martes, 12 de julio de 2016

Cantabria vive un otoño demográfico

Los expertos alertan de que si no se toman medidas el estado del bienestar «corre peligro» a medio y largo plazo.

El envejecimiento de la población y la caída de la natalidad comprometen el desarrollo regional.


Cantabria está perdiendo su recurso más valioso: las personas. Somos menos y cada vez más viejos. Una esperanza de vida muy alta, una tasa de fecundidad muy baja -la menor de España junto con Asturias, Galicia y Canarias-, y un nivel de emigración importante como consecuencia de la crisis encaminan a Cantabria a un otoño demográfico. El asunto es serio porque afecta de lleno a nuestro futuro. «Si no hacemos nada, el estado del bienestar está en peligro», alerta el profesor Pedro Reques Velasco (Segovia, 1955), catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Cantabria y autor entre otros de la monografía 'El factor D. Los nueve retos demográficos de la España actual'. La vicepresidenta Eva Díaz Tezanos tampoco esconde su preocupación por la actual situación demográfica de Cantabria. «El problema es gravísimo y constituye uno de nuestros principales desafíos».
Diversos indicadores dan la voz de alerta sobre el futuro demográfico de nuestra región. Cantabria empezó a perder población en 2011. A 1 de enero de 2016, el capital demográfico de la región había disminuido en 2.787 personas respecto al año anterior para situarse en 582.571. Pero los expertos creen que esto es sólo el principio del declive de las próximas décadas. Las previsiones del Instituto Nacional de Estadística (INE) apuntan que en 2029 Cantabria dejará por el camino 24.199 personas si no se toman medidas correctoras.
Faltan niños
Las causas de este retroceso demográfico son múltiples, algunas coyunturales, pero la caída de la fecundidad y el envejecimiento de la población tienen efectos devastadores. El descenso de los nacimientos y de la tasa bruta de natalidad no es un fenómeno reciente, sino que tiene que ver con las transformaciones sociales que ha vivido la región, y el propio país, sobre todo a partir de la llegada de la democracia. En 1976, la tasa bruta de natalidad en Cantabria -el número de nacimientos por cada mil habitantes- era de 17,92, mientras que el pasado año se redujo hasta 7,48%, la cuarta más baja de España, e inferior a la media nacional del 9%. El año pasado nacieron en la región 4.368 bebés, 197 menos que en 2014, un descenso que no es coyuntural sino progresivo.
Para el demógrafo Pedro Reques es especialmente relevante la fecundidad, es decir, el número de hijos por mujer. El indicador coyuntural de fecundidad, que era de 2,72 en 1976, se ha situado en 2015 en tan solo 1,15, a la cola de España. «Cuando los niveles de fecundidad caen por debajo del de reemplazo generacional, que es de 2,1 hijos por mujer, aparece el problema. En Cantabria desde 1980 estamos por debajo, lo que implica generaciones cada vez más reducidas», advierte. Los primeros años de este siglo, hasta la crisis económica, el proceso de caída se revirtió «en buena medida gracias a la aportación de la natalidad de madres extranjeras» (uno de cada 10 niños en Cantabria), pero después de 2008 la tendencia de descenso volvió.
EVA DÍAZ TEZANOSVicepresidenta del Gobierno
El descenso de la población es uno de los mayores desafíos que tenemos»
PEDRO REQUESDemógrafo
Para revertir la situación hay que profundizar en políticas de conciliación y de igualdadde género»
DAVID CANTAREROEconomista
El envejecimiento demográfico afectará a la sanidad, las dependencias y los servicios de beneficiencia social de Cantabria»
Reques vincula este fenómeno con el «proceso de modernización demográfica y social» de Cantabria y España, y atribuye la escasez de niños al retraso en la edad de la maternidad y a la falta de políticas de conciliación familiar y de igualdad de género. La edad de las mujeres que tienen su primer hijo en Cantabria ha pasado de 29 años en 1991 a 32,4 años en 2015. «Tener hijos cada vez más tarde implica, por razones biológicas, tener menos hijos o simplemente no tenerlos», señala el catedrático. Sin embargo, sin quitarle gravedad, cree que el fenómeno de la desnatalidad en Cantabria sigue los mismos patrones que en las demás regiones y hay que interpretarlo «como un signo más del proceso de modernización que ha experimentado la región».
Pero ¿qué causas explican que las mujeres o las parejas decidan tener pocos hijos o ninguno? El demógrafo lo tiene muy claro. «Se trata de un conjunto de causas extraordinariamente abierto, como el mercado laboral y las condiciones económicas, amén de otras como la vivienda, la prolongación del proceso educativo en las mujeres o el déficit que la región arrastra en cuanto a igualdad entre hombres y mujeres, al igual que el resto del país, un papel determinante».
Una región de viejos
Junto a ello, la población cántabra envejece a marchas forzadas. La esperanza de vida no ha dejado de crecer hasta llegar a los 82,76 años. En los últimos 20 años ha aumentado en 4,5 años. Además, la pérdida de población registrada en la región tiene que ver con que se producen más muertes que nacimientos. El año pasado hubo 1.671 fallecimientos más que nacimientos, lo que supone un saldo vegetativo negativo por quinto año consecutivo. Y la inmigración ya no equilibra la balanza. Cantabria ha pasado de ser receptora de población a emisora al exterior. El saldo migratorio está en negativo desde hace un lustro. El año pasado salieron al extranjero 702 personas más de las que establecieron su residencia en esta comunidad procedentes de otros países.
