domingo, 8 de septiembre de 2019

V CENTENARIO La triste (y olvidada) muerte de Elcano tras completar la gesta más grande de España. Actualidad-3º ESO

ABC Historia
Manuel P. Villatoro

Pedro Insua publica «El orbe a sus pies», un análisis concienzudo de las repercusiones que tuvo la primera vuelta al mundo de 1522.


Recreación de una de las naves de la expedición de Loaysa


Mucho se ha contado sobre la Primera Vuelta al Mundo realizada por Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Estar zambullidos de lleno en el 500 aniversario de esta gesta naval, acaecida entre 1519 y 1522, es lo que tiene. La fecha ha hecho que los pormenores del viaje que permitió a nuestro país arribar a las Molucas y descubrir el Estrecho ubicado al sur de Chile sean conocidos ampliamente. Desde el momento en que salieron de Sevilla, hasta que regresaron de nuevo a la península tres años después. Sin embargo, hasta ahora muy pocas obras habían tratado las repercusiones de esta epopeya. Por ello, la nueva obra del filósofo y divulgador histórico Pedro Insua «El orbe a sus pies», Ariel, 2019) es clave; porque narra eventos olvidados como la desconocida muerte del mismo Elcano.
Con todo, Insua no se centra solo en Elcano. Su obra, magna donde las haya, recoge desde los tratados mediante los que España y Portugal se volvieron a dividir el mundo tras la llegada a las Molucas, hasta la posterior venta de dichas islas por Carlos I. Y todo ello, sin olvidar que arribar hasta el Pacífico permitió a nuestros antepasados poner sus ojos en la conquista de China. El también autor de «1492. España contra sus fantasmas» recoge también los posteriores intentos de hacerse con este país por parte de Felipe II, además del abandono final de los planes debido a los enfrentamientos internos entre militares y religiosos. A su vez, ofrece datos casi olvidados como que la monarquía hispánica se hizo de nuevo con las islas en 1606.

Elcano: vida y muerte desafortunadas

Según Insua, después del viaje de vuelta, tormentoso donde los hubiere, Elcano disfrutó de la tranquilidad que ofrece el trabajo bien hecho durante tres años; tiempo que pasó en la Corte de Valladolid. Tras asistir a las juntas de Elvas y Badajoz (en las que España y Portugal se repartieron otra vez el mundo conocido) se unió a una nueva expedición dirigida por frey García Jofre de Loaysa. Su objetivo: atravesar el Estrecho de Magallanes, arribar a las Molucas y hacerse con el control de la especiería. Casi nada... Lo curioso es que nuestro castizo héroe fue nombrado piloto mayor de la nao Sancti Spiritus, pero no capitán general.
La expedición salió del puerto de La Coruña, sede de una suerte de casa de contracción de Sevilla, el 24 de julio de 1525. En sus filas había seis naos y varios cientos de hombres dispuestos a cruzar de nuevo el Atlántico. Pero aquel día comenzó un infierno, si cabe, todavía mayor que el de 1522. La mayoría de autores coinciden en que las desdichas se generalizaron durante el trayecto. Ni siquiera acabaron cuando llegaron al Estrecho. La lógica dictaba que, con Elcano de guía (que ya conocía la región), nada podía salir mal. No fue así. La capitana confundió la entrada del paso y cuatro naves se perdieron o desertaron. Poco después, y a pesar de que el desastre rondaba el ambiente, cruzaron y se toparon con el Pacífico.
Cuando parecía que el destino solo podía ser propicio con la expedición, la mala fortuna volvió a atacar a Loysa y a sus hombres. Para empezar, una tormenta dispersó a las dos naos restantes y tan solo quedó una para terminar el viaje: la Victoria. Por si fuera poco (nunca lo es) el escorbuto se extendió entre los tripulantes. De la noche a la mañana, los escasos hombres que todavía luchaban por vivir empezaron a sangrar y la fatiga les venció. Por culpa de esta enfermedad se fueron al otro mundo la friolera de 34 tripulantes. Y entre ellos se encontraba el piloto, Antonio Bermejo.
