miércoles, 19 de junio de 2019

La presión internacional frena la crucifixión del preso político más joven de Arabia Saudí

ABC INTERNACIONAL
Mikel Ayestarán

La Justicia ha impuesto una pena de doce años de prisión a Murtaja Quereiris por los supuestos delitos cometidos cuando tenía entre 10 y 14 años.




Doce años de prisión, esta es la pena que la Justicia Saudí ha impuesto finalmente a Murtaja Quereiris por los supuestos delitos cometidos cuando tenía entre 10 y 14 años. El año pasado la fiscalía solicitó la pena de muerte para el joven, pero la posibilidad de que le ejecutaran no se hizo pública hasta la semana pasada lo que provocó una gran conmoción a nivel internacional. Grupos de derechos humanos como la European Saudi Organization for Human Rights (ESOHR) apuntan a la «presión internacional» como la razón principal para que la Justicia haya cambiado de parecer. Esta organización, que reveló que el joven podía haber sido crucificado, explica que el joven saldrá a la calle en apenas tres años ya que de la pena final habrá que descontar los cuatro años que ya ha cumplido y otros cuatro que deberá permanecer fuera de la cárcel, pero en libertad condicional. «Es una decisión política debido al fuerte eco que tuvo en los medios la noticia», piensa Ali Adubisi, director de ESOHR.
Quereiris no se iba a convertir en el primer saudí ejecutado este año en estas circunstancias que suponen «una violación de las leyes domésticas e internacionales», según la ESOHR, pero su pena marcaba una especie de récord macabro porque a ninguno le habían imputado antes delitos a tan temprana edad. El reino decapitó hace dos meses a Abdulkareem al Hawaj, que tenía 16 años cuando participó, según la fiscalía, en «manifestaciones contra el Gobierno». Los dos casos tienen además en común que los jóvenes pertenecen a la minoría chií del país, que denuncia la persecución por parte de las autoridades.
Para Amnistía Internacional (AI), «el uso de la pena de muerte siempre es terrible, pero es aún más escandaloso cuando se aplica después de juicios injustos o contra personas que tenían menos de 18 años en el momento del delito, en flagrante violación del derecho internacional», según declaraciones de la responsable de Oriente Medio, Lynn Maalouf.

Detenido desde los 13 años

La cadena CNN difundió imágenes en las que se veía a un Murtaja de 10 años con su bicicleta al frente de un grupo de amigos en una manifestación. Nacido en el seno de una familia de activistas de la oposición en la provincia de Qatif, al este del país, el joven fue detenido con 14 años y al cumplir 17 fue trasladado a una prisión de la Mabahith, la policía secreta del reino. Pasó cuatro años sin ningún tipo de acceso a un abogado hasta que compareció ante el Juez en agosto pasado.
En 2018 los saudíes ejecutaron a 149 reos, este año la cifra ya alcanza los 110. Tan solo en abril ejecutaron a 37 presos en un solo día. Desde AI explican que no se ha producido ningún cambio especial en la legislación del reino que explique este aumento de la pena capital «sin precedentes», al contrario, destacan que «es irónico que jóvenes como Murtaja Quereiris puedan ser condenados a muerte después de que se aprobara una ley que restringía el castigo capital para menores», apunta Dana Ahmed.
Ali al Nimr, Dawood al Marhoon y Abdullah al Zaher, también de la minoría chií, y que tenían menos de 18 años en el momento del delito, están en el corredor de la muerte y corren riesgo inminente de ser ejecutados. El pulso sectario es cada vez más duro dentro del reino y las autoridades acusan a la minoría chií de estar al servicio de su gran enemigo: Irán.

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