lunes, 18 de septiembre de 2017

Hamás cede ante la presión de Egipto y acepta disolver su Gobierno de facto en Gaza. 4º ESO

EL PAÍS Internacional
Juan Carlos Sanz

Los islamistas palestinos anuncian elecciones y un Gobierno de unidad por primera vez desde 2006.

Ceremonia de reconciliación en Gaza. Rawda al Zaanun (derecha), madre de un miliciano de Hamás abraza a su hermana Bassma abu Qadus, cuyo hijo militaba en Fatah. Ambos murieron en los enfrentamientos interpalestinos en 2007.  AFP


Con las fronteras clausuradas y los hospitales desprovistos de medicamentos, sin apenas electricidad ni agua potable en la Franja de Gaza, Hamás, que ocupa el poder en el enclave mediterráneo desde hace una década, ha anunciado este domingo la disolución de su Gobierno de facto y la restitución de las instituciones a la Autoridad Palestina. Si el movimiento islamista cumple su compromiso —expresado tras las negociaciones de esta semana en El Cairo con el servicio de inteligencia de Egipto— los palestinos tendrán que acudir a las urnas por primera vez desde 2006, cuando Hamás ganó las legislativas, para elegir un nuevo Parlamento que dé paso a un Ejecutivo de unidad nacional.
Fatah, el partido del presidente palestino, Mahmud Abbas, dio la bienvenida a la declaración, aunque anticipó con cautela que solo se reanudará el suministro eléctrico suprimido y las transferencias de fondos recortadas a Gaza si las promesas se plasman en hechos. Anteriores intentos de reconciliación entre ambas facciones enfrentadas han fracasado a causa de la división política que paraliza Palestina.
La cúpula de Hamás —de la que forman parte el nuevo líder de la organización, Ismail Haniya, y su sucesor como jefe político en la Franja, Yahya Sinwar— parece haber recibido una oferta en El Cairo difícil de rechazar. Al bloqueo terrestre y marítimo —jalonado por tres guerras— que Israel mantiene desde hace un decenio sobre Gaza se sumó desde 2013 el cierre casi permanente de la frontera de Rafah con Egipto, que solo ha abierto sus puertas 18 días este año. El pasado mes de marzo, la constitución por el movimiento islamista de un comité administrativo para gestionar el enclave costero fue interpretada por la Autoridad Palestina como la transgresión de una línea roja.
Para prevenir la secesión del territorio a través de un Gobierno de facto, el presidente Abbas ordenó la supresión de las subvenciones a la electricidad y rebajas salariales de los funcionarios. Medicamentos esenciales, como los utilizados en los tratamientos de quimioterapia para el cáncer, dejaron de llegar con regularidad desde Ramala a las farmacias de los hospitales de la Franja. Se recortaron además las autorizaciones para que los pacientes con casos más graves recibieran asistencia vital en centros sanitarios de Cisjordania, Jerusalén Este o Israel.
Un comunicado de Hamás difundido de madrugada en El Cairo ha hecho un llamamiento al Gobierno del primer ministro palestino, Rami Hamdala, a “llevar a cabo su misión y su deber de inmediato”, así como a la “creación de un Gabinete de unidad nacional con la participación de todos los partidos”. El movimiento islamista acepta la celebración de elecciones legislativas y muestra su disposición a aplicar el acuerdo de reconciliación alcanzado en 2011 también en El Cairo para zanjar las disputas interpalestinas. Los enfrentamientos armados entre las milicias de ambos grupos se saldaron en 2007 con 385 muertos y la expulsión de Fatah del poder. En una ceremonia celebrada en Gaza el pasado jueves, familiares las víctimas de los dos principales partidos recibieron compensaciones económicas. Se trata de la primera medida efectiva adoptada para restañar las heridas del conflicto civil.
Fuentes próximas los servicios de inteligencia egipcios citadas por el diario israelí Haaretz aseguran que en esta ocasión Hamás está intentado demostrar al Gobierno del El Cairo la seriedad de su compromiso de reconciliación con la Autoridad Palestina, a la espera de recibir en contrapartida una mejora del suministro eléctrico y la apertura de la frontera de Rafah para aliviar el bloqueo impuesto a los dos millones de gazatíes. Una delegación de Fatah se ha reunido en la capital de Egipto con los líderes del movimiento islamista palestino.
El presidente de la Autoridad Palestina tiene previsto reunirse el miércoles en Nueva York, donde intervendrá ante la Asamblea General de Naciones Unidas, con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Abbas acude ahora a la cita con la baza de la recobrada unidad política palestina —prometida al menos por Hamás— para reactivar un proceso de paz en el que el mandatario norteamericano pretende dejar su impronta con un “acuerdo definitivo”. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que también será recibido por Trump, ha adelantado que centrará el encuentro en la amenaza de la creciente presencia de Irán y sus aliados en Siria y Líbano, sin expresar aparentemente interés por un avance en el diálogo con los palestinos.

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