Para entonces la comida y la bebida escaseaban, como bien recordó Andrés de Urdaneta, presente en la expedición, en sus crónicas: «Era tanta la sed que teníamos, que los más de nosotros no nos podíamos menear, que nos ahogábamos de sed; y en esto me acordé yo que quizás me remediaría con mis propias orinas, y así lo hice; luego bebí siete u ocho sorbos de ellas, y orné en mí, como si hubiera comido y bebido». No pintaban bien las cosas. Al final, el escorbuto se llevó también la vida de Loaysa el 30 de julio de ese mismo año. Fue entonces cuando nuestro castizo Elcano asumió el mando. Su momento había llegado. Al fin, después de casi tres años esperando, se convirtió en capitán general de una armada.
Juan Sebastián Elcano
Juan Sebastián Elcano
Por desgracia, el cargo le duró menos de una semana. Exactamente seis días, como desvela el mismo Insua en declaraciones a ABC. En palabras de este experto, en la actualidad se desconoce de qué murió, aunque se sospecha que lo que acabó con él fue el escorbuto. Así anotó este suceso el mismo Urdaneta en su diario: «Lunes, a seis de agosto, falleció el magnífico señor Juan Sebastián Elcano».
Apenas una jornada después se celebró el entierro en honor del marino. Tal y como explica Manuel Lucena en su artículo sobre este insigne español para la Real Academia de la Historia, el 7 de agosto su cadáver «fue envuelto en un sudario y sujeto a una tabla con cuerdas». A continuación, los restos fueron llevados hasta la cubierta del barco, donde la marinería le rezó un Padre Nuestro y varios Ave Marías. Cuando terminaron las exequias, se colgó del cadáver un peso y se lanzó al vasco al mar. «No hubo músicas, ni banderas, ni galas, ni nada. Así había despedido Elcano al capitán general frey García Jofre de Loaysa, y así le despidieron a él», añade el español en su artículo. De esta forma terminó la vida de uno de los hombres más insignes de nuestro país.
1-¿Quién llevó el peso de la expedición de Magallanes y Elcano?
No creo que sea excesivamente importante quién llevó la iniciativa de la operación. La carga de la expedición la llevó Magallanes, eso es innegable. Elcano fue un secundario que tenía un puesto modesto y solo fue elegido capitán al final.
2-¿Eso significa que la operación fue portuguesa?
No. Magallanes era español porque se naturalizó así. Pensar que Portugal tuvo algún papel en la expedición cuando era la potencia rival es absurdo. El viaje se montó contra ellos y, por eso, el rey luso Manuel I intentó dinamitar la operación en varias ocasiones. Además, la misión fue claramente española por su objetivo, su razón de ser, su financiación y sus componentes.
3-¿Por qué cree que su «razón de ser» era española?
Los portugueses ya habían llegado hasta las Molucas con Vasco de Gama. La diferencia es que lo habían hecho por su hemisferio después de que el Tratado de Tordesillas dividiese el mundo en dos partes (una para los lusos y otra para España). Por eso no tiene sentido plantearlo como una ruta portuguesa y darles mérito es absurdo. Además, hay que tener en cuenta que nuestro país absorbió la tecnología y los conocimientos de los cosmógrafos y los pilotos que rechazaban a Manuel I.
4-En su obra afirma, incluso, que esta «razón de ser» era la misma que había planteado Colón...
Sí. En este sentido el objetivo era también español. Colón había propuesto llegar a Oriente a través del Occidente usando como base la teoría de la esfericidad de la Tierra, pero fracasó porque se encontró con un obstáculo fenomenal: ¡un continente entero! Magallanes y Elcano fueron quienes culminaron ese proyecto colombino al hallar una vía (el futuro Estrecho de Magallanes) para arribar a Asia. Así, consumó lo que se había proyectado en 1492.
La expedición, no obstante, también pretendía restaurar las vías comerciales y apostólicas que habían quedado cortadas por el socavón que representaba, en el Mediterráneo Oriental, el Imperio turco. Portugal ya lo había hecho por su hemisferio, bordeando la costa africana y adentrándose en el Índico. Sin embargo, a España solo le quedaba la vía occidental y hacerlo en el Atlántico.
