martes, 19 de septiembre de 2017

Mañana, 500 años del desembarco del Rey Carlos I en España. 3º ESO

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Javier López Martín



Esto es España. Fíjense: un sagaz investigador, el historiador Javier López Martín, uno de los mejores especialistas en artillería de época moderna de nuestro país, se encontró un día un cañón «diferente», una lombarda en el Museo de San Telmo de San Sebastián. Era extraña porque tenía una inscripción en bajo alemán: «Me llamo Rosita traigo muerte y / parálisis en el año 1509 me ha fundido / Hans Vastenone esto es verdad».  Tirando del hilo, concentrado en el trabajo, sin disfrutar de ayudas públicas y trabajando en archivos de media Europa aprovechando viajes propios, Javier logró desentrañar una historia totalmente desconocida… Si esto fuera Westeros, la tierra imaginaria de Juego de Tronos, hablaríamos de que Javier desentrañó el origen de Desembarco del Rey (si nos permiten este juego). Porque en estos diez años Javier López Martín ha desvelado la historia completa del viaje de Carlos V a España, de cuya llegada mañana martes hará 500 años, y aporta documentos inéditos de las dificultades que tuvo que solventar para llegar a tiempo de heredar un imperio en expansión. Como esto es España, aún no ha podido publicar su investigación por falta de fondos, a pesar de llevar un año divulgándola. El aniversario le ha pillado compartiéndola en el escenario original de aquellos hechos: Villaviciosa, Asturias. Incluso John Elliot elogió su trabajo. Nosotros estamos muy honrados al recordarlo con este pequeño artículo suyo. Disfruten.
El autor del artículo frente a la Casa de los Hevia, en Villaviciosa, donde Carlos V se hospedó nada más tocar tierra en España, entre el 19 y el 23 de septiembre de 1517
LA IMPORTANCIA DE UN CENTENARIO
POR JAVIER LÓPEZ MARTÍN
Mañana martes 19 de septiembre de cumplen exactamente 500 años de un desembarco que cambió la historia de España, de Europa y se puede decir que incluso del mundo.
Efectivamente, fue el desembarco de Carlos V en la ensenada de Tazones, el mismo día del año 1517.
Ya lo dijo don Claudio Sánchez Albornoz cuando aseguró que fueron tres los desembarcos que cambiaron la historia de España: el de Tarik en las costas de Tarifa en 711. El Segundo el de Cristóbal Colón en América el 12 de octubre de 1492 y el tercero precisamente el de Carlos de Habsburgo en Asturias.
El viaje no fue fácil ni mucho menos.
El joven Carlos tuvo que cerrar filas en sus amados Países Bajos natales para poder levar anclas. Primero con Francia, a la que en el tratado de Noyon tuvo que prometer cosas que habrían resultado inaceptables para sus abuelos Católicos. A Inglaterra tuvo que convencerla de que su amistad era firme e imprescindible. Tuvo también que acatar la política dinástica que le dictaba la familia, conducida por la imperial persona de su abuelo paterno y, por supuesto, tuvo que sosegar los ánimos que llegaban desde España para que no dilatara por más tiempo su viaje con el fin de suceder a su abuelo Fernando y pudiera reinar en una extraña combinación de poder junto a su madre Juana, aparentemente incapacitada y recluida en Tordesillas.
Puerto de Flesinga, de donde partió Carlos hacia Laredo, pintado por Petrus Segaers

Solo cuando fue cerrando todos estos asuntos y tuvo el barco necesario para un viaje de semejantes características, pudo levar anclas. [Llee aquí la historia del barco que le trajo, el Engelen]
El barco se lo había prestado su cuñado, el rey Christian II de Dinamarca. Un barco que había sido construido para integrarse en la flota de guerra que el padre de Christian comenzó formar para defender sus intereses en el mar Báltico. La boda de la hermana de Carlos —la infanta Isabel— con el rey danés permitió el préstamo del barco.
Fue así como el Engelen cruzó el proceloso mar rumbo a España con el joven monarca a bordo para hacerse cargo de una herencia territorial como nunca antes se había visto de la antigüedad Clásica.
Sin embargo, ese señor de los mares construido en las frías aguas del Báltico, acabó sus días en el puerto español de Pasajes, en San Sebastián, pasto de las llamas. La duda de si el incendio fue intencionado o se debió a un mero accidente quedará posiblemente sin resolver.
Fragmento del cuadro de Brueghel «El vuelo de Ícaro», con un barco

A pesar de ser un historia —real— tan apasionante, muy poco se está haciendo para apoyar una investigación histórica rigurosa que permita conocer con detalle tanto los acontecimientos políticos en los que se desenvuelve la ascensión de Carlos a los reinos españoles, como el origen, servicio y trágico fin de un barco que señoreó los mares.
Después de estudiar estos hechos desde hace ya algunos años sin apoyo institucional alguno, ni subvención de investigación, ni cualquier otro tipo de apoyo logístico, todo está listo para que quede al menos una publicación científica rigurosa.
Conferencia del pasado viernes en Villaviciosa

Durante el último año he podido compartir mi investigación en las jornadas de Arqueología e Historia marítima “El auge naval y el desarrollo de las naciones”, organizadas por este Blog de ABC en Madrid, y en algunas conferencias, la última de las cuales tuvo lugar el pasado viernes en Villaviciosa, Asturias, gracias a la generosa invitación de su Ayuntamiento y de las Fundaciones Alvargónzalez y Fundación José Cardín Fernández, instituciones que junto con la Asociación Cultural Primer Desembarco de Carlos V, han desplegado todo su entusiasmo para poder conmemorar un V centenario acorde con su importancia.

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