viernes, 15 de septiembre de 2017

Mercedes-AMG: Deportividad suprema. 4º ESO-Economía

EL MUNDO Motor-Economía
José Manuel Alonso




AMG, la filial deportiva de Mercedes-Benz, acaba de cumplir 50 años, una buena excusa para presentar toda su familia de vehículos especiales. Hasta hace diez años esta firma deportiva partía de las bases que disponía la casa madre para desarrollar sus productos con resultados muy positivos y llamativos, pero en 2007 comenzaron a desarrollar desde cero sus propios vehículos. El Mercedes SLS fue el que abrió el camino de una nueva época para AMG.
Estos vehículos que salen de las naves de la factoría en la que trabajan hasta 1.600 personas siempre gozan de una gran popularidad. No en vano, su desarrollo se basa en elevar la cifra de potencia de los propulsores, poner unas suspensiones mucho más efectivas y deportivas así como crear un aspecto, tanto interior como exterior, que se inspira en la constitución.
La gama AMG se centra e la actualidad en 8 versiones diferentes, lo que supone unas ventas acumuladas de 100.000 unidades anuales (2016), con previsión de superar esta cifra este año.

En 2018 aparecerá en el mercado una versión nueva en la familia AMG, con una característica hasta ahora no incluida. El propulsor será híbrido, con ocho cilindros y cuatro litros de cilindrada, que junto a un motor eléctrico está previsto que desarrolle 815 caballos de potencia. Este propulsor se incluirá en una carrocería de cuatro puertas y seguramente utilizará la plataforma del Clase E/CLS. En denominación interna se le conoce como GT Concept.

Con 'R' de radical

La última criatura en aparecer es una de las más potentes -excluyendo a los GT3 y GT4 de competición-. Hablamos del GT R. Cuenta con un motor de 8 cilindros en V, dos turbocompresores, 4 litros de cilindrada y una potencia declarada de 585 caballos. La caja de cambios desarrollada por AMG es de siete marchas, con un tren de rodaje AMG Ride Control que se adapta a las preferencias de conducción de su propietario.
El control de tracción es uno de los aspectos que se ha modificado a conciencia. Dispone de nueve modos de conducción que se adaptan tanto al estado de la carretera como al de los neumáticos. Este sistema permite que las ruedas traseras giren en un sentido u otro para adaptarse a las exigencias más extremas.
En el plano estético destaca por la ampliación del ancho de vías, que conlleva el abultamiento de los guardabarros. También cuenta con un efectivo faldón delantero y trasero, este último con difusor, y un prominente alerón.
Los precios de la familia AMG GT parten de los 147.100 euros de la versión más económica, el GT Coupé; por 3.100 más está disponible la versión descapotable Roadster. El GT S en acabado solamente coupé, 169.175 euros, y el GT R, 196.150 euros. Por otro lado, para conmemorar este 50 aniversario, los GT C en formato Coupé (197.000 euros) y en Roadster, 210.750 euros, se venden en una serie especial de 500 unidades, mientras que el GT C Roadster 'a secas' cuesta 190.750 euros.

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