Fernando Magallanes
Fernando Magallanes
5-Su primera obra analizó la leyenda negra que existe contra España, y no hay mayor mentira que la que afirma que nuestro país siempre estuvo a la cola en el ámbito científico.
Sí. La profundidad histórica de nuestro país desde el punto de vista universal viene dada por su acción científica en el mar. Atravesamos las Columnas de Hércules y nos adentramos en el Océano Atlántico. Fuimos más allá («Plus ultra») mientras Portugal hacía navegación de cabotaje y solo se internaba en el Índico con Vasco de Gama a partir de 1497. España inició la concepción del mundo y la ciencia modernas. Magallanes y Elcano dieron consistencia a la teoría de la esfera (medida en primer término por Eratóstenes) y derrumbaron las concepciones antiguas de la Tierra de Plinio Ptolomeo. Lo mismo pasó con todas las fantasías ligadas a ellas, desde la que afirmaba que existía una esfera sumergida en el mar, hasta la que aseguraba que había una zona tórrida inhabitable en algún lugar. Los barcos de aquella expedición dejaron a popa el mundo antiguo.
6-¿Cuál es el avance español que más le ha llamado la atención de esta época?
El ejemplo más claro de la contribución española a la ciencia fueron los mapas de Diego Ribero. Con ellos se empezaron a conocer (y a distribuir) adecuadamente las líneas de los continentes. Gracias a su trabajo (y al de otros tantos), cuando Yuri Gagarin salió del planeta supo donde estaban exactamente las masas de agua y de tierra y no se sorprendió. España fue clave a la hora de cartografiar y medir desde dentro el planeta. Estableció las longitudes del mundo. Solo hay que comparar los mapas de Juan de la Cosa (aproximadamente del 1500) y del mismo Ribero para entenderlo. Entre ellos no hay más de dos décadas, pero el cambio es brutal. El segundo llevó a cabo una verdadera revolución cartográfica.
7-¿Intentó Portugal boicotear este viaje?
Es que, en buena medida, era un viaje contra Portugal. Se buscaba llegar a Asia por el hemisferio español sin depender de ellos. Por eso reaccionaron. El embajador de Manuel I, por ejemplo, tenía un plan para atentar contra Magallanes en Zaragoza. La diplomacia del monarca insistía también a Carlos V en que no debía acoger ni dar poder a un traidor al trono cuando sus hermanas se estaban casando con princesas lusas. Y eso, antes de que comenzara la expedición. Cuando se supo de la partida de los barcos enviaron varios destacamentos de navíos para neutralizarla. Uno de ellos se entretuvo contra los turcos, pero otro, el de Brito, sí logró neutralizar a la Trinidad, una de las dos naves que se disponía a regresar tras llegar a su destino.
Manuel I, rey de Portugal
Manuel I, rey de Portugal
8-¿Qué sucedió con ella?
Para empezar, robaron todo lo que llevaba. A la tripulación la hicieron danzar durante cuatro años por toda la Insulindia. La obligaron a ir de un lado a otro mientras les prometían falsamente que les iban a devolver a la Península. De los 50 marineros sobrevivieron 4, y su regreso a España es muy llamativo. Por si fuera poco, la Trinidad era la que más carga de especias llevaba, mucho más que la Victoria. También se hicieron con todos los libros de Andrés de San Martín, el cosmógrafo que iba en la expedición, y adquirieron por tanto todas sus mediciones. Lo más curioso es que los lusos malperdieron toda la información científica de la que se apropiaron, desapareció porque no les interesaba que se diese a conocer.
9-Habla también del carácter «soberbio» de Magallanes. ¿Él mismo se buscó su propia muerte?
Magallanes era un soldado bastante hábil. Ejemplo de ello es que, cuando se produjo un motín durante el viaje, lo sofocó de una manera rápida y descuartizando a los capitanes que se habían alzado contra él. Sin embargo, llama la atención la precipitación y la torpeza con la que actuó en Filipinas. Su fanfarronería acabó con él. Dijo que su medio centenar de castellanos podrían acabar con los miles de indígenas que había en la isla de Mactán. Al final acabó perdiendo la vida.
