viernes, 15 de septiembre de 2017

Santander multiplica por 90 las pérdidas de Popular.

EL MUNDO Economía
César Urrutia


Banco Popular registró el pasado mes de junio, tras ser intervenido y vendido a Banco Santander por un euro, pérdidas por valor de 12.218 millones de euros, las mayores de su historia. El 5 de mayo, apenas un mes antes de la intervención que liquidó acciones y bonos de miles de inversores, los números rojos presentados a la CNMV ascendían a 137 millones de euros, 90 veces menos.

Las cifras proceden de la Asociación Española de la Banca (AEB), a la que perteneció Popular y que ayer presentó un balance semestral de la actividad de las entidades hasta el primer semestre del año.
Banco Popular ya había registrado pérdidas de 3.611 millones de euros al término de 2016 con Ángel Ron aún como presidente del consejo de administración. La herencia inmobiliaria y la creciente presión de los reguladores habían obligado a la entidad realizar provisiones por valor de 5.600 millones.
La presión a favor de un saneamiento que remediara el estado del banco no cesó. En abril, le sustituyó en el cargo Emilio Saracho ampliando las pérdidas presentadas por Ron y con el mensaje a los accionistas de «fusión a ampliación de capital». Un mes más tarde, el propio Saracho presentaba sus primeros resultados trimestrales con Banco Popular arrojando pérdidas de 137 millones de euros tras destinar 500 millones de euros a provisionar créditos e inmuebles improductivos.
La entidad reconocía la magnitud de su problema con 37.000 millones de euros en activos improductivos pero alimentaba la expectativa de una salida distinta a la que sufrió. «Existe un claro cambio de tendencia respecto al trimestre anterior fruto de la nueva gestión más especializada con un descenso de los activos improductivos de 569 millones, de los que 489 millones son dudosos y 80 millones son inmuebles», señalaba en referencia a su ritmo de saneamiento.
Tras la primera presentación de sus cuentas, los planes de Saracho y su consejero delegado, Ignacio Sánchez- Asiaín, apenas duraron 30 días. La entidad estaba bajo presión de los reguladores, de los inversores bajistas en Bolsa y de sus propios clientes, que aceleraron la retirada de depósitos. En total, según los datos de la AEB, Popular perdió depósitos por 18.000 millones de euros entre enero y junio por la huída de clientes que temían por sus ahorros. En la madrugada del 7 de junio la entidad pasaba a manos de Banco Santander por el precio de un euro desatando una oleada de demandas en los tribunales.
El grupo presidido por Ana Botín anunció desde el primer momento su disposición a ejecutar un saneamiento acelerado. Tras aplicar pérdidas de 12.400 millones a la entidad comprada, Santander procedió a una ampliación de capital de 7.000 millones y, ya en agosto, acometió la tarea que ni Ángel Ron ni Emilio Saracho pudieron culminar para limpiar el balance del banco. La mayor parte de los créditos e inmuebles improductivos que Popular no podía vender sin incurrir en pérdidas inasumbibles, activos valorados en 30.000 millones, fueron traspasados por un tercio de ese valor a una sociedad compartida con el fondo norteamericano Blackstone.

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