LA RADIOGRAFÍA
El bajo índice de natalidad asociado al envejecimiento de la población y al retorno de los inmigrantes ponen en peligro el relevo generacional en la región.
Alta longevidad. La esperanza de vida no ha dejado de crecer en Cantabria hasta alcanzar los 82,76 años. En los últimos 20 años ha aumentado en 4,51 años. Este factor ralentiza el aumento de defunciones causado por el envejecimiento de la población.
Bajísima fertilidad. Cantabria tiene una tasa de natalidad de 1,15 hijos por mujer en edad de procrear, inferior a la media nacional (1,32). La tasa bruta de natalidad, nacidos por cada 1.000 residentes, es de 7,48% , la cuarta tasa más baja de España e inferior a la media nacional (9%).
Saldo migratorio. Al crecimiento vegetativo negativo (diferencia entre nacimientos y defunciones, que fue de 1.671) se suma un saldo migratorio también negativo desde que comenzó la crisis. En 2015 se fueron al extranjero 702 personas más de las que llegaron.
Huida de los jóvenes. Lo más grave del saldo migratorio es que no sólo los extranjeros regresan a su país de origen sino que los jóvenes cántabros también se van. En 2014 salieron de Cantabria 329, la mayor parte de entre 24 y 30 años, y en 2015 dejaron la región 461.
Así que si cada vez vivimos más, si cada vez nacen menos bebés y si los inmigrantes regresan a su país de origen ante la falta de expectativas, ¿qué ocurrirá en Cantabria en las décadas venideras? El profesor Reques descarta hablar de suicidio colectivo. «Es más acertado hablar de otoño demográfico. La situación demográfica de la región estaría en ámbar más que en rojo, dicho sea en términos semafóricos, y los problemas derivados de la misma son preocupantes a medio y largo plazo. Pero si no hacemos nada, el estado del bienestar está peligro, no sólo en el plano demográfico sino también en el económico y socio-laboral».
David Cantarero, profesor de Economía y Responsable del Grupo de I+D+i en Economía Pública y Salud de la Universidad de Cantabria, augura que este «envejecimiento demográfico» tendrá «su mayor impacto en la sanidad, la dependencia y los servicios de beneficencia social de Cantabria».
Este declive poblacional preocupa a la vicepresidenta Eva Díaz Tezanos, que lo considera «uno de los principales desafíos europeos». Por eso Cantabria se incorporó este año al Foro de Regiones con Desafíos Demográficos, constituido en 2013, del que forman parte otras siete comunidades autónomas. Todas ellas han reclamado al Gobierno de España una «estrategia nacional para el cambio demográfico, pero también que tenga en cuenta los criterios demográficos en la financiación autonómica debido al claro envejecimiento de zonas como Cantabria». El actual Gobierno se propone prestar una atención decidida al envejecimiento poblacional. «En esta legislatura tendremos un Plan de dinamización demográfica, que empezaremos a elaborar en septiembre», adelanta la vicepresidenta, un proyecto en el que espera contar con el consenso de todos los partidos políticos «dada la gravedad del asunto». Como punto de partida, ha encargado a la Universidad de Cantabria un estudio sobre la situación de la natalidad para «hacer una revisión y una evaluación de las políticas actuales y futuras». Para empezar, el actual Ejecutivo ha ampliado las ayudas para el fomento de la natalidad aprobadas por el Gobierno del PP y creado una nueva ayuda por nacimiento de un segundo hijo, además de destinar 1,3 millones para becas de guardería, más becas de comedor, las 166 aulas de dos años en 115 centros, etcétera.
Pero los expertos consideran que estas ayudas directas de los gobiernos, los llamados cheque bebé, son «insuficientes». A juicio de Reques, son «sólo una condición necesaria pero no suficiente. Es evidente que las políticas directas tienen menos efectos de los que cabe esperar». El demógrafo defiende que sólo «profundizando en las políticas de conciliación -más en la empresa privada que en la pública-, y en las políticas de igualdad de género, se podrán recuperar los índices de fecundidad».
No obstante, «la reversibilidad de la situación ha de contemplarse en términos relativos y a largo plazo», ya que en la actualidad se van a incorporar al proceso reproductivo «unas cohortes de mujeres más reducidas que las de los últimos años, que son las que corresponden a las que nacieron en Cantabria a finales de los 80 y 90».
La vicepresidenta coincide en que el escenario demográfico es «tan grave» que requiere soluciones globales y, sobre todo, medidas que «hagan más fácil la conciliación» y fomenten la igualdad de género por ser «crucial en las decisiones reproductivas».
Que las políticas de conciliación dan resultado lo prueba la empresa de informática Incentro, situada en el Centro de Negocios de El Sardinero y premio 'Great Place to Work' 2014. «Este año han nacido seis niños», señala su office manager Monserrat Antuña. Sus 34 trabajadores, seis de ellos mujeres, disfrutan de horarios flexibles para adaptarlos a la crianza de los hijos.

EL DIARIO MONTAÑÉS ES

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