Por otro lado, se precipitó mucho a la hora de convertir a los indígenas. En primer lugar, desoyó las instrucciones estrictas sobre el bautismo. Estas decían que no se podía forzar a nadie a ser cristiano porque, si lo hacías, no ganabas un alma para el cristianismo, sino que perdías la propia. La única explicación es que el Papa había concedido una bula según la cual daba a los portugueses todo el territorio que pudieran conquistar siempre que los nativos no fuesen cristianos. Por eso creo que Magallanes se apresuró tanto.
Era además un hombre que tenía bastante genio. Aunque también es cierto que, cuando comenzó su viaje, sabía que los españoles y los portugueses querían traicionarle. Los segundos, porque eran la potencia rival; los primeros, porque creían que estaba trabajando para Manuel I. Magallanes tuvo que arrostrar todo eso.
«Casi todos los mapas mundi de factura española fueron regalados por Carlos V a diferentes naciones para demostrar que las Molucas eran españolas»
10-En su libro contrapone la opacidad de los lusos con la luminosidad española. Al menos, en el ámbito científico...
En esta época los intereses estaban cruzados. Un país no podía atravesar el Atlántico si no tenía conocimientos cosmográficos y náuticos. Por ello, se desarrollaron desde nuevos instrumentos náuticos, hasta naves como la carabela y la nao (que dependían de los vientos y no de los remos). Todo este conocimiento era vital para la geoestrategia, y los portugueses preferían ocultarlo para tener ventaja.
Por otro lado, y si nos fijamos en la línea real que se había establecido en Tordesillas, las Filipinas no entraban en el territorio del Imperio español. Solo una pequeña parte. Pero calcularon mal unos y otros, y eso favoreció a nuestro país. A los españoles les interesaba que las cartas con estos cálculos beneficiosos se propagasen por toda Europa. Casi todos los mapas mundi de factura española, hechos en Sevilla, fueron regalados por Carlos V a diferentes naciones para demostrar que las Molucas eran españolas. Así ponían de manifiesto la extensión del Imperio. Era una manera de que circulase diplomáticamente esta idea.
11-¿Qué utilidad real tuvo, en principio. el Estrecho de Magallanes?
Es cierto que con el Estrecho se abrió un espacio gigantesco, el Pacífico (conocido en principio como Lago español), a la geoestrategia, y que desde él se intentó poner un pie en Asia; pero el problema es que, aunque se podía llegar hasta la zona, no era viable volver de forma segura sino se usaba el hemisferio portugués. El paso tampoco era útil como enclave comercial porque la población que se asentaba en él (los patagones, por ejemplo) era muy primitiva.
En 1565, cuando Miguel López de Legazpi Andrés de Urdaneta (aprendiz de Elcano) consiguieron descubrir el camino de regreso a través del hemisferio español, este cobró consistencia. La ruta, de hecho, fue recorrida durante 300 años por el Galeón de Manila. Ellos sí consiguieron que la geoestrategia fuese relativamente exitosa.
Pedro Insua
Pedro Insua
12-¿Qué podía hacer España tras arribar a las Molucas?
A España se le ofrecían dos alternativas. La primera era explotar las Molucas como recurso. La segunda era llegar a China. Y ambas eran muy difíciles de sostener. En principio apostaron por asentarse en las islas, pero en 1529 fueron vendidas a Portugal a cambio de 350.000 ducados con el Tratado de Zaragoza. A partir de ese momento el objetivo único fue China y se utilizarán Las Antillas como plataforma para llegar hasta ella.
13-¿No se intentó poblar el Estrecho?
Sí, los españoles lo intentaron. Pedro Sarmiento fundó dos poblaciones de medio millar de personas, una con un nombre civil y otra teológico. De esta forma, se buscaba evitar que los ingleses usaran esta ruta. El problema es que era muy caro fortificar la región y que los pueblos debían tener un comercio próspero para poder sobrevivir. El proyecto no cuajó.
14-¿España vendió las Molucas a Portugal a pesar de que eran, según los tratados internacionales, lusas? ¿Tildaría esta acción de robo?
