaron a merced de un enemigo superior e incapaces de defenderse ante esta estratagema holandesa. 
Pero... ¿Qué sucedió aquella noche? Era 7 de diciembre. Uno de los soldados del ejército español, mientras cavaba una trinchera, impotente ante la inminente derrota, encontró con una imagen de la Virgen. Una tabla flamenca de la Inmaculada Concepción de María. La gran noticia corrió por todo el campamento como la pólvora y el tercio lo interpretó como una señal divina. Así que, sin pensarlo, improvisaron un altar a la Virgen y se pusieron a rezar toda la noche. A la mañana siguiente, el día del ataque flamenco, ocurrió el milagro: el agua de los ríos que les rodeaban se había congelado.
Gracias al hielo, el tercio español pudo escapar del cerco y sorprender a los holandeses con un contraataque impecable. Y aunque pareciera totalmente imposible, los españoles vencieron en Flandes una batalla que parecía totalmente perdida.
El almirante Holak, lider holandés, derrotado y estupefacto, dejó unas palabras para la historia: "Tal parece que Dios es español al obrar, para mí, tan grande milagro". 

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