sábado, 30 de diciembre de 2017

Corea del Sur cuestiona el pacto con Japón sobre las esclavas sexuales de la Segunda Guerra Mundial. 4º ESO

EL MUNDO Internacional
Javier Espinosa

El presidente surcoreano Moon Jae-in saluda durante un concierto de Navidad en Seúl. CHEONG WA DAEEFE


- Moon Jae In dice que el acuerdo firmado por su antecesora no pone fin a la polémica y Tokio advierte: cualquier modificación del tratado llevará a una crisis diplomática.

El presidente de Corea del Sur, Moon Jae In, puso hoy en cuestión el futuro del acuerdo firmado por su país y Japón en 2015 entorno a las esclavas sexuales que utilizó el ejército japonés durante la Segunda Guerra Mundial -apodadas de forma eufemística "mujeres de confort"- al considerar que presenta "significativos defectos de procedimiento y contenido", confirmando las conclusiones a las que llegó un panel de expertos surcoreanos y que fueron difundidas este miércoles.
"Es un acuerdo político que excluye a las víctimas y a los ciudadanos. Es lamentable, pero no podemos obviarlo", precisó el mandatario que incidió que pese al carácter final que su antecesora, Park Geun Hye y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, intentaron dar a ese tratado la controversia "no puede resolverse" según los términos firmados por los dos dirigentes.
El acuerdo apadrinado por la derechista Park quería zanjar de forma "irreversible" el asunto de las "mujeres de confort" a cambio de que Tokio pidiera disculpas y dedicara cerca de 1.000 millones de yenes (unos 7,4 millones de euros) a una fundación de apoyo a esas víctimas.
Cientos de miles de féminas no sólo de Corea sino de China y otras muchas naciones de la región ocupadas por Japón fueron usadas como esclavas sexuales por el ejército imperial en una práctica que continúa generando una ingente controversia en Asia, ya que los sectores más conservadores del estado nipón niegan que fueran forzadas, rechazan pedir perdón y argumentan que las mujeres eran simples prostitutas.
Representantes de Tokio como el ministro de Asuntos Exteriores, Taro Kono, han dejado entrever que cualquier intento por modificar el acuerdo llevaría a una gravísima crisis diplomática bilateral. Kono dijo el miércoles que la renegociación era "totalmente inaceptable" y que si a la presente administración rechaza lo firmado "será difícil concluir ningún acuerdo sobre material alguna entre los dos países".
"Corea del Sur tiene que acatar el pacto de las mujeres de confort si quiere mantener los lazos diplomáticos", advertía el diario japonés The Asahi Shimbun.
Moon no aclaró si piensa rechazar el tratado o exigir su revisión, pero esa fue una de las promesas de su campaña electoral.
Nada más conocerse las conclusiones del comité de expertos las asociaciones que defienden los derechos de las supervivientes de esta práctica exigieron a Moon que anule el convenio.
Un portavoz oficial surcoreano aclaró que el gobierno local decidirá al respecto tras "escuchar las opiniones" de las víctimas y las agrupaciones que defienden su causa.
Un sondeo realizado en diciembre del año pasado mostró que un 59 por ciento de los surcoreanos apoyaban la revocación del pacto y sólo un 25,5 pedían que se mantuviera vigente.
Corea del Sur y Japón anunciaron el tratado el 28 de diciembre de 2015 y de inmediato propició una enorme polémica en el primer país, que se sumó a los otros muchos escándalos que rodearon la administración de Park Geun Hye, que acabó siendo destituida por el parlamento en medio de ingentes movilizaciones populares y ahora enfrenta una larga condena de prisión.
La tensión generada por este crucial desacuerdo se suma a la que puede propiciar las maniobras que realizará el ejército surcoreano durante dos jornadas para practicar la defensa del islote de Dokdo, cuya soberanía también reclama Japón, que lo identifica como Takeshima.
"Es probable que estos ejercicios provoquen una reacción airada de Japón como ha ocurrido en el pasado", reconocía la agencia surcoreana Yonhap. Las divergencias entre Corea del Sur y Japón constituyen una significativa brecha en la política regional de Estados Unidos que pretende establecer una triple alianza con esas dos naciones para enfrentarse al desafío que supone la expansión del programa nuclear y de misiles de Corea del Norte.

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