Fue una operación muy audaz. España llegó tarde a las Molucas y no eran suyas desde el punto de vista de los tratados internacionales. Sin embargo, lograron venderlas. No lo tildaría de robo, pero fue algo curioso. La operación se produjo en 1529, cuando ya habían fallecido Magallanes y Elcano y después de que los lusos asentaran un destacamento militar en la zona. El tratado, eso sí, establecía que España podía recuperarlas de nuevo, si así lo quería, devolviendo los 350.000 ducados.
15-Habla de la muerte de Elcano. ¿Cómo falleció el marino español?
Tras el éxito de 1522, se produjeron dos años después las juntas de Elvas y Badajoz. En ellas se discutió dónde se iba a reubicar el antimeridiano y participaron desde Hernando Colón, hasta los grandes pilotos del momento. Una veintena de representantes por España y los mismos por Portugal. Después de estas discusiones partió de A Coruña una segunda expedición, que ya estaba planeada, dirigida por García Jofre de Loaysa y en la que Elcano colaboró como lugarteniente y piloto. Esta operación (que contó en principio con siete naves) terminó en desastre a pesar de que el marino español ya había atravesado el Estrecho antes y sabía que, tras él, se abría un extenso océano difícil de transitar.
El culmen del desastre se vivió cuando, al llegar al entorno de Filipinas, murió Jofre de Loaysa. Fue entonces cuando Elcano, que no había sido jefe hasta entonces, adquirió el grado de Gran Capitán de esa armada. Lo más llamativo es que apenas disfrutó del cargo seis días porque murió, presuntamente, de escorbuto. Logró su gran ambición, que era dirigir una expedición, pero de forma tristemente efímera.
En todo caso, la gran victoria de Elcano fue Urdaneta, entonces aprendiz de la expedición. Y es que, tras este viaje, regresó a México, se hizo cosmógrafo y promovió la expedición que terminó convirtiendo el Estrecho en algo inútil al hallar una nueva ruta. A su regreso este paso se abandonó. A partir de entonces la existencia del Estrecho se llegó a olvidar. En su obra “La Araucana” (publicada en 1569), el soldado Alonso de Ercilla llegó a obviar la existencia del paso. De hecho, el camino dejó de ser practicado hasta la expedición de Drake.
«España volvió a interesarse por las Molucas de nuevo y las conquistó en 1606. Es algo que ha pasado desapercibido en la Historia»
16-¿Fue tras la venta de las Molucas cuando España fijó su vista en China?
En general, la perspectiva cambió después de que España llegara a Manila y se asentara en la zona aprovechándose del comercio asiático (lo que, a la postre, resultaría en una ruta que el Galeón de Manila practicó durante tres siglos). Fue entonces cuando a Miguel López de Legazpi se le planteó una disyuntiva: quedarse en Cebú (Filipinas) y recuperar las Molucas pagando los 350.000 ducados, o asentarse en Manila y dirigir sus esfuerzos hacia China. Se apostó por lo segundo y se planteó, incluso, conquistar el país.
17-¿Cómo se planteó esta conquista?
Hubo varios planes. El que planteó la cornista con mayor seriedad fue Alonso Sánchez, aunque el líder de los jesuitas, Claudio Acquaviva, se mostró reacio a tomar la zona por las armas porque sus frailes ya estaban penetrando en ella. Al final, Felipe II apostó por el proyecto que le presentó José de Acosta. China fue siempre el gran objetivo. Era una masa de población muy grande y hubiera permitido ganar muchas almas para el cristianismo. Pero no sirvió de nada y el resultado fue un fracaso total.
18-¿Cómo actuó entonces España?
España volvió a interesarse por las Molucas y las conquistó en 1606. Es algo que ha pasado desapercibido en la Historia. Fueron tomadas con tanto entusiasmo que el Presidente de la Junta de Indias, el Conde de Lemos, encargó a Leonardo de Argensola, amigo de Cervantes, que escribiese una crónica sobre cómo fueron tomadas. Este es un libro que no se suele citar en la actualidad y que he tenido la posibilidad de leer y referenciar. Al final, sin embargo, fueron tomadas por los holandeses, que las mantuvieron bajo su poder hasta el siglo XIX.
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