lunes, 25 de septiembre de 2017

Irán prueba el misil de largo alcance presentado el viernes por Hasan Rohani. 4º ESO

EL MUNDO Internacional
Lluís Miquel Hurtado

Irán desafía a Estados Unidos con un nuevo misil EUROPA PRESS

Teherán se defiende alegando que los ensayos realizados durante estos últimos meses cumplen con la resolución
Este lanzamiento tiene lugar en plena escalada retórica entre Irán y EEUU, país que rechaza el acuerdo nuclear firmado en 2015

El nuevo artilugio de la Guardia Revolucionaria iraní ha entrado en fase de pruebas apenas unas horas después de presentarse. La cadena nacional IRIB ha mostrado este sábado por la mañana imágenes del lanzamiento y de la telemetría, en un emplazamiento no identificado, del Joramshahr, un misil balístico de hasta 2.000 kilómetros de alcance capaz de transportar varias cabezas explosivas. El proyectil entra en escena en plena escalada retórica entre Irán y EEUU, país que rechaza el acuerdo nuclear firmado en 2015.
Este viernes se conmemoró el 37º aniversario del inicio de la sangrienta contienda entre Irak e Irán con desfiles militares en todo el país. En Teherán, el presidenteHasan Rohani desveló el Joramshahr y junto a la afirmación "no pediremos permiso a nadie para defender nuestro país" anunció un plan para reforzar las Fuerzas Terrestre, Naval y Aérea. Al mismo tiempo, el reelegido jefe del Ejecutivo centrista reiteró que el poderío militar iraní es para "proteger su dignidad" y "asegurar la paz", con finalidades defensivas.
Pero las palabras de Rohani no apaciguan a algunos países occidentales como EEUU. Para Washington, la irrupción del Joramshahr, que puede golpear más de un objetivo en una trayectoria cuyo rango incluye el enemigo Israel, vulnera el "espíritu" del pacto atómico. El texto del mismo no menciona explícitamente este tipo de actividades, pero la resolución 2231 del Consejo Nuclear de la ONU, que ratificaba el pacto, 'llama' a Irán a no realizar ninguna actividad con misiles balísticos diseñados para transportar cabezas nucleares.
Teherán se defiende alegando que las pruebas con misiles balísticos realizadas durante estos últimos meses cumplen con la resolución, y a su vez acusa a Washington de incumplir con el acuerdo al haber aprobado nuevas sanciones al programa de misiles balísticos. El presidente de EEUU debe decidir este octubre si ratificar el cumplimiento iraní del pacto, algo que ha certificado recientemente la OIE. Pero existe la posibilidad de que no sea así, o al menos eso es lo que Donald Trump ha dado a entender. "Irán acaba de probar un misil balístico capaz de llegar a Israel. Ellos también están trabajando con Corea del Norte. ¡No tenemos mucho de un acuerdo!", tuiteó.
Las intenciones de Trump de retirar la firma de su predecesor en la Casa Blanca inquieta al resto de signatarios del acuerdo, que desde 2016 acota el programa nuclear iraní a fines no militares. Irán, Rusia y China quieren seguir adheridos. Los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad y Alemania se han manifestado a favor del mismo. El presidente galo, Emmanuel Macron, ha dicho esta semana que la "presión" militar de Irán en la región hacen el pacto "insuficiente" ha abogado por una nueva negociación.
La reticencia de algunos países occidentales a continuar con la actual formulación del acuerdo perjudica a Rohani. El presidente ha denunciado varias veces que, pese al levantamiento en 2016 de las sanciones al programa nuclear, esta reticencia obstaculiza la actividad comercial con el extranjero. La presión se transmite a la población, especialmente al sector más reaccionario, que culpa al jefe del gabinete de no obtener el rédito económico prometido del pacto nuclear. En consecuencia, se enerva a los más belicosos.

Otro de los planos de disputa entre la República Islámica y Occidente es Siria. Teherán es un respaldo crucial del presidente Bashar Asad, cuyas fuerzas lograron este mes romper el cerco del Estado Islámico (IS) sobre la ciudad oriental de Deir Ezzor. Con este éxito, los leales a Damasco se colocaron a pocos metros de una alianza, dominada por milicias kurdas y apoyada por EEUU, que también combate al IS. Esta cercanía, junto a la actividad en el cielo sirio de cazas de EEUU, Rusia y Siria, hace temer un choque de trenes.

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